narcosis cowboy
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Ésta es la última entrega de la serie de artículos sobre este tema y en ella se abordará el asunto de la postura de las certificadoras y los límites de profundidad para narcosis.

Después de definir el fenómeno y sus manifestaciones, de analizar su funcionamiento a la luz de los últimos avances, de tratar su cálculo a efectos de establecer límites, prescindiendo de conceptos inútiles y farragosos, queda tratar sobre los límites que se aplican en las distintas escuelas de enseñanza, sus contradicciones y sus consecuencias.

Aunque este blog se dirige hacia el buceador recreativo «sin techo» limitado a una profundidad de 40 m, en este artículo se hablará de los límites generales para la totalidad del buceo, recreativo «con techo» incluido. Ello permitirá entender mucho mejor lo que ocurre con los límites sobre la narcosis en general.

En primer lugar, en otra entrega de esta serie se ha explicado la diferencia entre la consideración del nitrógeno como único gas narcótico a tener en cuenta y la consideración de tanto del nitrógeno como del oxígeno como narcóticos ambos. Sea cual fuere la postura del buceador respecto a esto, en todo caso establecerá una presiones parciales máximas que se traducirán en una profundidad máxima según la premisa que adopte y la mezcla que respire. En adelante, llamaremos al resultado «límite narcótico» de manera genérica.

Límites de profundidad para narcosis en general

Éste es un aspecto muy debatido y abordado de maneras muy divergentes en la comunidad de buceadores. Hay quien opina que se debe establecer un límite narcótico de profundidad riguroso relativamente somero (usualmente el equivalente a bucear a 30 m utilizando aire) y hay buceadores con gran experiencia que defienden todavía el uso del «aire profundo» para buceo hasta los 70 m -e, incluso, más allá-, argumentando que se realizan sistemáticamente inmersiones de estas características sin apenas accidentes de relevancia.

Hay que aclarar previamente que NO se debe aconsejar y legislar pensando sólo en un determinado colectivo (militares sanos, jóvenes y entrenados) y menos para un determinado individuo. Las reglas, leyes, recomendaciones y protocolos se establecen para una media poblacional, sobre la base de una experiencia previa. Para una extensa franja a ambos lados del punto más alto de la curva de Gauss estadística, pudiéramos decir.

El problema es la variabilidad del fenómeno entre personas -incluso entre distintos días y circunstancias para una mismo individuo- y la dificultad de su medición, ya tratado todo ello en entregas anteriores.

Es por ello que si el lector tiene la suerte de tener unas condiciones físicas envidiables que le hacen extremadamente resistente a la narcosis, se le ruega que se abstenga de minimizar la trascendencia de sus efectos de manera general ante otros seres que seamos menos privilegiados, más bajos y feos, especialmente ante novatos. No todos somos iguales y los consejos han de ser dirigidos considerando que no todo el mundo es como uno mismo cree ser.

Dicho esto, el lector debe ser consciente de la enorme diversidad de posturas al respecto de este asunto. Sin embargo y como veremos, las justificaciones y explicaciones de unas y otras son muy distintas.

Límites legales en España

Si en un ataque de aburrimiento el lector tuviera a bien leerse completo el vigente Reglamento de Seguridad de Actividades Subacuáticas (RD 550/2020), repararía en que en él no aparece la palabra narcosis. Ni una sola vez. Curioso tratándose se un reglamento de seguridad para el buceo, ¿verdad? Curioso y significativo.

Sin embargo, en el texto se establecen presiones parciales máximas respirables tanto de nitrógeno, como de oxígeno. En el Anejo III de la citada norma dice lo siguiente:

ANEXO II

Presión de los gases respirados para la actividad de buceo

1. La presión relativa máxima a la que se puede utilizar aire comprimido, será de 5 bares.

2. El aire comprimido o las mezclas respirables utilizadas en el curso de una intervención en medio hiperbárico deberán cumplir lo establecido en la Norma UNE-EN 12021:2014 – «Equipos  de  Protección  Respiratoria.  Aire  Comprimido  para  Equipos  de  Protección Respiratoria Aislantes» o la que le sustituya.

