Definición.

De todos los tipos en que se puede dividir el buceo, el más extendido es el llamado “buceo recreativo” (1). Más del 95% de las inmersiones que anualmente se producen en el mundo corresponden a este tipo de buceo. Se caracteriza comunmente por practicarse con propósitos lúdicos, con monobotella y un solo regulador. Pero no todo el que bucea con una sola fuente de gas (monobotella y monorregulador) necesariamente está practicando buceo recreativo. De hecho, el buceo recreativo no se debiera definir en función, ni de la motivación para hacerlo, ni del equipo que se lleve, sino de las condiciones en que se debe producir. El material es la consecuencia, no la causa. Definámoslo:

Buceo recreativo es aquel que se realiza en aguas abiertas con la posibilidad de realizar en todo momento un “escape libre” ante una adversidad crítica, es decir, tener la posibilidad de emerger en cualquier circunstancia, llegando a superfice directa, verticalmente y en condiciones aceptables.

Por ello, “buceo recreativo” y “buceo sin techo” (real o virtual) son conceptos sinónimos.

Consecuencias: los límites.

Por lo tanto, aunque buceemos con monobotella, no hablamos de buceo recreativo si se da alguna de las siguientes condiciones:

  1. Si hay un techo real o físico (dentro de una cueva o de un pecio);
  2. Si se da alguna condición que impida salir con seguridad a superficie (paso de barcos que pudieran ser fatales en caso de emerger súbitamente, etc.);
  3. Si hay una obligación descompresiva relevante (2) (salir en esas condiciones podría provocar una enfermedad descompresiva) –techo virtual-;
  4. Si la profundidad a la que se está hace improbable llegar a superficie en condiciones de seguridad aceptables, en un ascenso de emergencia sin equipo –techo virtual- ;
  5. Cualquier otra que impida un acceso inmediato y directo a superficie en condiciones aceptables.

Más consecuencias: equipo, protocolos y formación

Esta definición es importante porque de ella se deriva la totalidad del sistema que constituye este tipo de buceo: su equipamiento, sus protocolos, la formación necesaria y sus límites. Entendiendo esta definición, lo que implica y lo que de ella se deriva, comprenderemos muy fácilmente las razones de todo aquello que lo rige, pudiendo racionalizar las distintas situaciones a las que nos podremos enfrentar y obrar en consecuencia. Esta definición no se incluye como tal en los cursos básicos de la mayoría de las asociaciones de enseñanzas internacionales y esto es grave porque, derivándose de ella sus bases y límites, estos podrían ser comprendidos de una manera mucho más racional y no como algo aparentemente arbitrario o sin fundamentos claros. Desde este blog se apela para que en la enseñanza básica se incorpore esta definición de la que emanará la razón y los límites de este tipo de buceo.

Es fundamental asumir que la base de todo es la posibilidad de un escape libre a superficie en cualquier momento. Si hacemos un buceo en el que éste no es posible en toda o alguna parte de la inmersión y hay que resolver cualquier problema que se pueda presentar DENTRO del agua (porque tenemos una obligación descompresiva relevante; porque estamos muy profundos y no llegaremos a superficie si nos quedamos sin gas; porque nos hemos metido en una cueva o en un pecio del que tenemos que salir antes de siquiera empezar el ascenso; porque estamos en una zona de paso de barcos y si emergiéramos súbitamente fuera probable un grave accidente, etc.), entonces se requeriría OTRO equipamiento, OTROS procedimientos, OTRO entrenamiento y habilidades … y OTRO conocimiento. Entraríamos en el ámbito de lo que comunmente se denomina “buceo técnico” que, de manera análoga, sería definido como “buceo CON techo (real o virtual”). Bucear sin techo implica por tanto que nuestro equipo no necesitará redundancia. Esa redundancia no se limita a bucear con un solo regulador, sino sobre todo a otra fuente de gas primaria (otra botella) y también al dispositivo de flotabilidad, de tal suerte que se podrá bucear sin doble vejiga y doble tráquea (es decir, con un chaleco o ala simples), lo cuál, a su vez implica que podremos bucear estos dispositivos simples y con neopreno, ya que no necesitaremos necesariamente de la redundancia de flotabilidad que ofrece el traje seco.

