chaleco, ala y chaleco con alas
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Elegir entre chaleco o ala
¿CHALECO O ALA?

¿Las alas son sólo para buceo técnico? ¿Por qué en el buceo técnico no se emplean chalecos? ¿Es mejor un sistema de alas en buceo recreativo?

En este artículo se analizarán las características principales de ambos sistemas -y de su híbridación, el «semi-alas»- para que el lector pueda tener algún criterio si se le pasa por la cabeza cambiar el chaleco con el que el 99% de los buceadores empiezan por un sistema de alas.

No todo son ventajas. Veámoslo.

Integración

Sistema de chaleco

Todo está integrado en una mismo conjunto de manera inseparable: vejiga, cinchas, bases plásticas para espalda y botella, tráquea, válvulas, bolsillos, etc. Todo.

INTEGRACIÓN DE LASTRE Y TRÁQUEA

Esto es una característica que es una facilidad puesto que no se tiene que organizar nada, ni montar nada. Una ventaja. Pero esta ventaja se puede convertir en inconveniente si se cambia de chaleco -por ejemplo, porque se alquila cada vez- ya que, dado que no existe estandarización alguna, el buceador tendrá que aprender dónde está todo cada vez. Cómo son los bolsillos y si tienen velcros o cremalleras, o si éstos son lastres zafables, o no, el método de zafado, etc.

El chaleco es el orden del buceador y éste es distinto en cada modelo.

Hay modelos que son el summum de la integración. El de la fotografía lo integra todo, desde lastre hasta el traqueal de hinchado y deshinchado sustituyéndolo por una -dicen- comodísima válvula neumática que hincha y deshincha en cualquier posición, haciendo innecesaria la posición vertical para vaciar. (Lo cuál es un avance al costo de una mayor complejidad, mayor posibilidad de fallo respecto de una tráquea de bola convencional y de un mantenimiento muchísimo más caro).

Sistema de ala

Al comprarlo, nada está integrado al principio, Arnés, placa, cincha, adaptadores (si se utilizan), cuchillo, argollas, hebillas, etc. Todo por separado. Esto es un inconveniente para el buceador novel puesto que se requiere saber montarlo.

La plataforma YouTube está repleta de vídeos sobre cómo montar un arnés de cinta continua, pero una página clásica, sencilla y suficiente es la de Peter Steinhoff: «Adjusting the backplate/harness«.

Imagen de las piezas que constituyen el arnés del sistema de alas.
Montaje de arnés simple de cincha continua

Una vez configurados y unidos el arnés (con sus argollas, hebillas y cuchillo) y la placa, quedará compuesto este subconjunto que, junto con el ala, el adaptador (si se utiliza) y las cinchas de la botella constituirán la totalidad del sistema. Esto permite un mejor estibamiento en su transporte, pero son más elementos a tener en cuenta y a olvidar o perder.

Modularidad y estandarización

ADVERTENCIA PREVIA:

Se advierte al lector que la estandarización de la que se hable a continuación no es totalmente general debido a que algunas importantes empresas dedicadas a material recreativo suministran sus productos con sus propias dimensiones y características, incompatibles con otros. Dado que todos estos elementos nacieron con vocación de modularidad, es lamentable que determinadas marcas rompan este principio por cuestiones de diferenciación o de estrategias de mercado produciendo incompatibilidades a veces difíciles de detectar, con las que luego el comprador se encuentra. Todos los comentarios que se hagan a continuación se realizarán con la presente salvedad.

Sistema de chaleco

El chaleco es lo que es, tiene la talla y la capacidad ascensional que tiene. No hay absolutamente nada modular, modificable ni intercambiable, salvo a veces las válvulas y las tráqueas (no siempre puesto que hay muchísimos modelos con sus propios diámetros, etc.).

Sistema de ala

Absolutamente todo es modular e intercambiable casi siempre, como veremos a continuación. Esto es muy importante cuando se hace buceo en equipo en el que todo el mundo tiene componentes compatibles en sus respectivos equipamientos, lo cuál permite minimizar los repuestos o solucionar con facilidad muchísimas averías.

Ala: Al tratarse de una pieza separada, se pueden intercambiar alas de marcas y volúmenes diferentes con el mismo arnés y placa, ya que el diámetro de la tornillería inox. (M8) y la distancia entre los agujeros tanto en la placa y ala como en el adaptador, está normalizada siendo siempre la misma (11″ = 279,4 mm). En el caso del buceo recreativo, también se estandarizan las ranuras o colisos de placa y ala para que las cinchas que sujetan la botella coincidan.

Válvulas y tráqueas: Aunque hay alas (normalmente de empresas dedicadas a material recreativo) que producen válvulas y tráqueas específicos para sus modelos, en general suelen ser piezas estandarizadas. Este Autor llama la atención sobre que la estandarización suele ser tal que incluso se puede sustituir una válvula de exahustación trasera de un ala por la válvula de muchas boyas deco -que también suelen ser estandarizadas con excepciones, al igual que el ala-.

