LA DUDOSA PRÁCTICA DEL ASCENSO LIBRE
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LA DUDOSA PRÁCTICA DEL ASCENSO LIBRE
LA DUDOSA PRÁCTICA DEL ASCENSO LIBRE

Un reciente artículo publicado en este blog titulado «EL ASCENSO LIBRE DE EMERGENCIA» se describían los efectos que puede tener en el buceador un ascenso libre de emergencia, entendiendo por éste una emersión desde cierta profundidad, sin gas y sin asistencia del compañero. Una solución extrema sin duda preferible al ahogarse, pero la peor y potencialmente más peligrosa en el buceo recreativo sin techo.

En dicho artículo se exponía que pretender enseñar el ascenso libre o «boyante» para evitar en lo posible los efectos adversos por una sobre expansión pulmonar de este tipo de situaciones era necesario a nivel teórico. Pero se ponía fuertemente en cuestión su práctica en los cursos básicos del buceo recreativo por varios motivos, especialmente por los riesgos que entraña.

Este artículo fue contestado amablemente por un cierto número de lectores del blog (se pueden leer las intervenciones en la sección de «Comentarios») argumentando que, a pesar de lo expuesto, les parecía imprescindible que el buceador supiera qué sensaciones se experimentan en una situación de este tipo, justificando así su práctica en los cursos.

En opinión de quien esto escribe, este conocimiento sin duda sería deseable. Pero se sigue manteniendo que los riesgos que se contraen durante la práctica del ascenso libre son altos y pueden no compensar dicha práctica cuya efectividad, además, es dudosa al no reproducir con una mínima fiabilidad un incidente real.

Posteriormente, algunos comentarios verbales de instructores a quien esto escribe han apoyado estas prácticas. Sin embargo, en las conversaciones se ponía de relieve que muchos de ellos no estaban al tanto de informaciones muy relevantes al respecto.

Por esta única razón y en atención a que el asunto es sin duda delicado, merece la pena profundizar un poco en los fundamentos de lo que sólo se había enunciado en el artículo citado.

Se ha repetido muchas veces en este blog que el buceo recreativo «sin techo» se fundamenta en la posibilidad de ascender a superficie directamente en cualquier momento de la inmersión. También se ha afirmado que el buceador debe tener al menos dos opciones en caso de fallo catastrófico. En el caso recreativo y a falta de elementos redundantes, estas dos opciones son el compañero y el ascenso libre.

Pero el que haya dos opciones no quiere decir que ambas sean equivalentes, ni igualmente deseables, ni que comporten el mismo riesgo. Porque, aun pareciendo preferible a ahogarse, TODO ascenso libre comporta riesgos ciertos y potencialmente graves. Y no solamente el ascenso en una situación real, sino también su práctica.

Quede claro que por ascenso libre nos referimos al ascenso que realiza el buceador en solitario sin gas y desde cierta profundidad, (también conocido como «ascenso boyante» en una mala traducción directa del inglés buoyant ascent). No incluiremos aquí el ascenso en pareja compartiendo una única segunda etapa (calumet), ni donando gas uno a otro, que es una cuestión muy diferente. La primera posibilidad ha sido desterrada desde la introducción de una segunda etapa en el equipo recreativo del buceador, mientras que la última evidentemente no entraña los mismos riesgos que se describen y su práctica es altamente aconsejable aunque de manera muy controlada.

Existe un vídeo de 1958 de la marina estadounidense muy interesante respecto del origen de la práctica de ascensos libres como método de escape de un submarino.

El vídeo es un poco largo pero el lector podrá verlo íntegramente en este enlace. Merece la pena. A continuación se expone una muestra.

EMERGENCY BUOYANT ASCENT 1958 U.S. NAVY SUBMARINE CREW TRAINING FILM 1

Una parte de dicho vídeo se centra en el ascenso MUY CONTROLADO de un instructor militar con un globo delante de la cara. Pensar en el globo como figuración de los pulmones resulta espeluznante cuando se imagina que ello se pueda producir descontroladamente o sin exhalar lo suficiente.

EMERGENCY BUOYANT ASCENT 1958 U.S. NAVY SUBMARINE CREW TRAINING FILM 2

Las técnicas militares de escape fueron directamente aplicadas al buceo autónomo, tal cual. (Recordemos que el regulador «moderno» fue patentado en 1945 y fabricado en serie sólo unos años antes de este vídeo y que durante décadas, los manuales y procedimientos de la Marina Norteamericana eran los únicos existentes y que se aplicaban al buceo recreativo).

Como se verá posteriormente en este artículo y a pesar de lo tranquilos y felices que parecen los militares del vídeo al emerger, las alarmas respecto a la peligrosidad de la enseñanza práctica del ascenso libre sin gas («boyante») vienen de muy antiguo. Ya en la década de los años 50 se empezaron a publicar estudios advirtiendo de sus riesgos y planteando la improcedencia de la PRÁCTICA de estos procedimientos en todo tipo de ámbitos y situaciones.

Además, es necesario poner esto en contexto: no fue hasta finales de los años noventa del pasado siglo cuando el buceo se popularizó y extendió a la mayor parte de la población, tal y como lo conocemos hoy, por lo que hasta ese momento la enseñanza se dirigía a personas que tenían en general una juventud y condición física mucho menos variable de la de los buceadores recreativos actuales.

Fue mucho después cuando el buceo se extendió a personas de toda condición: de edad avanzada, de forma física dudosa, de capacidades atléticas y deportivas inexistentes, fumadores, etcétera, con lo que el riesgo aumentaba y el problema se agravó. Los estudios sobre los riesgos de estas prácticas se aplicaron posteriormente también fuera del ámbito militar hasta nuestros días, con conclusiones preocupantes.

