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La formación alternativa para aprender a bucear al sistema de enseñanza que mayoritariamente se imparte en el mundo del buceo consiste en un «Sistema inverso», denominación de la cosecha del Autor de este blog, necesitado de sustantivar. Pero este término no será encontrado por el lector fuera de él. Realmente se habla del sistema de enseñanza asociado al DIR, aunque ya cada vez menos gente lo llame así.

Quede claro, nada más empezar y para que nadie se lleve a engaño, que el Autor se declara firme partidario de este sistema, sin que se trate de una adscripción sectaria ni «hooliganesca» -valga el disparate lingüístico-, opinión que será razonada pormenorizadamente a lo largo de varios artículos. También quede claro que ello no quiere decir que se denosten otras maneras de bucear, sino que se prefiere a éstas.

En este artículo se tratará ÚNICAMENTE del PLANTEAMIENTO GENERAL del sistema de enseñanza de las organizaciones internacionales que lo promueven con una diferencia de planteamiento que se quiere evidenciar, en oposición a la enseñanza habitual y casi universal al uso de las organizaciones de todos conocidas.

Advirtiendo sobre la natural tendencia de rechazar aquellos modos y maneras que no se practican y que no se conocen, el lector deberá sacar sus propias conclusiones.

La planificación del sistema

En la anterior parte de este artículo, se describía la formación básica que se ofrece por las principales organizaciones de enseñanza de buceo (un 99% de los casos) como la construcción de un edificio formativo con escasos planos.

Se realizaban los cimientos sin saber la altura a la que llegaría la construcción con el tiempo. Se procedía de una manera acumulativa, pero si el edificio acababa teniendo muchos niveles, a partir de unos pocos pisos habría que modificar lo hecho, a veces demoliendo gran parte de lo trabajosamente realizado para volverlo a construir. Éste es un símil bastante parecido a lo que realmente sucede con la enseñanza convencional.

En esta tercera parte se describirá un modelo distinto. En él y al contrario que en el anterior, se describirá un sistema distinto, obrando desde los cimientos sobre la base de la anticipación de todo lo que podría ser erigido en el futuro. Sin pasos atrás. Sin demoler nada de lo ya ejecutado.

Y si se decide no proseguir aumentando los niveles, lo que quedará será sólido.

El paradigma de partida

Imagine el lector, la inmersión más compleja que se le pueda ocurrir. Quizá pase por su cabeza la penetración durante kilómetros en una cueva inundada, provistos de numerosas botellas, miles de metros de hilo en docenas de carretes, distintos gases, varios torpedos -redundantes- para cada buceador, burbujas artificiales de descompresión en seco y demás equipamiento digno de una misión espacial.

Quizá el lector haya pensado en algo distinto. Por ejemplo, una inmersión profunda a mucho más de cien metros. También provisto de numerosas botellas, de distintos gases, etc. Y con un ascenso desde allí que duraría horas en el azul, sin cabos ni referencia visual alguna.

Siga imaginando el lector que los buceadores que realizan inmersiones de este nivel hayan desarrollado unos materiales, un equipamiento, unos protocolos y un conocimiento que les permita acceder a esta extraordinaria complejidad de manera estandarizada y razonablemente segura.

A riesgo de sobrecalentamiento de la imaginación del lector, considere éste que los materiales, conocimientos y protocolos para realizar las inmersiones del nivel del párrafo anterior han sido sistematizados por los buceadores y teóricos que los desarrollaron, creando un estándar de buceo de tal suerte que dos buceadores que lo adoptaran podría bucear juntos sin necesidad de ponerse de acuerdo previamente en nada, aunque fueran de distintas partes del mundo y ni siquiera hablaran el mismo idioma.

Obviamente todo esto pertenece al ámbito del buceo «con techo» o buceo técnico y las inmersiones de ese nivel es algo que está al alcance de poca gente en el mundo. Nada que ver con el buceo recreativo con monobotella que supone la inmensa mayoría de las inmersiones que se realizan.

¿O sí puede tener que ver?

Pensando al revés

Ahora y partiendo de la extrema complejidad descrita, vayamos reduciéndola estableciendo niveles inferiores al simplificar poco a poco las situaciones que se han imaginado.