Intercambiabilidad de válvulas entre distintos elementos del equipo

El lector hará bien en fijarse en estas cosas si decide comprarse cualquier ala y cualquier boya deco.

Placa: Existiendo de multitud de formas y de distintos materiales (acero inox, aluminio y carbono), todas comparten como mínimo unas ranuras o colisos de las dimensiones estandarizadas para el paso de las correspondientes bandas del arnés, que también están estandarizadas.

Por ello, el lector en principio no debiera preocuparse respecto de la compatibilidad entre piezas de distintas marcas. Pero se dice «en principio» porque en el mundo real suele haber pequeñas diferencias de fabricación de milímetros o décimas (quizá por los redondeos en la conversión desde el absurdo Sistema Imperial anglosajón al Sistema Internacional), que a veces hacen necesario el uso de la lima. (O hacen conveniente transformar el agujero inferior en un coliso de un par de cm de largo, de tal manera que en su longitud se asuman las pequeñas diferencias de fabricación de lo que se inserta en ellos. También hay recomendables placas y adaptadores con coliso ya hecho y agujero, en vez de dos agujeros, como el que se puede ver en la imagen).

El resto de perforaciones laterales varía y deberá ser elegida la placa en función de sus usos, pero ello carece de sentido en buceo recreativo con monobotella, ya que sólo importarán las perforaciones y colisos para las bandas del arnés, las cinchas y los tornillos de ala (y adaptador, si procede).

Arnés, argollas y hebillas : También son de dimensiones estándar. La banda de nylon es de 50 mm de anchura (se vende por metros o en secciones suficientes que se cortan al ser adaptadas), las argollas y retenedores son de acero inox. de 50 mm, aunque se venden retenedores de plástico que rozan menos las bandas en la zona lumbar. Las hebillas son estándar construidas en inox. (recomendadas) o plástico (que el Autor no recomienda por ser frágiles). Las argollas existen de dos tipos («D-ring«) rectas y curvadas, para la posición que a cada una corresponda.

Almacenamiento: bolsillos y porta-lastres

Sistema de chaleco

Los chalecos llevan toda clase de bolsillos. A juicio del Autor, ello ocurre en consonancia con la necesidad de un equipamiento muchas veces superfluo pero que, no se puede negar, forma parte del mundo recreativo.

Adicionalmente, en los últimos diez años se han popularizado ciertos bolsillos porta-lastre que permiten llevar parte del plomo en el chaleco (normalmente no todo) y que no suele permitir prescindir del cinturón de plomos generalmente. Los sistemas de zafado de dichos bolsillos son variadísimos, según los modelos.

En cuestión de almacenamiento, el chaleco gana por goleada al ala.

Sistema de ala

El sistema de alas básico no lleva habitualmente almacenamiento alguno. Ni bolsillos (llevándolos integrados en el traje), ni porta-lastres, cosa que resulta un inconveniente para el buceador recreativo que acaba poniendo argollas innecesarias en el arnés y colgando todo de ellas.

Sin embargo, para solucionar esto existen bolsillos se pueden acoplar al arnés. Bolsillos y porta-lastres. También existen pantalones cortos o shorts con bolsillos a los lados o distintos sistemas de bolsillos acoplables que se llevan encima del traje de neopreno.

Pero todo esto son accesorios y añadidos al sistema.

Versatilidad

Sistema de chaleco

Absolutamente ninguna.

En una anterior entrada titulada «El cálculo de la flotabilidad del chaleco y del ala» se mencionaba que el tamaño de la vejiga y, por tanto, la capacidad ascendente del chaleco, son fijas y dependientes de la talla, además de frecuentemente desconocidas para el que lo lleva.

También se decía que este hecho tiene sentido en el ámbito del buceo con monobotella, ya que el exiguo equipo y las limitaciones inherentes al buceo recreativo o «sin techo» hacen que los requerimientos de capacidad ascensional sean muy tasados, de tal manera que los volúmenes de las distintas tallas de chalecos son más que suficientes para este tipo de buceo en cualquier circunstancia.

Pero las únicas elecciones son el modelo y la talla. El chaleco es lo que es, vale para lo que vale y no se puede modificar nada.

Sistema de ala

Otros tipos de buceo requieren distintas capacidades ascensionales distintas según las circunstancias. No es lo mismo bucear con un solo tanque que con un bibotella y etapas. Ni hacerlo con un bibo de 2 x 12 l que con uno de 2 x 18 l. Cada caso requerirá una cierta fuerza ascensional y por tanto, un determinado volumen en el dispositivo de flotabilidad.

Como quiera que no tiene el menor sentido bucear con una ala de volumen muy superior al requerido (puesto de ello provocará una mayor resistencia al nado, mayor posibilidad de enganche, menos estabilidad, más esfuerzo y más consumo), se requerirá un ala distinta para cada caso, no pudiendo utilizarse un chaleco, restringido por su volumen a su uso con monobotella.