Ello ha provocado que fueran aumentando las medidas preventivas en estos ejercicios y se fueran reduciendo con el tiempo, hasta su prohibición total en algunos casos por las razones que a continuación se expondrán.

Sin embargo, aun hoy existe una gran variabilidad de situaciones que un alumno se puede encontrar en su enseñanza. A saber:

Todavía hay algunos instructores de la vieja escuela, procedentes del ámbito militar o, simplemente, de mentalidad «aguerrida» que siguen haciendo ejercicios con sus alumnos de ascenso sin gas desde una profundidad notable, conociendo quien esto escribe muy recientes casos concretos, con centro, nombre y apellidos de aspirantes a OWD sometidos a prácticas desde 12-20 metros e incluso alguno desde mayor profundidad todavía y sin cabo cerca.

Pareciera que hay quien todavía piensa que el buceo es una cuestión darwiniana en la que sólo merecen bucear los más fuertes. Esto no sólo es absurdo y entraña riesgos que deberían ser inasumibles, sino que viola los reducidos protocolos actuales de la mayor parte de las certificadoras generalistas ─ ya de por sí discutibles ─. Desde este blog se anima a los supervivientes a denunciar estas prácticas a las certificadoras correspondientes.

Desde que se empezaron a realizar este tipo de ejercicios, las certificadoras mayoritarias han reducido mucho su alcance, obviamente sabedoras de su riesgo.

Admitiendo que es problemático cualquier ejercicio de ascenso libre vertical ─ como se sostiene en este artículo ─, algunas certificadoras lo han dividido en dos partes en sus estándares:

  • un simulacro inicial en horizontal y a muy baja profundidad en piscina o aguas confinadas;
  • un ascenso en vertical desde una profundidad máxima de 6 metros, sin cerrar el suministro de gas (con el regulador en la boca), con el cabo en la mano y un instructor delante del alumno acompañándole en el ascenso.

El objetivo del nado en horizontal parece ser el que el alumno aprenda a aletear despacio e ir exhalando mediante la vocalización de una «A» continua y prolongada sin soltar de la boca el regulador. La inocuidad de esta parte del ejercicio hace que éste no se critique como tal, sino sólo su supuesta efectividad.

Simulacro de ascenso libre en horizontal

El Autor conoce algún instructor que evita la parte de ascenso vertical por miedo a tener un problema, quedándose sólo con este simulacro que, aunque no perjudica, es algo parecido a querer practicar un accidente de coche rodando a cámara lenta sobre los asientos del interior de un vehículo parado.

Tal cantidad de precauciones indica que efectivamente se percibe un riesgo muy real. Aun así, la efectividad del ejercicio es muy discutible, por lo que luego se dirá.

A continuación se expondrán las objeciones para la práctica del ascenso libre, dejando para el final la más importante y fundamental.

Salvo excepciones que se pueden contar con los dedos de una oreja, quedarse sin gas es producto siempre de errores previos graves, desde hacer una mala gestión ─ o ninguna ─ del mismo, no chequear la botella antes de la inmersión, errores en la apertura de la válvula, no mirar el manómetro, etc., hasta absurdos como dejarse llevar por los demás «por no quedar como el torpe del grupo», Todos ellos son errores muy básicos de formación o de asimilación de lo aprendido. Es harto improbable quedarse sin gas total y súbitamente por un problema en el equipo (por ejemplo, la obturación por óxido del regulador).

Pero, con todo, uno sólo de esos errores o fallos generalmente no es suficiente para producir por sí mismo una situación en la que la única salida posible sea un ascenso libre. Cualquiera de ellos se tiene que concatenar con otro más, frecuentemente la falta de asistencia del compañero. Y, sin embargo, ocurre. Ése es el verdadero problema.

En realidad lo que se está entrenando es cómo estrellarse con un coche en caso de salirse en una curva por exceso de velocidad, cuando lo que habría que enseñar más consistentemente es a tomar la curva adecuadamente y a no superar la velocidad máxima marcada.

La mejor práctica para evitar un ascenso libre es FORMAR DE VERDAD AL BUCEADOR EN EL SISTEMA DE COMPAÑEROS, cosa que deja mucho que desear en la formación básica actual, como se puede observar en casi cualquier inmersión grupal que se haga. Y, al contrario que en el caso del ascenso libre, su práctica no conlleva riesgo alguno.

Por ello, todos los esfuerzos debieran dirigirse a este propósito sin ocultar obviamente lo que se ha de hacer en el último extremo de tener que ascender a superficie a la desesperada, pero pensando si merece la pena practicarlo físicamente, no vaya a ser que la propia práctica se convierta en el accidente que se pretende evitar, asunto más probable de lo que mucha gente cree, como se verá a continuación.

Los incidentes no son como quisiéramos que fueran: ante un corte súbito de gas que puede suceder a cualquier profundidad, ningún instructor se va a poner delante del accidentado anunciándolo, ni le va a instar a prepararse, ni a visualizar lo que le espera, ni a tomar aire y … ni a darle de salida a la señal de ¡a la de una, a la de dos y a la de tres! con él delante por si se atasca (que, por cierto, a veces no sirve para gran cosa). Tampoco el incidente tiene que suceder necesariamente cuando se esté próximo al cabo de ascenso.

No. Las cosas no ocurren así. Nuestro buceador en problemas se quedará súbitamente sin gas, en el momento menos pensado, a cualquier profundidad y con mucha probabilidad después de haber exhalado, lo cual le producirá un agobio casi instantáneo. Quizá en medio de la nada y sin referencias visuales. Perderá unos preciados segundos en comprender qué ha ocurrido y aún algunos más en intentar buscar a su compañero que, en vez de estar cerca y pendiente de la seguridad de ambos, estará fuera de la vista muy ocupado jugando con un pulpo. Y ya se estará ahogando.