Pero con una condición: la simplificación puede suprimir elementos, equipamientos, conocimientos y protocolos, pero no puede suponer una alteración de lo que se mantenga.

De esa manera y tomando el primer ejemplo, suprimiremos primero los torpedos y todos su protocolos específicos. Luego, todo lo específico de cuevas; después las botellas a portar, también con sus protocolos específicos. Y, así, al final de toda la simplificación posible, llegaremos a la máxima simplicidad: una botella y un regulador.

PERO el material que se lleve (ala, placa, traje y regulador) serán en esencia los mismos que llevaríamos en el caso de la complejísima penetración en cueva o la inmersión a profundidad descritas (aun de distinto tamaño). Y, lo que es más importante, los protocolos que queden en la reducción de complejidad serán también los mismos. Por ejemplo, las patadas y el nado serán los mismos, se donará exactamente de la misma manera, las señas serán las mismas, los protocolos de separación serán los mismos, la técnica de flotabilidad la misma, …. la mentalidad de equipo será también la misma, etc.

De esta forma, la técnica, equipamiento, material, protocolos y conocimiento que queden después de haber simplificado el buceo a realizar al máximo -llegando al buceo recreativo sin techo-, constituirá la base a aprender en el curso básico recreativo.

Pero lo interesante viene ahora: una vez realizado y aprendido todo lo que este primer curso requiere, destilado último de la máxima complejidad inicial, si se desea seguir progresando, el alumno habrá que recorrer el camino por el que se ha llegado a lo básico de manera inversa: incorporar nuevos protocolos, equipamiento y conocimiento pero sin modificar nada de lo ya aprendido. Afinando y perfeccionando lo adquirido, pero sin pasos atrás.

Por el contrario y tal como se ejemplificaba en artículos anteriores, el buceador que haya recibido una formación convencional y tome la decisión de introducirse en el mundo de las cuevas, deberá cambiar totalmente su técnica de aleteo -a veces desarrollada, practicada y memorizada durante muchos años- para adoptar técnicas completamente distintas partiendo desde cero. Es decir, no solamente deberá aprender cosas nuevas sino -lo que es más difícil- deberá olvidar la patada de tijera recreativa aprendida por incompatibilidad con entornos cerrados y borrar toda la memoria muscular desarrollada a veces durante muchos años.

Este sistema es denominado por el Autor «Sistema Inverso» porque aunque va de lo simple a lo complejo directamente, la máxima simplicidad viene determinada partiendo de la mayor complejidad y definiendo lo básico en función de lo sofisticado, recorriendo el camino a la inversa de lo que es común.

A juicio de quien esto escribe, este planteamiento es mucho más lógico y racional que empezar sin tener en cuenta lo que queda por delante. Lamentablemente, no está generalizado por su novedad, por la inercia existente y por los intereses de las empresas de enseñanza de buceo recreativo, que restringen hasta límites muy discutibles la formación básica para lanzar al agua cuantos más buceadores mejor lo antes posible (lo cual también tiene sus ventajas como se ha dicho reiteradamente, para empezar la enorme popularización del buceo a nivel mundial).

El buceador objetivo

El buceador tipo objetivo de este tipo de enseñanza alternativa a la habitual es realmente aquel que se supone desea progresar, no limitarse al buceo recreativo «sin techo» realizando pocas inmersiones al año.

Siendo sinceros, el tiempo, dinero y complejidad adicionales respecto de un curso recreativo «normal», pensado para reducir al máximo el tiempo, costo y esfuerzo, deja de tener sentido económico para el otro buceador tipo que las asociaciones de enseñanza mayoritarias tienen como objetivo (es decir, el buceador ocasional en grupo y tutelado).

Para este buceador habitual poco hace falta (en las pocas inmersiones de las que consta el curso básico para buceos sin techo y generalmente sin dificultades, se le enseñará a vaciar la máscara, a manejar el chaleco, algo de flotabilidad, … y poco más. Ni siquiera a aletear, pues se supone que todo el mundo es capaz de hacer una patada de tijera recreativa).

El problema es que, aun habiendo vida más allá de los cursos básicos al uso, es poca y deficiente. Por ello y pese a los inconvenientes que a continuación se tratarán-, el Autor sugiere SIEMPRE este sistema a los buceadores que ya han rebasado los límites recomendados por las agencias en los cursos básicos, o a los que quieren progresar.