Esta es una de las razones fundamentales del empleo prácticamente unánime del sistema de alas en buceo técnico. Se puede cambiar únicamente el ala a un tamaño y formas distintos sin alterar ni arnés, ni placa.

Pero, en el caso del buceo recreativo ¿esto es una ventaja? La respuesta es NO.

Es cierto que se pueden llevar alas muy pequeñas y alas más grandes para distintas circunstancias (distintas temperaturas del agua, distintos neoprenos, distintas capacidades de monobotellas), pero bucear con un ala de 30 lb pudiéndolo haber hecho con una de 18 ó 20 lb, en opinión de este autor, no supone un problema. El buceo recreativo generalmente queda perfectamente cubierto con un solo tamaño de ala. Tamaño cuyo cálculo está descrito en la entrada de este blog titulada: «Cálculo del volumen del chaleco o ala«, artículo cuya lectura se sugiere.

Ajuste y acoplamiento al buceador

Sistema de chaleco

Los chalecos se comercializan en diferentes pero limitadas tallas. Esto supone ya un condicionante al ajuste para el buceador. Cierto es que los chalecos están repletos de hebillas, cierres rápidos, velcros y cinchas ajustables que, además, son muy fáciles de manipular. Sin embargo, el llenado de gas del chaleco alrededor del cuerpo supone por definición una cierta holgura intrínseca al sistema. Sea como fuere, el ajuste que ofrecen los chalecos actuales es más que suficiente para el buceo recreativo con monobotella.

Algo que normalmente no se tiene en cuenta y que molestaba en su día al Autor es la ausencia de cincha inguinal. En superficie, el chaleco tiende a flotar y a «salirse por la cabeza» (expresión que no quiere decir que se salga realmente, sino que se utiliza sólo para ilustrar lo que se pretende decir). Pero es una cuestión menor.

Sistema de ala

Después de pasar por la tortura de la configuración inicial de todos los elementos por separado que constituyen el sistema, el ajuste al cuerpo es perfecto, por definición, ya que cada arnés debe quedar fijado y perfectamente adaptado a cada buceador. Ello quiere decir que normalmente no será intercambiable entre distintos buceadores puesto que cada ajuste es personal.

Pero, incluso para un único buceador, ¿qué pasa si se cambia -por ejemplo- de traje? Si pasáramos de un traje de neopreno de 3 mm de espesor a uno de 7 mm o a un traje seco, deberíamos posiblemente reconfigurar ligeramente el arnés, operación molesta a pesar de ser sencilla puesto que no requiere reinstalar argollas y, sobre todo, la hebilla ventral, cuya instalación es de pesadilla comparada con los ajustes de cualquier chaleco. Reconfiguración cuya alternativa sería una cierta holgura o un excesivo ajuste que, a veces, tampoco es importante. Depende de cada caso.

Facilidad para equiparse

DIFERENCIAS DE PUNTOS DE APERTURA Y AJUSTE

Sistema de chaleco

En esto vuelve a ganar por goleada el chaleco, aunque esta facilidad tiene sus inconvenientes, como luego se verá.

Como se ha dicho, el sistema de chaleco es muy sencillo de acoplar al cuerpo debido a las cinchas ajustables y velcros que tiene (normalmente tiene cinco). Uno se pone el chaleco abierto y se lo cierra ajustándose la parte ventral y tirando luego de los ajustes en dicha zona, en el pecho y en ambos hombros. Muy fácil y muy cómodo de poner.

Sin embargo, esta facilidad requiere una complejidad en la construcción del chaleco que a mucha gente nos produce un cierto rechazo y, sobre todo, el lector deberá tener en cuenta que, en muchas de las ocasiones en que no se haya encontrado «estable» buceando, ello se puede deber precisamente a estos ajustes, especialmente a los del hombro. Tirar más de uno que de otro puede producir una asimetría en el equipo que luego deviene en una pequeña inestabilidad que en la inmersión frecuentemente no se percibe de dónde proviene.

Sistema de ala

Si el sistema de ala es «puro», es decir, de cinta continua sin hebillas intermedias (se busca la mayor simplicidad y del menor número de componentes y puntos potenciales de fallo), el acoplamiento se hace al configurar el arnés el primer día. Como ya se ha dicho, el montaje inicial es incómodo y debe saberse hacer.

Una vez configurado, al no haber posibilidad de ajustes posteriores -salvo modificaciones en la configuración-, debiera quedar perfectamente ceñido al cuerpo «para siempre». Pero … se cambia a veces de traje, se engorda cuan vaca marina, se adelgaza cuan pez flauta, etc. y, en estos casos, hay que retocar la configuración. Cierto es que los retoques son para mientras dure la circunstancia que los obliga, no para cada inmersión.