3. La densidad máxima a la que una persona puede inhalar una mezcla respirable, será de 9 gramos por litro.

4.  La  presión  parcial  máxima  de  nitrógeno  en  una  mezcla  respirable  no  podrá  ser superior a 4,74 bares.

5. Oxígeno:

a)  La  presión  parcial  máxima  de  oxígeno  respirada  por  una  persona  en  una  mezcla respiratoria en un ambiente hiperbárico será:

i) De 1,6 bares en el caso de buceadores con titulación profesional.

ii) De 1,4 bares en el caso de buceadores deportivos-recreativos.

Empezando por el límite de presión parcial de O2, el máximo establecido no tiene que ver con su capacidad narcótica, sino que atiende exclusivamente a la presión parcial máxima a partir de la cuál se produce un riesgo de hiperoxia. Concretamente, PpO2 máx. = 1,4 bar. (Y, además, ese mismo límite se establece inexplicable y contrariamente a todos los estándares generalmente admitidos en el caso de las descompresiones con O2 puro. Pero ésa es otra guerra).

Respecto del límite de presión parcial de N2, cabría pensar que su fundamento es precisamente su potencial narcótico (¿cuál si no?). Se establece en 4,74 bar.

Siguiendo lo indicado en la anterior entrega titulada «LA NARCOSIS EN EL BUCEO – Tercera parte: EL CÁLCULO DE LOS LÍMITES Y LO INNECESARIO» , se puede colegir que dicha presión parcial corresponde a una profundidad de 50 metros respirando aire. (Si la fracción de N2 en el aire es del 79%, una Pp N2 = 4, 74 bar implica que la presión absoluta = 4,74 bar / (79/100) = 6 bar. Y dado que la Profundidad (m) = (Pabsoluta (bar) – 1) / 10, ello se produce a 50 m).

Si el avezado lector cree entrever una contradicción entre estos 50 m y la limitación de buceo con aire a 5 bar establecido en el apartado 1 del Anejo referido anteriormente, se le aclara que dicho apartado menciona «presión relativa máxima» y que la presión relativa (también llamada comunmente presión manométrica) es la diferencia entre presión absoluta y presión atmosférica (pe = pabs – pamb). En este caso, 5 bar relativos corresponden a 50 m de profundidad. No hay contradicción, por tanto.

Este límite es muy superior a los 30 maire, equivalentes a una PpO2 de 3,16 ≃ 3,2 bar ( (30 m/10 + 1) x 79/100 = 3,16 bar ). ¿Por qué? La razón es muy simple: se sigue contemplando la viabilidad del buceo profundo con aire. Y, como se ha dicho en este artículo, es comprensible por las limitaciones en el acceso al helio y por la inercia de los medios disponibles, aunque se insiste: en este blog se explican las razones de su existencia, pero no se justifican ni se comparten.

Límites y contradicciones en las certificadoras y enseñanza en general

Los estándares y límites respecto de la narcosis varían mucho entre las distintas empresas de formación, pero la recomendación o el límite inicial universalmente admitido son los 3,16 bar de PpN2 (30 m con aire).

En el caso de las organizaciones de enseñanza, ya hemos visto en anteriores entregas del artículo que la cosa no acaba ahí ya que posteriormente las mismas certificadoras que enseñan que no se debe rebasar estos límites, imparten sin solución de continuidad cursos de buceo profundo … ¡con aire!, lo que no deja de ser una cierta falta de coherencia que se disfraza de recomendación, parapetada detrás de una supuesta experiencia. A continuación se tratará la razón de ello.

Esto se explica -que no justifica- porque la única alternativa posible para llegar a ciertas profundidades, además del rebreather– son las mezclas con helio. Y este gas es caro, difícil de conseguir y requiere otra formación y entrenamiento. ¿No sería lo lógico establecer el límite máximo a 30 m con aire o a 35 m con Nx30 SIEMPRE? Pues sí. Y de hecho hay alguna organización que lo hace. Pero revertir la inercia del buceo con aire, barato accesible y sencillo es complicado. Los buceadores van a seguir llegando hasta profundidades mayores con aire digan lo que digan las agencias, así que éstas prefieren ser pragmáticas (no perdiendo mercado, de paso), aunque ello suponga una contradicción que veremos cómo justifican.

Mucha gente opina que si el helio fuera barato, esto no sucedería. Y hay certificadoras que ya están anunciando la supresión del aire en sus estándares. El Autor duda que esto llegue a ocurrir porque, aunque el helio fuera accesible y no cada vez más exponencialmente caro, aparecería la necesidad de nuevas infraestructuras de mezcla y carga de gases, así como de nueva formación. Más fácil y rentable es permanecer en la incoherencia, por mucho que nos pese. (Y, para ser sinceros, si el Autor fuera dueño de un centro de buceo -Poseidón no lo permita nunca-, probablemente tendría que hacer lo mismo, ¡para qué engañarse!).