¿Y qué tiene de diferente un curso básico de este sistema alternativo respecto de un OWD convencional?

Pues mucho. En este tipo de sistema, se utiliza la configuración hogarthiana -cuya descripción, razón y sentido se abordarán en un próximo artículo-.

Se da una importancia capital a la flotabilidad y a la posición del buceador («trim»). Sobre todo a la flotabilidad estática. Ello no quiere decir que uno no se pueda poner en posición vertical, abandonando la eficiente horizontalidad cuando la situación lo requiera. El «trim» no es un dogma y la verticalidad no es un pecado … cuando tiene sentido y es voluntaria.

Se enseñan los fundamentos de cinco tipo de patadas: de tijera (no tijera recreativa); de tijera modificada; patada de rana («frogkick»); patada de rana modificada y patada hacia atrás. Además se enseñan utilisimos giros alrededor del centro de gravedad del cuerpo o «giros de helicóptero».

Se enseñan las señas y el manejo del foco para comunicación (señas «técnicas», no recreativas, que se hacen con una sola mano).

Se enseñan protocolos de donación de gas. (Esto no es darle al compañero el regulador que se lleva colgando por alguna parte).

Se enseña a desplegar la boya-deco. (No solo se hace una demostración por el instructor).

Se enseña verdadero buceo en pareja.

Y muchas otras cosas desconocidas en los ámbitos habituales.

La evolución y el resultado

Quien haya visto la diferencia de técnica entre un buceador formado convencionalmente y uno formado en este tipo de sistemas podrá apreciar la diferencia desde el primer día.

Éste último desarrollará una flotabilidad mucho más perfecta. Desde el primer minuto, no se le permitirá apoyarse en el fondo ni ponerse de rodillas, como es habitual en el sistema convencional. No utilizará las manos para propulsarse o cambiar de dirección. Nadará con una postura mucho más horizontal que el primero, utilizando varias patadas (nunca la tijera recreativa). Mantendrá una posición fija con el compañero y su interacción con él será mucho más efectiva, no limitándose a ir «en compañía». Aprenderá protocolos de comunicación con luz. Y desarrollará automatismos en los procedimientos de todo tipo que se le enseñen, empezando por los previos a la inmersión.

Pero lo más importante es que desarrollará un cierto rigor en el mantenimiento de los protocolos. Normalmente el alumno que acude a estos cursos anticipa el deseo de una cierta progresión y, por ello, entiende que lo básico que le enseñan -que no es sólo técnica- debe ser bien aprendido pues será muy necesario más adelante. Para el Autor, lo más diferenciador y significativo es la diferencia de mentalidad entre unos y otros.

Como una imagen vale más que mil palabras y últimamente, al parecer, un video más que un libro entero, a continuación se presenta una selección de imágenes de un curso de este sistema.

Como se podrá ver en esta selección de varios días de curso (el tamaño máximo del vídeo lo impone) al principio todo es un desastre -como es lógico y nos ha pasado a todos-. Inevitablemente se toca el fondo, pero ello es considerado como un error y no se utiliza como apoyo como en los cursos «normales» en los que hasta el instructor se pone de rodillas.

Véase el resultado final y la evolución, aun con todos los defectos que lógicamente puedan haber. Las imágenes son lo suficientemente descriptivas.

Las desventajas

Las desventajas de este sistema no son desdeñables. Para empezar, los cursos suelen durar entre ocho y diez días a tiempo completo, realizándose en torno a veinticinco inmersiones. Es decir, bastante más del doble de tiempo que un curso «normal» (aunque más cortos que los cursos de la época «heroica» del buceo en España). Y, en consecuencia, son proporcionalmente más caros.

Pero el problema principal es la organización. Hasta hace muy poco, la única manera de participar en un curso de este sistema consistía en hacerlo en el extranjero o bien ponerse de acuerdo con varios interesados más, contratar entre todos a un instructor -generalmente foráneo-, traerlo a España pagando su tarifa de curso, desplazamiento, dietas y estancia, organizando toda la infraestructura necesaria (botellas, material, cargas de gas, barco, etc.) y realizar el curso. Además, si el instructor no hablaba español, el curso se desarrollaba en inglés, lo cual es un cierto inconveniente. Horrible.