Por ello, si el ajuste inicial es correcto, debe ser mejor que cualquier sistema en el que hay más variables. Y no debe producir en ningún caso ningún tipo de asimetría que devenga en inestabilidad, como a veces ocurre con los chalecos.

Al contrario que en el caso del chaleco, el equiparse en cada inmersión es mucho más incómodo. Dicha incomodidad viene provocada porque la cincha debe quedar ajustada al cuerpo del buceador, por lo que el margen disponible al equiparse es muy pequeño. Y, para colmo, los aparatos de control como brújulas, profundímetros, ordenadores y válvulas de trajes secos se enganchan y obstaculizan aún más el ponerse el arnés.

Es tal la incomodidad de ponerse un arnés de cinta continua que se comercializan arneses discontinuos con hebillas de plástico intermedias que facilitan la operación. Esto es un anatema en ciertos ámbitos del buceo técnico pero, en opinión de este Autor, es perfectamente lógico en el recreativo (salvo que el buceador esté considerando migrar hacia el técnico, con lo cuál haría bien en suprimirlas desde el principio).

También han aparecido en los últimos tiempos sistemas más o menos complejos que permiten el deslizamiento de las correas del arnés, haciendo mucho más cómodo equiparse. Dichos sistemas tienen todo el sentido en buceo recreativo y, en opinión de quien esto escribe, deben ser rechazados en el ámbito técnico, en el que se da preferencia a la simplicidad y minimización de equipo respecto de la comodidad.

Comodidad

Sistema de chaleco

Los chalecos actuales son extremadamente cómodos. Llenos de acolchados por todas partes (lo que les confiere el inconveniente de tener flotabilidad positiva y requerir algo más de lastre la buceador), no suponen ninguna incomodidad … cuando están vacíos.

Cuando se hinchan, el cuerpo se oprime -tampoco mucho, pero se oprime- y esto resulta muy incómodo a mucha gente (sobre todo a quienes estamos acostumbrados al sistema de ala).

Sistema de ala

Dejando aparte la extrema incomodidad en el momento de equiparse en el caso de los arneses de cinta continua, el sistema de ala es extremadamente cómodo puesto que el ala propiamente dicha no se hincha alrededor del cuerpo sino alrededor de la botella, siendo totalmente exterior a él.

La consabida sensación «de no llevar nada» es muy real. Una vez que se ha probado, poca gente renuncia a ella.

Una de las cosas que suelen llamar la atención al principio es la «dureza» de los componentes del arnés y la de la propia placa, con los tornillos en la espalda a la vista. ¿No molestan o, incluso, hacen daño? La respuesta es que NO. Los tornillos van alojados en el pliegue longitudinal de la placa y no tocan el cuerpo del buceador.

Además, aunque la placa es un trozo de metal pegado a la espalda, el Autor asegura que tampoco produce incomodidad alguna. Ni la placa, ni las correas del arnés, que suelen ser bastante rígidas.

A pesar de los dicho, numerosas empresas fabrican arneses con acolchados tanto en espalda como en los hombros y caderas para proteger el cuerpo del roce de las cinchas, frecuentemente bajo la denominación «Comfort«. En opinión de este Autor, esto es totalmente innecesario y sólo produce un aumento de complejidad y una mayor flotabilidad que luego hay que compensar con un poco más de lastre. Pero, para gustos, los colores.

En sistema de ala «puro», no tiene acolchados en el arnés que se dispone alrededor del cuerpo. Y el Autor jamás los ha echado en falta. Sin embargo, numerosos modelos ofrecen esta posibilidad como opción e incluso, comercializan modelos con ellos ya integrados, tanto en hombros, como en espalda e, incluso a veces, en la banda ventral.

ACOLCHADOS

Cierto es que existe un tipo de acolchado que se instala en la placa metálica, revistiéndola, para proteger presuntamente la espalda, que se puede utilizar, además, para llevar plegada allí la boya deco. Una especie de bolsillos plano acolchado.

Sin embargo, ¿en qué momento podría ser necesario esos acolchados? Evidentemente, lo serían en los momentos previos a tirarse al agua y en el de salir de ella, cuando el peso de la botella descansa sobre los hombros. Porque, sumergidos, la botella no debe pesar apenas y la posición sensiblemente horizontal debe impedir cualquier tensión sobre ellos. No tiene el menor sentido pensar que esos refuerzos acolchados protejan durante la inmersión. Y, como se afirma en el anterior artículo «El equipo de buceo es para el agua«, lo que llevemos durante la inmersión no debe estar condicionado por unos escasos momentos de mayor comodidad fuera del agua.

Seguridad

Sistema de chaleco

Los defensores a ultranza del uso del chaleco tienen como mejor argumento el que, en caso de llegar sin conocimiento a superficie, el chaleco mantiene al buceador en posición vertical y erguida ya que es como estar en el centro de un tubo inflado que rodea el cuerpo.