(Sobre la realidad de los accidentes, al igual que ir al dentista con cierta periodicidad, se recomienda leer de vez en cuando el artículo titulado «Todas las setas se comen … pero algunas, sólo una vez: EL FALLO CATASTRÓFICO Y EL ACCIDENTE DE BUCEO«. Conviene tener siempre muy presente lo que en él se dice).

A partir de ese momento, una gran parte de los buceadores entrará en pánico y se acabará la posibilidad de pensar. Ascenderán a superficie descontroladamente, con buena suerte exhalando lo suficiente para no tener consecuencias y con mala suerte se producirán daños pulmonares con embolias gaseosas de resultado potencialmente grave o incluso mortal. La enfermedad descompresiva pasa a un plano casi irrelevante en esta situación, comparada con la posibilidad de dicha embolia. Con suerte también no pasará una embarcación fuera borda por encima al emerger súbitamente y sin señalización previa haciéndole otra raya al peinado.

Ni que decir tiene que cualquier accidente o ejercicio para enseñar el ascenso libre puede resultar fatal si se produce un espasmo de glotis o laringoespasmo inducido por ansiedad, pánico o simplemente por haber tragado algo de agua, aunque echemos la cabeza hacia atrás para facilitar la apertura de las vías respiratorias (maniobra difícil en una verdadera situación de pánico). Sobre este fenómeno se recomienda leer el siguiente artículo de DAN.

Muchos instructores conocen este problema de inadecuación a la realidad y lo intentan resolver poniendo al alumno en situaciones más reales en las que, por ejemplo, le cortan el gas sin anuncio previo para que sepa lo que se siente y reaccionen ascendiendo conforme a lo enseñado previamente. A continuación se verá un ejemplo de ello:

Simulación corte de gas

Éste es un vídeo comentado en un canal amigo como ejemplo de malas prácticas (como es la de cerrar la botella al alumno). Pero eso no es lo que aquí más interesa ahora, sino lo que pasa después.

El instructor se coloca para prevenir una reacción inadecuada de la víctima … es decir, de la alumna. Ésta se queda sin gas sin esperarlo, se agobia instantáneamente y asciende a superficie descontroladamente sin que el instructor pueda detenerla o suministrarle aire a pesar de estar a escasos centímetros de ella, exhalando sólo una pequeña burbuja ya casi en superficie ─ afortunadamente muy próxima (a unos 3 m) ─.

Para quienes piensen que a esta profundidad tan somera no puede haber problema, se les recuerda que el diferencial de presión necesario para producir una sobre expansión con daños pulmonares es el equivalente a una columna de agua de sólo 1,5 metros. También se recuerda que este tipo de incidencias pueden producir daños subclínicos en los pulmones, cosa que casi nunca se tiene en cuenta.

En opinión del Autor, este vídeo no refleja tanto una falta de habilidad del instructor para detener o asistir a su alumna, sino una infravaloración (muy habitual en el mundo recreativo del «Dive is fun«) de lo que le puede suceder a cualquiera en estado de pánico REAL. Por ello y afortunadamente, estas prácticas van siendo desterradas poco a poco.

¿Cree el lector que a la alumna del vídeo no se le había enseñado lo que tenía que hacer en caso de corte súbito de gas? Evidentemente, sí. ¿Y qué pasó? Pánico, descontrol absoluto … y situación de riesgo. Como si no le hubieran dicho nada. Porque el problema no es tanto la práctica de la exhalación ni el intento que nadie consigue de controlar la velocidad de ascenso, sino el control del pánico. Y para logarlo aceptablemente no basta un ejercicio en un curso básico.

La red está llena de ejemplos de este estilo en donde un buceador se coloca delante de su compañero presto para suministrarle su octopus de emergencia en caso necesario, éste se agobia y sale disparado hacia la superficie cuan misil intercontinental aguantando la respiración y sin que nadie sea capaz ni de pararlo ni de meterle un regulador en la boca.

El pánico borra de un plumazo cualquier enseñanza y práctica previas, salvo que estén muy automatizadas, cosa harto difícil en los cursos básicos recreativos por su naturaleza y duración.

Pero, si este tipo de ejercicios son de dudosa eficacia y arriesgados, ¿por qué las certificadoras se resisten a suprimirlos teniendo que interponer tantas seguridades y cautelas que hacen irreal la propia práctica (preparación anticipada, poca profundidad, botella abierta, cabo en la mano e instructor delante)? Puede ser que lo consideren útil a pesar de todo, puede que sigan con la inercia del pasado o puede que haya que sospechar que su principal objetivo sea el de preservar su responsabilidad docente ante un accidente de estas características. O todo junto.

Lo más importante es que no sólo los casos reales son peligrosos, sino que toda práctica del ascenso libre entraña un riesgo real.

Si se considera un ascenso perfecto expulsando gas de manera continua sin incidencia alguna y otro desastroso conteniendo la respiración, obtendremos obviamente resultados muy distintos: buceador en superficie o probable cadáver flotante.

Pero entre ambos extremos hay una gama infinita de situaciones intermedias: gente que aguanta parcialmente la respiración, personas que no lo hacen continuamente sino por partes, otros que no exhalan en el último ─ y más peligroso tramo ─ antes de llegar a la superficie por creer que no van a tener suficiente … Por no hablar de personas con algún tipo de patología previa, fumadores, etc.

El caso es que en cualquiera de estas posibilidades se está sometiendo a los pulmones a estrés. Por ello, un cierto riesgo está siempre presente en cualquier ascenso libre.

La incidencia de la profundidad parece lo relevante, pero lo es más por la velocidad que se va adquiriendo y por el tiempo que se tarda que por la profundidad misma. Recordemos que ascender desde 20 m supone un cambio de presión (y el correspondiente aumento de volumen en los pulmones) del 300%, pero ascender desde sólo 6 m supone un aumento del 160% del volumen inicial.