Otras consecuencias: la seguridad específica del buceo recreativo.

El lector se preguntará por qué entonces ciertas organizaciones de enseñanza permiten penetraciones limitadas en cuevas o pecios, por qué muchos centros recreativos incluyen inmersiones que atraviesan canales de navegación, porqué son superiores a las recomendadas las limitaciones de profundidad que establecen los seguros y algunas legislaciones y la razón de otras trangresiones habituales de este concepto. Todo ello será analizado en próximas entradas.

Antes de seguir, es necesario hacer algunas precisiones adicionales:

  • Los fallos críticos o catastróficos no son frecuentes, pero EXISTEN. No hay que fiarse de nadie al que se le oiga decir “eso no tiene porqué pasar” o “eso no puede pasar porque no lo he visto nunca”. (Próximamente se publicará en este blog una entrada dedicada sólo a este asunto).
  • La apelación continua a que la solución de cualquier problema debe proceder del compañero, de tal manera que se pueda obviar el escape libre, no sólo es habitualmente irreal en la práctica, sino que es incorrecta conceptualmente. El orden de prelación que determine nuestro proceder en cuanto a la seguridad debe ser siempre: 
  • Cuando no se pueda resolver el problema por uno mismo, entonces deberemos pedir ayuda al compañero. Si éste no nos la puede prestar y es una situación crítica, entonces se deberá intentar el escape libre a superficie. Pero en ningún caso se debe dejar de considerar la autonomía del buceador como el primer objetivo a conseguir, por muy limitada que ésta sea debido al nivel básico tanto de equipamiento, como de formación, entrenamiento y experiencia que en principio se le supone, dejándolo casi todo en manos del compañero. De un compañero al muchas veces ni se conoce. Es un error conceptual muy frecuente y que puede ser grave a la larga.
  • La formación que habitualmente es impartida por las organizaciones internacionales de enseñanza del buceo tienden a no dar la suficiente relevancia a la posibilidad de fallos, de incidentes y accidentes, ni considerar situaciones reales y sus consecuencias. El resultado es que se aprende de la existencia de los problemas a base de incidentes que, afortunadamente, suelen sólo derivar en sustos (algunas veces tan traumáticos que suponen el abandono de la actividad) y no en accidentes.
  • Los límites se establecen de manera GENERAL. Están pensados para la inmensa mayoría de las personas: para hombres y mujeres, para gente en forma y sedentaria, etc. Si el lector es alto, guapo, atlético, se considera así mismo como un auténtico marine y le parece que podría realizar un ascenso libre de emergencia desde más de cuarenta metros sin problema ni consecuencias, quizá merezca ser felicitado por la suerte que tiene pero se le invita a leer las próximas entradas de este blog y a que se prepare desde ahora para reconsiderarlo, absteniéndose en todo caso de transmitir esas sensaciones a otros -que quizá sean sólo humanos-.
  • En la práctica, algunos límites no están claramente definidos, existiendo una zona ambigua, cuyo estudio también abordaremos en posteriores entradas. En cualquier caso, si el lector se quiere saltar los límites, es su responsabilidad. El problema es que, con los sistemas de enseñanzas al uso, generalmente no se llega a tomar una decisión fundamentada ya que muchas veces ni siquiera se es mínimamente consciente de la naturaleza de los riesgos.

La coherencia del sistema recreativo.

Volviendo a las características del buceo recreativo a partir de la definición anteriormente dada, el sistema viene determinado de la siguiente manera:

  • la condición de que pueda ser posible un ascenso libre en cualquier circunstancia:
    • limita la profundidad;
    • limita el binomio profundidad-tiempo (deco);
    • permite llevar un equipo sencillo sin redundancia (el octopus está más destinado al compañero que a uno mismo) ya que siempre debe existir como solución última la emersión directa a superficie.
  • Estas tres limitaciones hacen lógica la inmersión con una sola botella ya que si descontamos el gas mínimo con el cuál deberemos iniciar necesariamente el ascenso a superficie (3), el gas restante con un consumo normal a una profundidad limitada por la posibilidad de ascenso libre nos permitirá sólo estar un tiempo máximo de fondo en los límites no-deco o con una deco no significativa (4).
  • La inexistencia de techo permite así mismo no tener que resolver los problemas dentro del agua necesariamente, requiriéndose para ello una formación, habilidades, protocolos y conocimientos básicos.