Salvo el detalle mencionado anteriormente de que, a falta de cincha inguinal, el chaleco se sale un poco por la cabeza si no está suficientemente ceñido, esto es cierto. El lector evaluará la importancia de este hecho habida cuenta de que en el buceo recreativo no se debe nunca estar sólo. Pero ahí está la posibilidad.

Por otro lado, la vejiga del chaleco suele ser el propio chaleco. No hay una vejiga en su interior protegida. Como las ruedas sin cámara, esto hace que un desgarro del material externo produzca una fuga de gas del interior. Fuga reparable pero algo más difícil que en el caso de una vejiga interna. Tampoco parece crítico en buceo recreativo, en el que -por definición- no se debe entrar en sitios cerrados ni angostos.

Sistema de ala

Se recrimina por el contrario al sistema de alas que en el caso mencionado de estar inconsciente en superficie, el volumen en la espalda del ala propende a inclinar hacia delante al buceador, pudiéndose sumergir cara y cabeza, lo cuál no parece deseable.

Sobre esto se puede decir que dicha tendencia a inclinarse existe, pero no es tan fuerte como mucha gente cree. No hay que estar luchando en superficie para no meter la cara en el agua. Se puede estar totalmente vertical y relajado. Adicionalmente, este efecto dependerá también de la distribución del lastre. Unas pastillas de plomo en la cincha posterior alrededor de la botella mitigan mucho este efecto.

Finalmente, la vejiga suele ser independiente del tejido exterior del ala, estando protegido de roces por éste, con menos probabilidad de fuga de gas.

Hidrodinámica y posición

Sistema de chaleco

No se ha podido cuantificar la diferencia de área que el perfil hidrodinámico de un buceador con chaleco ofrece. Se sospecha fuertemente que es superior al que ofrece un ala. Sin embargo, esta cuestión no parece crítica en buceo recreativo, limitado el tiempo -y, por tanto, la distancia- por la cantidad de gas que se porta en una sola botella.

La posición ventral de la vejiga no favorece la natación en posición totalmente horizontal, pero tampoco la impide por sí misma. La posición de los lastres integrados y, sobre todo, del cinturón de plomos es el factor más importante que casi obliga a nadar inclinado en la posición llamada en la jerga «hippocampus» o de caballito de mar. Debiérase prestar mucha más atención a la distribución del lastre, cuestión que será objeto de un próximo artículo.

Dicen que un gurú del buceo decía -no se ha podido comprobar- que cuando alguien sabe bucear de verdad, puede hacerlo con una lavadora encima. Esta exageración pretende ilustrar que siempre se puede hacer algo bien, a pesar de los inconvenientes. Sin embargo, la pereza que adorna a quien escribe le lleva a considerar que mejor es suprimir dichos inconvenientes de inicio y no tener que hacer cada vez un derroche de esfuerzo y técnica para compensar algo que está mal desde el principio. Cosas de la molicie. Por ello, empeñarse en nadar totalmente horizontal con el lastre mal distribuido es posible mientras la posición no sea estática, pero será a base de una tensión lumbar innecesaria. Y el lastre en cintura y riñones, no ayuda.

Sistema de ala

La resistencia que el perfil hidrodinámico opone al avance depende mucho del tipo de ala. Existen alas tan voluminosas y aparatosas que anulan las ventajas en este aspecto que se le suponen al sistema. Sin embargo, una ala recreativa bien dimensionada debe ofrecer la menor resistencia de las posibles en los dispositivos de flotabilidad. Como se dice en el epígrafe anterior, esto no parece nada crítico en el buceo recreativo con monobotella.

El sistema de ala favorece mejor el nado y la posición horizontal (el «trim») al rodear la vejiga a la botella a la altura del torso. Sin embargo, un cinturón de plomos puede dificultar dicha posición. El lector deberá evaluar su técnica y la importancia que le dé a esto antes de decidirse por el cambio de sistema.

Estética y orden

El lector pudiera pensar que se va a hablar de colores y diseños. Pues no. Se va a hablar de algo mucho más objetivo y profundo, como es el orden que todos entendemos que deben tener las cosas (definición para el Autor del término «estética»).

Por ello, hay personas -como quien esto escribe- que se ponen literalmente histéricas cuando ven complementos, apósitos y elementos varios innecesarios y desordenados. O que pudieran evitarse con procedimientos adecuados. O que no están realmente justificados o cuya justificación es débil o peregrina. O que son consecuencia de carencias en la formación. O que hacen las veces de amuletos. En cambio, hay otras personas indiferentes ante estas cosas e, incluso, gente que se siente muy bien llevando todo tipo de archiperres y, cuantos más y distintos, mejor.

Desde este punto de vista se tratará este apartado.

Sistema de chaleco

Todos son diferentes. Y en esas diferencias -generalmente no justificadas- estriba muchas veces su éxito comercial.