El que finalmente se produzcan lesiones mortales, graves o que requieran intervención médica es un hecho inhabitual pero no despreciable si atendemos a las estadísticas disponibles de accidentes de buceo, en los que un porcentaje muy relevante son barotraumas pulmonares y aún más si pensamos en la proporción en los casos mortales debidos a embolias gaseosas pulmonares.

Pero lo que no se dice es que incluso en los casos exitosos se pueden producir lesiones subclínicas, es decir, que no produzcan síntomas claros o que requieran asistencia médica. (Recordemos que un barotrauma se puede producir a partir de sólo un incremento de presión equivalente a una columna de agua de 1,5 metros). Pero ahí están y no parece lo deseable.

Estas cosas han de ser estudiadas en grandes números para realmente comprobar el riesgo real basado en hechos y no en las impresiones subjetivas de cada cual. Veamos las conclusiones de quienes lo han hecho.

El siguiente documento fue publicado en 1975 en las Actas de la Séptima Conferencia Internacional sobre Educación Subacuática. Para entonces y cuando el buceo era practicado mayoritariamente por militares y gente joven, saludable y en buena condición física, antes de su popularización masiva, debido al apreciable número de lesiones la inclusión de ascensos de emergencia reales en el entrenamiento en aguas abiertas ya entonces era una cuestión muy debatida, tanto en el buceo recreativo como en el militar.

ENTRENAMIENTO EN ASCENSO DE EMERGENCIA: SEGURO O INSEGURO

Lee H. Somers, Ph. D.
Universidad de Michigan
, 1975


RESUMEN: Ha habido una creciente demanda por parte de los instructores de buceo y otras autoridades de buceo para una reevaluación de los procedimientos de ascenso de emergencia. Muchas autoridades médicas de buceo cuestionan la inclusión de la formación en ascenso libre en aguas abiertas o en ascenso controlado de emergencia en los cursos de buceo deportivo básico y avanzado. Por otro lado, muchos instructores consideran que el ascenso controlado de emergencia es una parte vital de la formación de submarinismo y sugieren que no practicar dichos procedimientos durante la formación constituye una violación directa de las buenas prácticas de formación de submarinistas.

El procedimiento de ascenso de emergencia con respiración de compañero ha sido durante años un método básico para resolver emergencias subacuáticas relacionadas con el agotamiento o el fallo del suministro de aire. La mayoría de los instructores incluyen religiosamente una cantidad considerable de prácticas de respiración en grupo en el entrenamiento en piscina y en aguas abiertas. Esta técnica de emergencia también tiene una serie de problemas asociados. En algunos casos, los intentos fallidos de respiración asistida pueden haber contribuido a un doble ahogamiento. Las nuevas técnicas de control de la flotabilidad de ascenso con respiración de compañero requieren el desarrollo evolutivo de un buceador «a tres manos». Se está enseñando a los buceadores a intercambiar boquillas, inflar oralmente el chaleco y mantener el control de la situación durante todo el ascenso. Algunas de estas técnicas requieren una habilidad y una práctica considerables; a menudo son difíciles de ejecutar con éxito en condiciones de piscina controlada, especialmente para los buceadores principiantes. Sugiero que algunas de estas técnicas son realmente peligrosas de practicar y prácticamente imposibles de ejecutar con éxito en una situación de emergencia real. En realidad, estas alternativas al ascenso libre pueden ser más peligrosas que éste. Los buceadores están sufriendo lesiones mientras practican ascensos de emergencia. En los últimos 18 meses se han producido varios casos de barotrauma pulmonar en el sur de Michigan y el norte de Ohio.

INTRODUCCIÓN Durante el último año ha habido una creciente demanda por parte de los instructores de buceo y otras autoridades de buceo para una reevaluación de los procedimientos de ascenso de emergencia en el buceo deportivo. Muchas autoridades médicas de buceo cuestionan la inclusión de la formación en ascenso libre en aguas abiertas o en ascenso de emergencia controlado en los cursos básicos y avanzados de buceo deportivo. En esencia, consideran que el riesgo potencial de barotrauma pulmonar es mayor que los beneficios que obtiene el alumno en dichos ejercicios. Por otro lado, muchos instructores consideran que el ascenso controlado de emergencia es una parte vital de la formación de submarinismo y sugieren que no practicar dichos procedimientos durante la formación constituye una violación directa de las buenas prácticas de formación de los buceadores. Algunas autoridades sugieren que la práctica en aguas abiertas de los ascensos de emergencia es absolutamente necesaria para desarrollar la «confianza» del alumno en la resolución de situaciones de emergencia de vida o muerte. Otro procedimiento de ascenso de emergencia es el ascenso con «respiración compartida». Este procedimiento ha sido considerado durante años como el método básico para resolver emergencias subacuáticas relacionadas con el agotamiento o el fallo del suministro de aire. La mayoría de los instructores incluyen religiosamente una cantidad considerable de prácticas de respiración en grupo en los entrenamientos en piscina y en aguas abiertas. Ahora, los procedimientos de buddy-breathing en el ascenso también deben ser reevaluados.

En algunos casos, los intentos fallidos de ascenso con respiración compartida pueden haber contribuido al doble ahogamiento mortal. Las nuevas técnicas de control de la flotabilidad durante los ascensos con respiración compartida parecen requerir el desarrollo evolutivo de un buceador «a tres manos». Estos procedimientos son cada vez más complejos. Los buceadores se lesionan mientras practican ascensos de emergencia. Recientemente se han producido varios casos de barotrauma pulmonar en la zona sur de Michigan y norte de Ohio. Sugiero que ha llegado el momento de que la comunidad de buceadores reevalúe los procedimientos de instrucción en ascensos de emergencia y de que las agencias de instrucción elaboren declaraciones políticas sobre el tema. En este documento se examinarán las definiciones básicas de varios procedimientos de ascenso de emergencia; se discutirán varios procedimientos básicos de formación; y se presentarán, en resumen, algunos de los argumentos a favor y en contra sobre el tema de la formación en ascenso de emergencia.

