Buceador sobre el compañero
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Desde que fue publicado el primer artículo de este blog titulado «EL FUNDAMENTO DEL «BUCEO RECREATIVO» – Primera parte: CONCEPTO Y SISTEMA» el Autor ha recibido comentarios que contenían insistentemente la idea de rechazar cualquier posible autonomía al considerar al compañero como la verdadera y única redundancia en el sistema recreativo. Un Bálsamo de Fierabrás al que se confía la vida porque todo lo cura y resuelve.

Si bien la ausencia de redundancia en el buceo recreativo con monobotella ha sido un asunto recurrente en distintos artículos, parece importante profundizar un poco en la cuestión de la pareja de buceo.

Como siempre, se pretende ofrecer un punto de apoyo para que el lector reflexione sobre esta cuestión mollar del buceo recreativo y saque sus propias conclusiones.

La redundancia

No vamos a tratar ni incluir en el concepto de redundancia la ayuda que otro pueda prestar al buceador en casos como enredos con cabos o problemas físicos durante la inmersión. Ello ya fue tratado en un anterior artículo titulado «¿Más vale mal acompañado? EL TABÚ DEL BUCEO EN SOLITARIO«.

Nos centraremos en el concepto de redundancia que se entiende como la duplicidad de los recursos necesarios para poder resolver cualquier problema crítico durante una inmersión.

Los ejemplos son evidentes: llevar dos fuentes de gas independientes con sus respectivos reguladores, dos dispositivos de flotabilidad, dos linternas -al menos- en entornos sin luz, etc. E, incluso en otros niveles del buceo, llevar dos torpedos (scooters) o dos recicladores (rebreathers) o gas de respaldo adicional (bailout).

Otro tipo de redundancia podría entenderse que fuera la botella de respeto o de seguridad, que mucha gente deja colgando en el cabo del fondeo del barco. Sobre este asunto en concreto, ya se ha escrito un artículo extenso titulado «¿Una manzana envenenada?: LA BOTELLA DE RESPETO O BOTELLA DE SEGURIDAD» , que se recomienda leer, pues puede no ser tal redundancia en muchas circunstancias por los motivos que en él se exponen.

La redundancia recreativa

Como el lector habrá comprobado, se mencionan como redundancia elementos del propio equipo que debe llevar el buceador, pero por la propia naturaleza en buceo recreativo, únicamente se dispone de un equipo simple y no redundante consistente en una única botella, un único regulador y un único dispositivo de flotabilidad ya que generalmente se bucea con traje de neopreno (en contraposición con el traje seco, que sí ofrece redundancia de flotabilidad).

En este punto quizá fuera necesario recordar que, cuando se habla de un sólo regulador, se incluyen las dos segundas etapas (principal y octopus), pero que esta duplicidad no constituye realmente redundancia para el buceador, pues el octopus está destinado casi exclusivamente a la donación de gas al compañero. Sólo en el caso de un muy improbable -aunque no totalmente descartable- problema en la segunda etapa principal que no implique una pérdida masiva de gas, podría ser redundante el octopus.

Se aprovecha para decir al lector que piense que un flujo continuo en una segunda etapa se puede cortar mediante el doblado del latiguillo (como se hace con una manguera de agua), que abandone esa idea, que no es sino una fantasía más de las que proliferan en el buceo recreativo siendo trasmitida de generación en generación de buceadores sin que nadie se moleste en comprobarla. (Y luego nos reímos de que durante siglos se pensara que la mujer tenía una costilla menos que el hombre -como sugieren las traducciones de los textos bíblicos-, hasta que a alguien se le ocurrió simplemente contarlas). Esto será parte de un futuro artículo en que se analizará lo que ocurre cuando los latiguillos fallan.

Dejando el costillar y volviendo a la redundancia, también se pueden observar buceadores recreativos que llevan una sola botella pero con una grifería doble, en la que van conectadas dos primeras etapas, con una segunda etapa cada una. Cierto es que esta duplicidad crea una cierta redundancia, pero de muy corto recorrido. La explicación de esta afirmación es demasiado extensa y también será objeto de un artículo independiente. Por el momento, admitamos esta afirmación, aunque el lector la deje en remojo, por el momento.

Griferías dobles para monobotella
Griferías dobles para monobotella

Por todo lo dicho, se puede afirmar que en el equipamiento recreativo habitual no hay redundancia (99% de los que se pueden ver), reservándose ésta para el buceo técnico, generalmente.

Y llegamos a la pregunta clave que estará rondando al lector desde hace un rato: ¿por qué la redundancia no puede ser el equipo del compañero? Evidentemente, sí puede serlo … pero con cautelas y derivadas que serán explicadas a continuación.

La pareja de buceo como redundancia

Supongamos que estamos buceando BAJO TECHO con un equipamiento técnico y con redundancia. Por ejemplo, en una cueva o en el interior de un pecio. En caso de fallo catastrófico, tendríamos dos opciones: resolver el problema por nuestros propios medios y, en caso de fracasar esta posibilidad, tendríamos a nuestro compañero. Ante un incidente crítico, dispodríamos de dos opciones consecutivas.