Además, la necesidad de estandarización no es sólo que sea desconocida en el ámbito recreativo, sino es que es interpretada como un ataque al propio carácter individual.

Pero ello implica que cada marca y modelo tiene un orden distinto, lo cual implica que, cuando se cambia de chaleco, todo sea diferente.

Sistema de ala

El ser humano toma decisiones emocionales que luego reviste con razonamientos (y no al revés, como querríamos creer) y, en la práctica, es lo que cuenta. Esto lo saben muy bien los vendedores y expertos en mercadotecnia.

Porque no nos engañemos: la mayoría de los buceadores recreativos tentados a cambiar su chaleco o jacket por un ala no lo hacen para mejorar su hidrodinámica. Y mucho menos para lograr un mayor ajuste del equipo o buscando una versatilidad totalmente innecesaria en este ámbito. Tampoco buscan sistemas más fáciles de mantener o más duraderos. Y ya se ha hablado de lo que se suele opinar de la estandarización. Todo esto está cubierto suficientemente por cualquier chaleco moderno y más pensando en el número de inmersiones que anualmente realiza un buceador medio.

Por mucho que pueda doler reconocerlo, se considera el cambio porque parece más «tek«. Más «experto». Y es totalmente respetable. Pero, por muy respetable que sea, esta decisión no suele estar basada en cuestiones objetivas, sino en el deseo de conseguir una estética que acerque a lo que se quisiera ser.

Dicha motivación, tan soberana como indiscutible, tan falsamente negada como que el buceador con neopreno nunca micciona en él y tan fácilmente comprobable como oliscar en cualquier barco al final de una inmersión, se ve casi siempre contestada por el interesado con un «no hombre, … lo hago porque el ala es mucho más cómoda y da la sensación de no llevar nada». Este subterfugio argumentativo, aunque cierto y verosímil, no es generalmente el real y no debiera justificar por sí sólo el cambio a un ala, dado que los chalecos actuales son comodísimos y tienen objetivas ventajas para el buceador recreativo.

En cualquier caso, ser consciente de esto ahorra mucho tiempo y luchas (innecesarias por perdidas de antemano).

¿¿Y los «chalecos de alas» o semi-alas??

La hibridación de ambos sistemas denominada «chaleco de alas» o «semi-alas» comparten ventajas e inconvenientes de ambos mundos. Pero ¿en qué proporción?

Podría pensarse que es posible reunir todas las ventajas de chalecos y alas en una sola pieza, pero recordemos que las ventajas suelen también ser los inconvenientes, mirados desde otro punto de vista.

También conviene recordar que lo que «vale para todo» frecuentemente es un compromiso que deja insatisfecho porque al final no es ni una cosa ni otra.

Dicho esto, el Autor opina que el «chaleco de alas» es una variante del chaleco, en vez de ser una variante del sistema de alas, como a primera vista y por su nombre pudiera parecer. Ello es porque, conceptualmente, se acerca más a los objetivos y requerimientos de un chaleco que al de un sistema de ala puro, a pesar de llevar la vejiga externa como éste.

En cualquier caso, quien esto escribe manifiesta decantarse por el «chaleco de alas» en el caso en que le dieran a elegir entre éste y el chaleco convencional. Por el único hecho de llevar la vejiga externamente y alrededor de la botella ya que el resto es más o menos igual que el chaleco.

Como se ve en la imagen, los hay más sencillos (hacia la estética del ala) y más parecidos a un chaleco, con bolsillos, etc. El Autor, ya puestos, preferiría el más parecido a un chaleco. De perdidos, al río. Eso sí, sin gomas.

Corolario-recetario

De todas las características anteriormente analizadas, el sistema de chaleco es claramente superior en SEGURIDAD (en superficie), ALMACENAMIENTO, COMODIDAD Y FACILIDAD PARA EQUIPARSE.

Por contra, el sistema de ala es claramente superior en VERSATILIDAD, AJUSTE, ACOPLAMIENTO AL BUCEADOR e HIDRODINÁMICA.

En este artículo se ha intentado sistematizar las características, tanto de chalecos, como de alas, sin olvidar al híbrido «chaleco con alas» o semi-alas. El lector puede tomar de todo esto lo que desee y como lo desee. Pero se es consciente de que asimilar y priorizar todas las características analizadas para llegar a una conclusión, es complejo.

Por ello, a continuación se expresará la opinión que el Autor daría al lector si éste le preguntara por el asunto a modo de cuestionario. De manera sincera y directa, expresando su opinión nada más e independiente de los trasuntos de posibilidad económica de cada uno.

  • PREGUNTA 1: ¿el lector alberga la idea a corto o medio plazo de hacer algún curso de buceo técnico?