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

Posteriormente a este estudio, ha sido publicados muchos otros semejantes hasta nuestros días, muchos de ellos aplicados al buceo recreativo y con conclusiones casi idénticas su inmensa mayoría (por el contrario, quien esto escribe no ha podido encontrar un sólo estudio que afirme la seguridad de estas prácticas). El lector sin duda podrá acceder a ellos fácilmente en la red. He aquí un par de ejemplos:

Embolia gaseosa arterial en un alumno de buceo de combate de las Fuerzas Especiales durante un entrenamiento de ascenso boyante: Estudio de un caso. (Arterial gas embolism in a Special Forces combat dive student during free-swimming ascent training: A case study).

Autores: Surrett, Gerald W.; Vaughan, William M.

Publicación: Undersea & Hyperbaric Medicine, 2015, Vol 42, Issue 2, p167; ISSN 1066-2936

RESUMEN: El ascenso libre sin gas se enseña a los buceadores y submarinistas militares como técnica de auto rescate en caso de emergencia. Aunque esta técnica se utiliza con poca frecuencia, se considera un evento de entrenamiento de alto riesgo debido a la alta morbilidad y mortalidad subsiguientes del barotrauma pulmonar por lesión por sobre expansión pulmonar. Este estudio ilustrará un ejemplo de lesión por sobre expansión pulmonar y embolia gaseosa arterial en un buceador de combate de las Fuerzas Especiales del Ejército que no cometió ninguna violación de la técnica mientras realizaba un ascenso en apnea desde 50 pies (15 m) según los estándares de entrenamiento y bajo la supervisión de Instructores de Buceo experimentados. Además, se plantea la cuestión de permitir que estas personas vuelvan a bucear.

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

Embolia gaseosa arterial cerebral durante la formación de certificación de buceo en aguas abiertas mientras se practicaba un ascenso controlado de emergencia. (Cerebral arterial gas embolism (CAGE) during open water scuba certification training whilst practising a controlled emergency swimming ascent).

Banham N, da Silva E, Lippmann J

Buceo y Medicina Hiperbárica, 01 Dic 2023, 53(4):345-350
https://doi.org/10.28920/dhm53.4.345-350 PMID: 38091595

CONCLUSIÓN:

Resumen
Presentamos el caso de un buceador principiante de 23 años que sufrió una embolia gaseosa arterial cerebral (EAGC) durante su formación de certificación en aguas abiertas mientras practicaba un ascenso libre como parte del curso. Desarrolló síntomas neurológicos inmediatos pero transitorios que se resolvieron a su llegada al hospital. Las imágenes radiológicas de su tórax mostraron pequeños neumotórax bilaterales, neumopericardio y neumomediastino. (…)

Se discute la utilidad y seguridad del entrenamiento en ascenso libre para buceadores recreativos, así como si un neumotórax debe ser ventilado antes de la recompresión, y si se debe volver a bucear tras un barotrauma pulmonar.

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

El próximo estudio que se mencionará es especialmente influyente y significativo tanto por la muestra de buceadores que se analizó durante diez años, como porque dicho estudio provocó la prohibición de este tipo de ejercicios en Bélgica durante toda una década, volviéndose a analizar comparativa y posteriormente lo ocurrido durante la prohibición.

Barotrauma pulmonar en buceadores durante un entrenamiento de emergencia de ascenso libre: Revisión de 124 casos

(Pulmonary Barotrauma in Divers During Emergency Free Ascent Training: Review of 124 Cases).

Lafère, Pierre; Germonpré, Peter; Balestra, Costantino

Aviation, Space, and Environmental Medicine, volumen 80, número 4, abril de 2009, pp. 371-375(5)

Resumen: La experiencia en el tratamiento de accidentes de buceo indica que una gran proporción de buceadores que sufren barotraumas pulmonares (PBT) o embolia gaseosa arterial (AGE) participaban en inmersiones de entrenamiento, concretamente en ascenso libre de emergencia (EFA). Intentamos verificar esta relación y calcular, si era posible, el riesgo asociado a las inmersiones recreativas normales, a las inmersiones de entrenamiento y a las inmersiones de entrenamiento en EFA.

Método: Se revisaron todos los accidentes de buceo tratados en el Centro de Oxigenoterapia Hiperbárica (Bruselas, Bélgica) desde enero de 1995 hasta octubre de 2005. Se obtuvieron datos sobre el número medio de inmersiones realizadas y la proporción de inmersiones de entrenamiento de habilidades en el agua de las principales asociaciones de buceo belgas. Resultados: Un total de 124 buceadores fueron tratados, de los cuales 34 (27,4%) fueron diagnosticados de barotrauma pulmonar.

De ellos, 20 buceadores (58,8%) presentaban síntomas de embolismo arterial gaseoso (AGE). En 16 de estos casos, el ejercicio de entrenamiento EPT se consideró responsable de la lesión. La asociación entre el entrenamiento EPT y la PBT resultó ser muy significativa, con una odds ratio de 11,33 (intervalo de confianza del 95%: 2,186 a 58,758). Se pudo calcular que una inmersión de entrenamiento (0,456 a 1,36/10.000) conlleva un riesgo de 100 a 400 veces mayor, y una inmersión de entrenamiento de ascenso (1,82 a 5,46/10.000 inmersiones) un riesgo de PBT de 500 a 1.500 veces mayor que una inmersión sin entrenamiento (0,0041 a 0,0043/10.000 inmersiones).

Resultado: Este estudio confirma una asociación significativa entre las inmersiones de entrenamiento en EPT y la aparición de PBT.