Hay que mencionar además que no se tenía generalmente el material necesario debiéndolo comprar u obtener prestado de alguien. Una auténtica heroicidad que quedaba muy lejos del novato que entraba en el mundo del buceo por primera vez y quedaba reservado a personas con una cierta trayectoria ya que deseaban progresar en el sentido descrito. Y, desde luego, nada parecido a la situación del sistema al uso en que prácticamente en cualquier localidad uno se encuentra un centro de buceo dispuesto a impartirle un curso baratito, sencillo, con aprobado garantizado y en unos poquísimos días.

Adicionalmente, en este sistema el aprobado no está garantizado en absoluto. Por contra, es frecuente suspender y tener que cursar unos días parcialmente o repetir todo el curso, incluso.

Afortunadamente, cada vez hay más instructores individuales y centros en España que pueden impartir este sistema sin tener que organizar toda esta locura. Poco a poco el panorama se va aclarando mucho.

¿Realmente todo esto hace falta para hacer buceo recreativo?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla.

Efectivamente, para un buceador cuya aspiración es el buceo en grupo, siempre con guía, pocas inmersiones al año, etc., este tipo de habilidades suenan excesivas aunque, si se tienen, no sobran en absoluto.

Sin embargo, para un buceador que en condiciones normales desarrollaría una actividad más o menos intensa de carácter autodidacta y basada en los conocimientos y habilidades que recibió en sus cursos básicos y que indefectiblemente acabará transgrediendo los límites recreativos en profundidad y en descompresión, aprender este sistema y habilidades sí puede ser muy conveniente. Para quien son definitivas es el buceador que quiere progresar hacia el buceo técnico o «con techo» en el futuro.

Como se ha explicado en la segunda parte de este artículo la «opción inevitable», existe la posibilidad de desarrollar un buceo a partir de los conocimientos habilidades y equipamientos recreativos. Honestamente, si bien mucha gente ha hecho cosas verdaderamente excepcionales de esta manera, el sistema es notablemente inferior al que se propone. De hecho, el Autor duda de que ni siquiera se pueda considerar un sistema, sino más bien un proceso acumulativo casi autodidacta.

Futuro

Cada vez se pueden encontrar más agencias e instructores que adoptan este sistema en su labor docente. A veces lo hacen incluso en contra de los estándares de las asociaciones de enseñanza a las que están adscritos.

En el resto del mundo, cada vez se ve más buceadores con configuración hogarthiana, aunque siguen siendo claramente minoritarios. Ello se puede deber al acercamiento que muchas agencias muestran hacia el buceo técnico, aunque el Autor previene sobre que este acercamiento puede estar viciado por los modos y maneras de la enseñanza recreativa al uso, siendo una simple extensión de ésta.

Sea como fuere, el Autor no se dedica a la profecía, pero augura una cierta extensión de este sistema, quizá también por la aparición de organizaciones que «rebajan» sus requisitos y exigencias. Ello obviamente tiene sus inconvenientes respecto de la formación, pero sus ventajas respecto a la popularización del sistema. El lector juzgará.

Corolario

La enseñanza recreativa al uso tiene enormes ventajas: la facilidad de encontrar centros que la impartan, la generalización del reconocimiento de sus certificaciones, su escasa duración, su limitado costo económico y la poca exigencia teórica y técnica que se requiere para la obtención del ansiado carné y del objetivo final, que no es otro que poder bucear.

Todo ello ha tenido la enorme virtud de popularizar el buceo hasta niveles impensables hace no demasiados años, en los que el acceso a esta actividad era complicada y exigente desde todos los puntos de vista, a veces sin excesiva justificación. Es tan fácil y está tan extendido este sistema, que es prácticamente inevitable el empezar a bucear así.

Sin embargo, conviene que el lector sepa cómo es el sistema en el que se está introduciendo: un impulso inicial extraordinariamente sencillo y accesible que le permitirá bucear -que no es poco-, seguido de una fragmentación de «cursos» -algunos no merecen ser denominados así- que pretenden complementar malamente una formación escasa destinada casi exclusivamente al buceador objetivo de estas asociaciones, sin más pretensiones.