. Entonces no lo dude, no lea ni considere nada más. Aunque no le guste. Porque en ese ámbito no hay opción. O se lleva ala, o se lleva ala. Y, en ese caso, parece razonable adoptarla lo antes posible para no crear hábitos y memorias musculares que luego resulten disfuncionales. Decántese por el sistema de ala, a ser posible «puro», es decir, con cincha continua y sin complementos ya que eliminará posibles incompatibilidades al llegar al curso técnico.

NO. Siga leyendo.

  • PREGUNTA 2: DESPUÉS DE HABERLO PROBADO, ¿al lector le parece crítica o inasumible la falta de verticalidad en superficie de un sistema de alas o de semi-alas?

. No cambie entonces su chaleco y no siga leyendo.

NO. Entonces continúe considerando la posibilidad de cambiar a un sistema de alas o semi-alas y siga leyendo.

  • PREGUNTA 3: ¿El lector cambia a menudo entre trajes de neopreno muy finos y de espesor elevado o contempla la posibilidad de bucear ocasionalmente con fuentes secundarias de gas u otra razón por la que necesite cambiar la fuerza ascensional de su dispositivo de flotabilidad?

. Entonces decántese por un sistema de ala con arnés y placa separados. Necesitará cambiar de tamaño de ala y no tendrá que cambiar nada más.

NO. Entonces siga leyendo.

  • PREGUNTA 4: ¿al lector le gusta fuertemente la estética del sistema de alas?

. Entonces no luche consigo mismo y cómprese unas alas. No hace falta que se lo argumente así mismo en demasía porque lo acabará haciendo más temprano que tarde. La condición humana es así.

Si el lector tiene un sentido de estética personal fuertemente «minimalista», decántese por un sistema de alas de cincha continua «puro», es decir, sin refuerzos, hebilla intermedias, acolchados, bolsillos y demás zarandajas. De no ser así, considere comprar un «chaleco de alas» o cualquier otro sistema de alas con accesorios.

NO. Siga leyendo.

  • PREGUNTA 5:: ¿el lector se siente agobiado por su chaleco actual?

. Entonces considere comprar un «chaleco de alas» o semi-alas. O cualquier otro sistema de alas con accesorios.

NO. Entonces no cambie, no hay ninguna razón para hacerlo. Siga con su chaleco.

En cualquier caso, merece la pena probar antes de comprar. Pero no probar en una o dos inmersiones. Como se sugirió en el artículo dedicado a la elección de las aletas, hay que hacerlo en varias seguidas con cada opción.

Para ello, se da al lector el consejo de siempre en este blog: deberá engañar a sus compañeros, robar su equipo (y, a ser posible, devolverlo cuando termine las probaturas). Hacer lo que haga falta antes de comprar nada sin haberlo probado varias veces antes. Porque, si se equivoca, con toda probabilidad será esclavo de lo que adquiera erróneamente durante mucho tiempo. Las equivocaciones resultan disfuncionales y carísimas.

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¿ Chaleco o ala ?

LA ELECCIÓN DEL DISPOSITIVO DE FLOTABILIDAD

  1. Buenos días:
    Me temo que su respuesta a mi pregunta sea «depende de cada uno» pero no me resigno a no plantearla.
    Habla en su entrada de buceadores que parecen árboles de navidad por sus archiperres… pues bien, desde la ignorancia que me suponen mis, aún contadas con dos dígitos inmersiones, me gustaría indicase que considera imprescindible llevar cuando buceamos, en mi caso para un buceador recreativo, que no buceará con techo ni mas allá de la profundidad admitida por su titulación y experiencia y, por supuesto, de acuerdo con lo legislado en cuanto a lo obligado a portar durante el buceo.
    He leido sobre lo que unos y otros consideran apropiado llevar como «repuesto» de su equipo, pero no recuerdo haber visto nada sobre lo que llevar y donde durante el buceo: en los bolsillos del chaleco o en las diferentes argollas que lo pueblan.

    Muchas gracias

    1. Hola y gracias por escribir.

      La inevitabilidad de la respuesta «depende de cada uno» sólo lo es en el sentido de que todos somos libres para llevar lo que queramos.
      Al margen de esto, desde punto de vista del buceo recreativo convencional, la lista de lo que hay que llevar empieza por lo que obliga la ley (RD 550/2020 – Anexo III).
      A saber:
      un chaleco sencillo (con los bolsillos y argollas justos para lo que se llevará) con tráquea convencional; un regulador con una primera etapa y dos segundas (llevar dos reguladores a mí juicio no aporta ninguna seguridad adicional relevante en el caso del buceo con monobotella); unas buenas aletas con muelles; una máscara sencilla (sin snorkel); un manómetro analógico de tubo Bourdon de buena calidad (sin protectores) conectado con un latiguillo a la primera etapa (nada de dispositivos inalámbricos); una boya-deco preferiblemente semicerrada (sin carabineros ni conectores metálicos para unirse la línea); un carrete sencillo (spool) de al menos 20 m (sin mangos, emplomados ni complicaciones); un ordenador también sencillo (nada de consolas) y un cuchillo pequeño (de 5-6 cm, nada de uno de esos mata-tiburones que se ven por ahí).
      Y poco más. Lo de siempre. Si acaso a esto yo añadiría únicamente una linterna sencilla y potente en el caso de que se fuera a ver vida entre rocas y una máscara de emergencia (esto es una manía mía procedente del buceo técnico, pero también a incorporaría al buceo recreativo). A esto hay que añadir el lastre (cinturón marsellés o bolsillos integrados para el zafable y algo sencillo para el resto) y el traje adecuado para no pasar frío.