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

Las conclusiones fueron muy claras y cumplidos otros diez años de prohibición, se volvió a estudiar lo ocurrido durante este período para compararlo con los datos anteriores a ella. Como se verá a continuación, los resultados también fueron contundentes:

Disminución de la incidencia de barotrauma pulmonar tras la prohibición de los entrenamiento de ascenso libre de emergencia. (Decreased Incidence of Pulmonary Barotrauma After Discontinuation of Emergency Free Ascent Training).

Autores: Lafère, Pierre; Germonpré, Peter; Guerrero, François; Marroni, Alessandro; Balestra, Costantino

Fuente: Aerospace Medicine and Human Performance, Volume 89, Number 9, September 2018, pp. 816-821(6)

INTRODUCCIÓN: Debido a que en 2006 se demostró una asociación significativa entre el entrenamiento para realizar un ascenso libre de emergencia (EFA) y la aparición de barotrauma pulmonar (PBT), la Federación Belga de Buceo (BUF) decidió suspender este procedimiento. Era necesario realizar una evaluación 10 años después de la aplicación de este cambio.

MÉTODOS: Se recopilaron prospectivamente todos los historiales médicos con diagnóstico de PBT ocurridos en Bélgica entre noviembre de 2006 y septiembre de 2016. Los datos sobre la proporción de inmersiones de entrenamiento de habilidades en el agua se obtuvieron de BUF.

RESULTADOS: Se identificaron un total de 5 casos de PBT, significativamente menos que los 34 casos del período anterior de 10 años. De esos casos, cuatro se produjeron durante inmersiones de entrenamiento (dos durante entrenamiento de ascenso). El análisis de los expedientes de los casos mostró además que dos de ellos deberían haber sido descalificados médicamente para bucear. En comparación con la secuencia retrospectiva (1995-2005), las incidencias se redujeron significativamente de 0,83 a 0,078/10.000 inmersiones de entrenamiento y de 3,33 a 0,11/10.000 inmersiones de entrenamiento de ascenso libre; concomitantemente, la incidencia de PBT en inmersiones no de entrenamiento también se redujo (de 0,0042 a 0,0014×10-4/10.000 inmersiones), posiblemente porque menos buceadores realizan el procedimiento EPT en caso de incidente técnico y han aprendido a resolver el problema de otra manera.

CONCLUSIONES: La prohibición del entrenamiento en ascenso libre de emergencia se asoció a una reducción de la incidencia de barotraumas pulmonares en el periodo de seguimiento de 10 años. Se observó una disminución significativa de estos durante las inmersiones de entrenamiento, lo que confirma la hipótesis de que el entrenamiento de ascensos libres de emergencia en su forma anterior no contribuyó significativamente a la seguridad en el buceo.

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

En otras palabras, la SUPRESIÓN de los ejercicios de ascenso libre de emergencia sin aire, aun en condiciones controladas, produjo una sustancial reducción de casos de barotraumas pulmonares totales en los cursos de buceo recreativo. Obviamente, la cuantificación del número total no fue igual a cero, puesto que se siguieron produciendo ascensos incontrolados accidentales (aquellos precisamente cuyas consecuencias estos ejercicios pretenden prevenir).

Por tanto, si el número de eventos accidentales sin práctica previa fue sustancialmente inferior a la suma de eventos accidentales más los que se producen durante las prácticas, la única conclusión posible es que las prácticas no sólo no contribuyeron en modo alguno a la seguridad, sino todo lo contrario. Y ello sin contar los casos de lesiones subclínicas.

Para ser sinceros, al Autor le queda la duda de si estos estudios de 2010 contemplan, o no, ascensos con las medidas de seguridad que las certificadoras actualmente implementan, no habiendo podido encontrar otros estudios concluyentes más actuales (si el lector conociera alguno, se ruega que lo refleje en el apartado de «Comentarios»). Por un principio de cautela, se supondrá que sí. Aunque en todo caso se mantienen el resto de objeciones.

DAN Europe, organización de gran reputación en la investigación sobre buceo, se hizo eco de estos estudios en 2010, compartiendo sus conclusiones:

«TASAS ANUALES DE FATALIDAD Y FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS PARA EL BUCEO RECREATIVO – Actas del taller sobre muertes en el buceo recreativo» – Abril de 2010.

Un estudio realizado en Bélgica descubrió un riesgo 100-400 veces mayor de barotrauma pulmonar (pulmonary barotrauma o PBT) durante las inmersiones de entrenamiento, mientras que el entrenamiento de ascensos de emergencias en ausencia de gas se correlacionó con un riesgo 500-1.500 veces mayor. Estos hallazgos llevaron a las federaciones belgas de buceo deportivo a prohibir el entrenamiento en apnea en 2006, tras lo cual no se han vuelto a producir casos de barotrauma pulmonar relacionados con el entrenamiento (Lafére et al. 2009).

(Traducción del original en inglés que se puede leer en este enlace).

Se recalca que todo esto está únicamente referido a los ascensos libres individuales y sin gas «boyantes», no al protocolo de ascenso compartiendo gas con el compañero. Por ello, el lector no debe confundir ambas cosas si lee en la página de DAN cosas como ésta:

Como todas las demás habilidades de buceo, los ascensos de emergencia deben practicarse con regularidad. Dirígete a la piscina con un compañero para sacudirte las telarañas de tu respiración con fuente de aire alternativa y practica tus ascensos de emergencia nadando horizontalmente en la piscina.

(Original en este enlace).

Todo ascenso libre sin gas de emergencia supone un estrés pulmonar que conlleva potenciales riesgos de daños subclínicos, poco importantes, importantes, graves, muy graves o incluso mortales. Guste, o no.

Lo ofrecido en este artículo debiera ser suficiente para que los instructores y buceadores en general como mínimo reconsideraran la práctica del ascenso libre de emergencia.