Si en esa misma situación (bajo techo sin posibilidad de ascenso directo a superficie) estuviéramos buceando con configuración recreativa, -es decir, que estuviéramos donde no debiéramos estar-, tuviéramos un fallo catastrófico y nos quedáramos sin gas, dependeríamos totalmente de nuestro compañero. Solo tendríamos una única posibilidad sin opción alternativa (puesto que obviamente no sería posible el ascenso libre o de emergencia a superficie).

Nunca debe ser asumible tener una única opción en caso de fallo catastrófico que, aunque es improbable, ocurre (ver la entrada «EL FALLO CATASTRÓFICO Y EL ACCIDENTE DE BUCEO«). Y menos en el ámbito del buceo recreativo, donde se tiene generalmente una formación básica.

Por tanto, a falta de herramientas para la autonomía propia -valga la redundancia lingüística-,  el buceador recreativo debe contar siempre con una segunda posibilidad que no es otra que el escape libre a superficie.

La renuncia a la autonomía

Es lógico que, ante la ausencia de herramientas redundantes propias, el buceador recreativo no contemple casi ninguna posibilidad de autonomía y resolución de problemas críticos por sí mismo. No tiene los medios.

Pero el problema es que no llega ni a considerarla debido a cómo está estructurada la enseñanza ya que, dado el reducidísimo y exiguo entrenamiento de los cursos básicos, se enseña al buceador novel a acudir automáticamente al compañero para solucionar cualquier problema relevante. Y es lógico. «No intentes solucionar nada. Lo más probable es que pierdas un tiempo precioso. No pienses. ¡acude directa e inmediatamente al compañero!«.

Este consejo no es que no sea criticable, sino que es muy acertado para esa circunstancia, pero …

Pero el problema es que esta ausencia de autonomía suele permanecer demasiado tiempo en la cabeza (formación) del buceador, de tal manera que cuando acumula inmersiones -generalmente con los mismos conocimientos que recibió en un principio-, sigue considerando que la autonomía no es necesaria porque para eso está el compañero. Basta asomarse a foros y círculos sobre buceo para constatar esto, una y otra vez. Y entonces es cuando aparecen los problemas.

Aparecen cuando, en virtud de su acumulación de inmersiones, el buceador empieza a deslizarse entre los límites del buceo recreativo, yendo a más profundidad, contrayendo obligaciones descompresivas o haciendo inmersiones bajo techo, mantiene la misma actitud y sigue frecuentemente sin considerar la necesidad de autonomía, es decir, de equipo redundante.

Por eso uno se cruza a menudo a 40 m -o incluso más-, dentro de pecios o cuevas o haciendo decos largas a gente con una sola botella y regulador.

Y el Autor puede asegurar que generalmente cuesta mucho convencer a este tipo de buceador con muchas inmersiones de que en esos casos las redundancias son imprescindibles. Total … ¡si está vivo! (prueba inequívoca de que no hace falta redundancia -según él- y de que los ángeles de la guarda existen y están pluriempleados -según el ateo que esto escribe-).

Por ello, el Autor opina que el asunto de la autonomía a través de la redundancia debiera ser tratado en la enseñanza básica, que ahora lo ignora en la práctica casi completamente porque no se puede alcanzar por el momento, por no hablar de la total omisión en dichos cursos de la siquiera mención de ley nacional que regula la seguridad en el buceo, en la cual se vincula el buceo bajo techo con la redundancia en el equipo. Dicha escandalosa omisión se trató en un artículo de este blog titulado «Buceo sin Ley: LO QUE EN LOS CURSOS NO EXPLICAN«, cuya lectura se recomienda.

Pero éste, con ser importante, no es el principal problema.

¿Compañeros o coincidentes subacuáticos?

Quizá el lector bucee siempre con la misma pareja. Quizá tenga un protocolo acordando en el barco hasta el último detalle con los compañeros que le sean adjudicados. ¡Felicidades! porque no es imposible, pero sí muy poco frecuente. Pero entenderá que esto está muy lejos de ser lo habitual en el buceo recreativo que se practica en centros.

Y en este sentido ¿cuántas veces se ha visto a dos nuevos compañeros tener una conversación previa sobre la inmersión que van a realizar acordando fines, objetivos, comportamientos, protocolos ante imprevistos, señas, cuestiones relativas al gas y a la seguridad etc.?

¿Cuántas veces los componentes de una pareja bucean uno detrás del otro – a veces a considerable distancia-? Y ¿cada cuánto tiempo el primero se vuelve a mirar al segundo? ¿5 minutos? ¿10? ¿ podría hacer algo el primero si por ejemplo se bloqueara el hinchador del chaleco del segundo lanzándole hacia la superficie o siquiera se enteraría? (Se sugiere al lector que PRUEBE. Pruebe a ir detrás de su avanzadísimo -sólo en el sentido posicional, claro- nuevo compañero y, sin previo aviso, váyase al fondo como si le hubiera dado un patatús o CONTROLADAMENTE hacia la superficie como si hubiera perdido su cinturón de lastre súbitamente. A ver lo que pasa).