El producto final de todo esto -con sus meritorias excepciones- será o bien un buceador dependiente que realizará pocas inmersiones anualmente siempre bajo la tutela de un centro, o un buceador que fiará su evolución fundamentalmente a la acumulación de inmersiones o «experiencia» y que, paulatinamente, se adentrará con esa base y sus numerosas inmersiones en buceos más complicados, fuera del buceo sin techo o recreativo en un proceso autodidacta mayormente.

En realidad, este sistema alternativo no es competencia para los cursos habituales. Ni en tiempo, ni en intensidad, ni en costo. Quien quiera sacarse el carné para bucear un par de veces cada verano, lógicamente deberá optar por un curso «normal».

Pero, por el contrario, quien aspire a algo más sí lo debiera considerar, si sus posibilidades lo permiten -aunque, como dice un buen amigo mío y extraordinario buceador que las pasó canutas para pagarse su excelsa formación, «todo acaba siendo siempre cuestión de prioridades»-.

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6 comentarios sobre “

Los caminos para aprender a bucear

Tercera parte:

UNA FORMACIÓN ALTERNATIVA

  1. Pues totalmente de acuerdo. En mi caso, mi primer curso owd fue SSI, luego hice avanzado, Nitrox, etc con Acuc hasta hacerme instructor de una agencia. Después, cuando me pasé «al lado oscuro» me di cuenta de que no sabía nada de nada, tuve que desaprender para volver a aprender.
    De todos modos, hay un componente parecido en los equipos. Un centro de buceo te querrá vender un jackett sencillo bien de precio para empezar, al cabo de un año, otro con bolsillos portalastre y mas deniers, a los dos años te dirán que un semi-alas vale para todo y así con todo tipo de gadgets que te harán parecer un árbol de navidad. Si en tu primer curso te compras una placa un arnés y un ala…. eso te servirá para siempre, y si luego te pasas al bibotella sólo tendrás que cambiar el ala. En definitiva, que en eso también hay un interés claro.

  2. Magnifico articulo, razón no te falta.
    No quiero olvidar que alguna organización que narras, ya ha decidido prohibir fumar a sus miembros (al menos durante los cursos), no gustan los buceadores con sobrepeso, ……………………….
    ¿El siguiente reto será clasificar a los buceadores por sus hábitos de salud?
    Pido perdón si alguien se sintiera ofendido por este comentario, solo pretendo participar en el debate.

    1. Esa organización de marras es la única que yo conozca que dé verdadera importancia al estado físico de los buceadores que forma. Ni obesidad, ni alcohol, ni tabaco.
      Hay que comprender que es una organización en la que -todavía- su núcleo principal no son los principiantes, sino buceadores mucho más avanzados que hacen inmersiones a un nivel en el que el estado físico es muy relevante.

      Pero, ahora que no nos oye nadie, puedo decir que tampoco son tan exigentes. A mí me aceptaron.

      Un saludo y gracias por el comentario.
      G.

  3. Muy buenas.

    En primer lugar, darte la enhorabuena por el artículo -por todos ellos, en realidad- pues soy reciente lector de este blog.

    Respecto a este artículo en concreto, sólo me queda una duda nada desdeñable: cómo dar con uno de los cursos de los que hablas. Tal vez esté reflejado y lo haya pasado por alto, pero creo que no das detalles sobre agencias, instructores o nombres de cursos en concreto. Soy buceador recreativo novato, y la pasión y gran curiosidad que he desarrollado desde el primer momento hacen que siempre quiera formarme más, y de forma totalmente seria. Pese a mi falta de experiencia, he localizado ipso facto que los sistemas de formación a los que he accedido desde que fui más allá del Open Water son totalmente desestructurados.

    Muchas gracias de nuevo, y un saludo.
    Ignacio.

    1. Hola.

      Este blog se hace de manera independiente respecto de marcas, certificadoras o cualquier otro grupo con intereses en el mundo del buceo. Y por ello sólo se mencionan de manera genérica y cuando el texto lo exige. Imposiciones de una gravosa libertad.

      Pero, si privadamente me dices dónde vives o dónde podrías hacer este tipo de cursos, quizá pueda orientarte, quedando claro que no tengo NINGÚN interés económico en ello.

      Si lo consideras oportuno mándame un email a gualdrapa@buceo.blog

      Un saludo cordial

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