A pesar de la obviedad de que a quien escribe no le gustan ni un pelo, en este blog no se pretende convencer a nadie de nada, sino sólo ofrecer datos y argumentos para que cada cual se forme su propio criterio lo más informada y racionalmente posible.

A partir de ello, obviamente rige la libertad de cada cual para evaluar la efectividad real del ejercicio y para asumir sus riesgos, libertad que debiera matizarse en el caso de enseñantes que involucran a sus alumnos, inocentes criaturas angelicales todavía ignaros para hacer su propia elección y que por ello al menos irían al limbo de los justos en caso de fallo grave.

Por todo lo expuesto y ante quienes siguen defendiendo este tipo de prácticas, solo queda decir: ¡ que cada palo aguante su vela !

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Inercias cuestionables en el buceo –

LA DUDOSA PRÁCTICA DEL ASCENSO LIBRE

  1. Buenos días.
    Es muy difícil no estar de acuerdo con lo que se dice en el artículo.
    Sería de mucha ayuda para valorar con precisión todo lo relacionado con los accidentes de buceo (y otros aspectos de estas actividades también) que los datos fueran a parar a una base central.
    Lo más razonable, en mi modesta opinión, sería que fueran los médicos que asisten a los accidentados los que proporcionaran directamente la información, por un lado (igual que tienen que hacer obligatoriamente con ciertas enfermedades y lesiones), y que se designara una autoridad responsable de su manejo y análisis.
    Me gustaría recalcar (creo que ya se ha dicho en alguna otra ocasión) que en estos asuntos hay claramente (al menos) tres grupos de actores: los buceadores, los centros y el (los) regulador. Disponer un marco institucional adecuado (normativa correcta y coordinada, supervisión efectiva, análisis enfocado en objetivos bien identificados…) es responsabilidad inexcusable (inexcusable) del tercero.
    Un saludo y muchas gracias por el artículo.
    Santiago.

  2. Mi estimado José, me encantó tu artículo. Ya me diste la base para otro video con este tema, que hoy 16 /05/2024 hice un video con ese título hablando del ascenso controlado de emergencia. Se me ocurre que hay una buen debate con instructores a favor y en contra, para las certificadoras hay una violación de estándar y procedimientos sino se hace, para unos queda genial y otros quedan al borde de problemas con su agencia.

    Menudo tema

    Mi estimado un gran abrazo y como siempre mil gracias por regalarme lectura

    Alvaro Silva

    1. Querido amigo Álvaro:

      No necesito decirte que los temas complejos y ambiguos son difíciles de tratar en una sociedad que se ha acostumbrado a las posiciones maniqueas.

      Las respuestas a este tipo de cuestiones suelen estar dentro de la gama de grises intermedia, no en el blanco y negro extremos. Es por ello que es necesario acudir a razonamientos de segundo y tercer nivel e, incluso, estudios estadísticos para tener una idea más exacta de su verdadero alcance.
      Esto es lo único que he intentado con mi artículo.

      No es un problema ni claro ni de fácil solución esto de la enseñanza del ascenso libre. Con que mis lectores se queden con esta idea, ya habré cumplido mi objetivo.

      Deseando ver tu vídeo, recibe un fuerte abrazo de tu amigo José.
      G.

      P.D. – como siempre, eres libre para utilizar el contenido de mis artículos para tus vídeos. De lo que se trata es que los compañeros buceadores tengan suficientes elementos de juicio como para conformar su propio criterio.

  3. Hola Jose.
    Estoy de acuerdo con muchas de las afirmaciones que haces por supuesto, cosas como que es el último recurso: irrefutable, cosas como que es peligroso: irrefutable, pero…
    1º No hay que confundir ascenso boyante con ACEN, controlado de emergencia nadando.
    2º El ascenso libre está desterrado de las certificadoras hasta donde yo sé. En PADI no se hace, se estudia desde el punto de vista teórico, se aprende en piscina a soltar el lastre, pero no es requisito de ejecución
    3º Los estudios en los que apoyas el artículo, si bien son claramente ciertos, el primer artículo habla de ascensos compartiendo aire en calumet (ya no se hace como bien afirmas anteriormente) y en el último artículo se lee bien claro que se prohibieron los ascensos libres (boyantes, no ACEN) en APNEA. Y he aquí la clave. Es una auténtica barbaridad cerrar la botella del estudiante y extremadamente peligroso. Por eso no se practica el ascenso así desde hace años.
    El ACEN se hace desde 6 metros, obligatoriamente con un cabo para detener el descenso en cualquier momento si se ve que no salen burbujas y con el suministro de gas abierto. En este escenario me gustaría saber el ratio de accidentes registrados en esta práctica que será tendente presumiblemente tendente a 0.
    Que hay que enseñar a los estudiantes a no llegar ahí: correctísimo. Pero el ser humano es un ente que comete errores y cuando esto pasa hay que enseñar a reaccionar ante ellos. El ACEN no trata de evitar accidentes, trata de aumentar las posibilidades de supervivencia llegados a un punto en el que no deberíamos estar, pero ahí estamos.
    Un saludo.

    1. Hola Sergio.

      No creo que en el artículo se confunda en modo alguno el ASCEN con el ascenso «boyante». Se describen fielmente ambos. Pero tampoco creo que sean cosas que no tengan nada que ver.
      El ASCEN, se llame como se llame, es el actual simulacro de PADI del ascenso boyante. Y no lo digo yo, sino la propia PADI (que le llama CESA): https://pros-blog.padi.com/es/realizando-el-cesa/ .¿Que no es un ascenso boyante como tal? ¡Por supuesto! Es un simulacro tan descafeinado que por ello se duda de su sentido, tal como se argumenta en el artículo.