Buceo en pareja ... uno detrás del otro
Buceo en pareja … uno detrás del otro

¿Cuántas veces el de detrás se para a ver o a fotografiar algo sin advertir al primero?

¿Cuántas veces cada uno va a su interés separándose y perdiendo de vista a su compañero?

Y, al margen de las docenas de ejemplos similares que se podrían poner, ¿cuántas veces se ven parejas buceando en paralelo y a corta distancia durante toda la inmersión? No muchas, ¿verdad?

Basta bucear en distintos centros y circunstancias lo suficiente como para asumir la veracidad de estas afirmaciones.

Entonces, si realmente se cree que la única redundancia es el compañero, fuente de toda solución, ¿por qué se bucea así en el recreativo?

A juicio del Autor, porque siempre planea de manera implícita el salvador pero arriesgado escape libre a superficie. Si éste no existiera, se enseñaría el buceo en pareja de una manera mucho más estricta y coherente … o se acabaría con la ausencia de redundancia, como se plantea en el buceo técnico y se debiera plantear en el recreativo cuando se bucea fuera de sus límites. El problema es que el escape libre … es un problema. Puesto que puede no ser tan fácil e inocuo como se cree.

Corolario

De todo lo dicho anteriormente, se colige que en buceo recreativo es imperativo tanto bucear en pareja, como bucear sin techo, es decir, con la posibilidad de hacer un escape libre a superficie en todo momento, por la propia naturaleza del sistema sin redundancia. Las dos cosas simultáneamente.

Ante la posibilidad de un fallo crítico, nunca debe ser asumible tener una única opción y menos si ésta no depende de nosotros totalmente. Por ello, el buceo bajo techo con configuración recreativa debiera estar completamente descartado, incluso a pesar de las laxas recomendaciones de las organizaciones de enseñanza (penetraciones de hasta 30m y otras contradictorias lindezas) y regulaciones legales existentes que, con determinadas limitaciones, lo permiten.

En este artículo se pretende que el lector tome conciencia de que, en la reducidísima formación recreativa, la situación en cuanto a este asunto es la siguiente:

– Se ignora la autonomía pues no hay redundancia en el equipamiento recreativo, persistiendo muchas veces esa ignorancia cuando se han acumulado muchas inmersiones, se han atravesado los límites recreativos y se está buceando realmente bajo techo;

– se afirma como dogma indiscutible que la solución y redundancia está en el compañero … pero en la práctica no se enseña a bucear en pareja realmente e, incluso, la propia organización recreativa está estructurada para propiciar que se bucee frecuentemente con «compañeros» desconocidos, distintos en cada inmersión, sin protocolos comunes o acuerdos previos, etc. (El buceador muchas veces no sólo no habla el idioma del compañero que le han adjudicado en el barco, sino que no sabe si éste es una persona prudente o un asesino en serie);

– se considera que la última solución es el escape libre a superficie, pero en la formación no se evidencian suficientemente los riesgos que éste presenta en multitud de circunstancias (¡no se vaya a asustar alguien, por favor!). Sin embargo, ello relaja las condiciones en que se debiera enseñar a bucear en pareja;

– los estándares de seguridad de agencias de enseñanza permiten -aunque limitadamente- inmersiones que realmente son bajo techo e, incluso, frecuentemente se obvian situaciones como por ejemplo bucear bajo canales de navegación -que hacen muy peligroso el acceso a superficie y que es en realidad un TECHO-. Dado que estas excepciones solamente pueden tener fundamento en la ignorancia de lo que es realmente el buceo recreativo o en intereses ajenos a su propia naturaleza, es opinión del Autor que debieran estar completamente descartadas en todos los casos.

¡Qué seguro es el buceo recreativo! Es sorprendentemente seguro A PESAR nuestro. No estaría mal que lo fuera un poco más gracias a nosotros. Con tal fin se escribe este heterodoxo blog.

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4 comentarios sobre “

El Bálsamo de Fierabrás:

LA PAREJA DE BUCEO

    1. Buscando en Internet.
      En cualquier caso, no es infrecuente la opinión de que son imágenes «raras» para un blog de buceo normal. También es «raro» el contenido, será que no es un blog «normal», respondo yo.
      Realmente, el propósito de las imágenes es contribuir a la reflexión a la que pretende inducir el blog.
      Me alegra que las aprecies.

      Gracias por el comentario.
      G.

  1. Hola.
    Como nota al margen me gustaría añadir las implicaciones que habitualmente tiene para instructores y centros de buceo que ponen en práctica la exigencia del respeto al sistema de compañeros y del cumplimiento de equipo y técnicas de seguridad que estar están en el libro y/o leyes……..
    y que suele ser la pérdida del cliente cuando se está de trabajo o el mal ambiente con el resto de buzos cuando se está de fundive por cuenta ajena.

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