Todo cuadra. La concatenación de circunstancias y consecuencias (NO TECHO => PROFUNDIDAD LIMITADA – TIEMPO LIMITADO –  CANTIDAD DE GAS LIMITADO – NO DECO – HABILIDADES, PROTOCOLOS Y EQUIPAMIENTO BÁSICOS)  constituten una suerte de “círculo virtuoso” que estructura y define el buceo recreativo como sistema coherente y muy seguro, siempre que se respeten sus límites, (sobre los que será necesario dedicar algunos artículos específicos más: los tipos de límites, la diferencia entre recomendaciones y obligaciones, su fundamentación, etc. Por el momento, quede la idea de que las limitaciones inherentes al buceo recreativo hacen de éste el sistema que es y con una seguridad muy notable). Pero, si se rompe el círculo, se rompen la coherencia y seguridad del sistema.

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(1) Se habla de “buceo recreativo” en el sentido más común y extendido, a saber y simplificadamente, con monobotella y monorregulador. Sin embargo existe un uso del término “recreativo” en un sentido distinto y más extensivo al comunmente aceptado –que es al que nos hemos referido-. La legislación española -y de otros países-  denomina tradicionalmente “buceo recreativo” al que se realiza con un propósito de divertimento, por oposición al buceo comercial o profesional, al militar, al extractivo o al científico. Se pretende acotar todo tipo de buceo realizado con un propósito lúdico y no remunerado. El problema es que bajo esta denominación de “recreativo” en esta clasificación legal no sólo incluye el recreativo “básico” (monobotella y monorregulador), sino también al “buceo técnico” que, aun tampoco remunerado y siendo practicado con propósitos de divertimento, es muy distinto al recreativo “básico”. No conviene confundir ambos tipos de buceo, aunque los dos sean con propósitos recreativos.

Es cierto que en el recientemente aprobado Real Decreto 550/2020 de 2 de junio, de carácter nacional, no se menciona el buceo técnico como tal, sino que se unifican bajo el término recreativo los dos tipos de buceo (recreativo propiamente dicho y técnico) con la premisa de que sólo hay entornos, condiciones y procedimientos: para bucear en unas determinadas circunstancias se requiere una determinada equipación y formación, sin hacer divisiones. Este interesante planteamiento causó cierta perplejidad en el mundo del buceo técnico, acostumbrado a ser considerado como un buceo distinto al “recreativo” “puro”.

Quédese el lector con los conceptos de “buceo sin techo” y “buceo con techo” y lo que de ellos se deriva.

(2) Obligación de realizar paradas intermedias –no opcionales y de una duración relevante- durante el ascenso.  (Aunque no exista esta obligación, no podemos hablar de buceo sin descompresión ya que todo ascenso implica necesariamente la existencia de un proceso descompresivo. La velocidad de ascenso es ya una obligación descompresiva, stricto sensu).

(3) En próximas entradas se explicarán estos conceptos, así como su cálculo.

(4) Efectivamente, un buceador con una botella de 15 litros, un consumo equivalente en superficie de unos 18 litros/minuto (3), respetando un límite de profundidad límite para OWD de 25 metros y un gas mínimo de ascenso,, no entrará en deco o ésta será muy pequeña –al menos en una inmersión sin sucesivas- porque en esas condiciones el binomio tiempo-profundidad no será suficiente para ello antes de acabar el gas disponible.

Inmersión cuadrada más desfavorable;

Gas mínimo = 50 bar

Prof. fondo = 25 m (3,5 bar)

Consumo Equ. Superf. (2) = 18 l/min

Presión inicial botella = 200 bar

 200 – 50 = 150 bar; 150 bar x 15 l = 2.250 l

18 l/min x 3, 5 bar = 63 l / min

2.250 l / 63 l/min = 36 min < 37 min (Límite no deco para 25 m S/ Tablas FEDAS 2017).

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Escapando por el tejado: EL FUNDAMENTO DEL «BUCEO RECREATIVO»

Primera parte:

CONCEPTO Y SISTEMA.

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