      Y es que muchas veces los excesos no vienen de llevar más elementos primarios innecesarios (botellitas tipo spare-air, otro regulador, etc.), sino de las complicaciones y los accesorios también innecesarios que introducimos en los que ya tenemos. De esta manera, un simple regulador se puede complicar hasta el paroxismo poniéndole sistemas de anclaje con plásticos para introducir la boquilla -que a su vez tienen sus propios mosquetones para enganchar en alguna parte-, con imanes u otros tipos de enganche, etc. Como no tenemos claro cómo llevar el octopus, compramos accesorios. Como no sabemos cómo llevar la linterna, compramos enganches retráctiles y sus correspondientes mosquetones. Y así muchas otras cosas.

      En el otro tipo de buceo (que yo prefiero y que reflejo en algunos artículos), lo que se lleva está totalmente tasado y todo el mundo lleva exactamente lo mismo. Pero eso quizá sea otra historia en este momento.

      Espero haber contestado de manera útil.

      Un saludo y gracias por el comentario.
      G.

  2. Muchas gracias por su rápida respuesta,
    yo iba unpoco más allá en mi consulta, dada su experiencia, ¿dónde aconsejaría llevar los distintos elementos?, por ejemplo:
    – he visto buceadores con la boya colgando de una argolla, (o puede ir metida en uno de los bolsillos si dejamos el otro para la máscara de repuesto).
    – el cuchillo (el mío es pequeño) puede ir sujeto a la tráquea con un velcro o a alguna de las cinchas del chaleco…
    – la linterna ¿bolsillo o colgando?
    – Regulador de emergencia (octopus) ya veo que no es muy partdario de esos «cacharrillos» para llevarlo cogido, imantado o colgado, quizás mejor con el tubo flexible metido en el bolsillo derecho de manera que queda el regulador por fuera y se accede facil a él.
    El asunto y porqué de mi pregunta es porque acabo de adquirir el equipo que me faltaba y que hasta ahora, siempre había alquilado, en los de alquiler… me he aguantado con los distintos elementos donde venían, pero al ahora ser mío me gustaría acostumbrarme a llevarlo todo ordenado y en el mismo sitio.

    Perdón por el rollazo. Y de nuevo muchas gracias y enhorabuena por su formidable trabajo

    1. No había entendido el sentido de la pregunta. Disculpas.

      Empezaré diciendo que todo aquello que se lleva colgando de las argollas por fuera representa más resistencia en el desplazamiento y potenciales puntos de enganche con cabos, aristas y cualquier cosa que pueda estar en nuestro derredor inmediato. Esto no tiene demasiada importancia en aguas abiertas (por algo se llama OPEN WATER diver), es decir, en buceo recreativo.
      Pero uno acaba metiéndose entre rocas, en agujeros, en cavernas y, a veces, incluso en pecios sencillos. Y ahí sí que empieza a tener importancia.

      Por otro lado, carece de sentido llevar las cosas por fuera llevando bolsillos vacíos. Esto es un asunto de mera coherencia. Por ello, parece razonable llevar la boya deco en un bolsillo perfectamente estibada y no colgando del chaleco -con el bolsillo vacío-. Esto también es aplicable a la linterna.

      Respecto del regulador de emergencia (octopus), en el tipo de buceo que haces éste es el que se dona (en otros, se dona del que se está respirando, cosa mucho más lógica). Por tanto y aceptando el sistema que practicas, supongo que en tu certificadora te habrán enseñado que en los últimos tiempos se debe llevar el octopus visible en el torso (nada de enganchado en un lateral, detrás o colgando). Para ello en los modelos de chaleco modernos hay un bolsillito dedicado para meter el latiguillo haciendo una coca, quedando la segunda etapa por fuera. Sin necesidad de nada más. Si no tiene el consabido bolsillito al efecto, sirve una argolla.
      El cuchillo lo puedes llevar donde te sea más cómodo, pero personalmente opino que debe ser en un sitio fácilmente accesible con ambas manos.

      Resumiendo, mi consejo es que lleves todo estibado en los bolsillos, que para eso están y, lo que no se pueda, lo más pegado al cuerpo posible.

      Espero que a la segunda se hayan resuelto las dudas.

      Saludos y gracias por leer este blog.
      G.

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