      Efectivamente y tal como afirmas, en PADI se ha desterrado la práctica del ascenso boyante como se hacía, aunque parece que todavía hay quien insiste en mantener estas prácticas. Concretamente, un matrimonio amigo las ha sufrido este mismo año en su OWD de PADI desde 12 m, con un instructor en el fondo, un asistente en superficie, y a lo largo de la línea de una simple boya deco. Les animé a denunciarlo a dicha certificadora (aunque creo que no me han hecho caso por no perjudicar a su instructor. ¡Era tan simpático …!).

      Dicho esto, creo que en lo que discrepamos es en la efectividad del simulacro. Mantengo todo lo dicho en el artículo y, cada vez que veo vídeos como el siguiente, me afirmo más en mis impresiones: https://www.youtube.com/watch?v=nnsU00Bj7gU
      ¿Que es mejor que nada? Probablemente. Pero me gustaría que precisamente una duda fuera la que quedara en los lectores, entre otras cosas para eliminar la complacencia que producen este tipo de cosas y para que entendieran que los accidentes no son como nos imaginamos o queramos nosotros que sean, ni como PADI (y otras certificadoras) nos inducen a pensar que son con este tipo de enseñanza.

      Este asunto es complejo, sin duda.

      Recibe un abrazo.
      G.

  4. Hola Gualdrapa. Como siempre, felicidades y gracias por la entrada. Dicho esto, y nuevamente como es habitual, paso a hacer un par de observaciones, en aras de la pulcritud lingüística que tanto aprecia el autor y que yo, tanto agradezco. En el primer párrafo podemos leer: «preferible al ahogarse», donde usando bien la preposición, considero que el artículo contraído está de más. El párrafo «en dicho artículo…que entraña.» pide a gritos puntuación (o eso creo escuchar), lo mismo que en «En opinión…incidente real.», donde además, hay una estructura nuevamente dudosa: «y pueden no compensan», donde creo que el infinitivo en la segunda forma verbal sería más correcto.
    Dicho esto, y por añadir algo más sustancial, aunque solo pueda hacerlo tangencialmente, comentaré dos cuestiones, una por abrir el melón del debate y la otra por aportar algo colateral.
    Desde Kant con sus estructuras conceptuales (categorías las llama él) hasta la neurociencia actual, consideran que para poder conocer algo es necesario tener el esquema mental (algo que por tu formación debería resultarte más fácil de apreciar), por ello, podríamos considerar que los ejercicios, al margen de su elevadísimo riesgo (evidencias sobran) y falta de aplicación efectiva, podrían ser una manera de introducir dichas estructuras conceptuales en los buceadores y que solo restaría tratar la capacidad de autocontrol (y de conciencia situacional) para alcanzar cierto grado de seguridad (como segunda y última alternativa).
    Y por otro lado, un dato: un número considerable (no tengo a mano la estadística) de muertes por inmersión de un vehículo en el agua, no se producen por ahogamiento real, sino por baro trauma por sobreexpansión al emerger sin saber hacerlo (es evidente que no se enseña a salir de esta situación al obtener el permiso de conducir ni se puede exigir dicho conocimiento a la población general; tan solo era una curiosidad indirectamente relacionada con el tema a tratar, pero que refuerza la evidencia del riesgo a profundidades someras (puertos) de la acción de salir a superficie sin aire.
    Un saludo.

    1. Gracias por las observaciones lingüísticas. Las aprecio de verdad.
      Como tengo poco tiempo para escribir, mis posibilidades de revisión y refino del texto son cada vez más menguantes. Pero en este caso sí recuerdo que cambié «preferible al ahogamiento» por «preferible a ahogarse». Opté por la forma reflexiva porque me pareció que enfatizaba que el buceador se había buscado en cierta manera el accidente. Pero cambié sólo el verbo y no la preposición. Falta mía.
      Respecto de la puntuación y el párrafo señalado en segundo lugar, es cierto que es excesivamente largo. La dividiré. Aunque también me permito señalar que la puntuación no siempre va de la mano de las pausas que se harían oralmente.
      Por último, «compensan» es una simple errata. Debiera decir «compensar».

      Respecto de las observaciones conceptuales, es cierto que tener en la cabeza el esquema de lo que hay que hacer en una situación extrema, ayuda. De hecho, creo que lo digo en el artículo yo también.
      Pero tengo que ser sincero: no tengo demasiado claro que se pueda fijar ese esquema de comportamiento de manera efectiva y sin riesgo en la cabeza de un novato, en el contexto de un curso de tres o cuatro días, aderezado con una evidente imposibilidad de controlar el pánico y mediante simulacros que se parecen a la realidad como un huevo a una castaña. No parece un camino aceptable. Quizá lo que habría que hacer es cambiar dicho contexto.

      Muchas gracias por tus interesantes y enriquecedores comentarios.
      G.

  5. Agradeciendo de antemano al autor por su dedicación en aras a mejorar la seguridad de nuestra común pasión, estoy totalmente de acuerdo que el posible beneficio de enseñar la práctica del ascenso libre no compensa sus evidentes riesgos.
    Dicho esto creo que hay un error en los cálculos de los cambios de presión:
    Se indica que «ascender desde los 20 m supone un cambio de presión (y el correspondiente aumento de volumen en los pulmones) del 300%, pero ascender desde los 6 m supone un aumento del 160% del volumen inicial.». Sin embargo, la presión a 20 m es de 3 atmósferas, mientras que la presión a nivel del mar es de 1, con lo que el cambio de presión (de 1 a 3) es de 2 atmósferas, esto es un 200% más que la inicial, si partimos de la de superficie. Igualmente la presión a 6 metros es de 1.6 atmósferas, por lo que la diferencia es del 60%, no del 160%. Sin quitarle importancia a lo que en ambos casos supone de sobrepresión pulmonar.

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