Recomendaciones y justificaciones

El hecho es que las agencias de enseñanza tanto recreativas como técnicas establecen un aparente límite con carácter general de PpN2 = 3,16 bar m. Es decir, bajar con aire a 30 m o su equivalente. Alguna menciona un límite de 24 m en caso de inmersiones con agua fría, mala visibilidad, o esfuerzo físico apreciable, pero en general existe un consenso universal en cuanto a los 30 metros.

Sin embargo y como antes se ha dicho, la mayor parte de las agencias contempla las inmersiones profundas con aire al menos hasta el límite tradicional de 40 m de profundidad -y legal en España para el buceo recreativo sin techo-. Incluso existen agencias que establecen límites de hasta 50 y 55 m aunque salvan la parte inferior en donde acaban sus espaldas añadiendo que estos límites deben depender de las condiciones de la inmersión.

Algunas agencias como IANTD establecen con carácter general a expensas de la legislaciones nacionales límites de 52 metros para sus inmersiones con aire aunque también mencionan como alternativa deseable el nitrox (en el rango desde el 21% hasta el 25% de fracción de oxígeno, no se asuste el lector) mientras que el helio siga siendo difícilmente accesible.

Lo interesante es que muchas agencias que admiten la superación de este límite narcótico (3,16 bar de PpN2 o 30 m con aire), la vinculan a dos factores: las circunstancias PREVISIBLES -esta palabra es importante- de la inmersión concreta y la experiencia del buceador. ¿Es verosímil esto? probablemente sí, aunque quizá sólo en parte. Pero está muy claro para el Autor que la pretensión no es la seguridad, sino la adaptación a la inercia y a la situación actual de los gases disponibles y todo lo que ello conlleva.

Las circunstancias de la inmersión

Respecto de las circunstancias, tiene sentido pensar que no es lo mismo realizar una inmersión a una misma profundidad en un lugar de agua cálida, sin corriente (evitando los efectos narcóticos asociados al CO2 producido durante un esfuerzo excesivo -hipercapnia-), en un lugar conocido (sin estrés), sin penetraciones en sitios complicados y con techo, etc., que hacerlo en las condiciones opuestas (frío, corriente, etc.).

Sin embargo, hay dos problemas: el primero, es que las condiciones esperadas no sean las que el buceador realmente se encuentra ya a profundidad, ya que la cosa se puede complicar durante la inmersión porque las condiciones cambien. Un enredo, una corriente inesperada o una súbita desorientación en el interior de un pecio, pueden convertir una inmersión asumible en un problema serio que requiera toda la capacidad mental para resolverla. Y la narcosis no ayuda a ello, precisamente.

El segundo es la variabilidad del fenómeno en la misma persona y su detección. Ya se ha hablado de la dificultad de darse cuenta de que se está narcotizado.

Las experiencia del buceador

Por otro lado, en una anterior entrega de esta serie de artículos sobre la narcosis se decía que era posible confundir los efectos de la misma con la capacidad para manejar la situación, de tal forma que la adaptación a la narcosis de la que habla gente con mucha experiencia en el asunto quizá fuera en realidad un entrenamiento para paliar las consecuencias del estado narcótico sabiendo qué se ha de hacer cuando se está fuertemente narcotizado, en qué hay que concentrar la atención, etc.

El problema, es que ese «entrenamiento» tiene un límite y una circunstancia nueva e inesperada puede dar al traste con esa preparación. Entrenarse para generar una conducta automática que nos dé alguna oportunidad ante efectos muy relevantes que la narcosis producirá en el rendimiento cognitivo, vital en determinadas circunstancias, no deja de ser algo viciado de raíz aunque es lógico pensar que un buceador con experiencia y recursos lidiará casi con cualquier situación mejor que otro sin ellos.

Hay incluso agencias y asociaciones que dan tanta importancia a la «experiencia», que distinguen entre las profundidades máximas para buceadores en general y las admisibles para guías e incluso unas diferentes para instructores. Esto último ya sí va resultando más incomprensible para el Autor, porque una certificación no tiene porqué presuponer más experiencia real, sobre todo cuando se comparan categorías generales y docentes (error muy generalizado en el buceo).

La rara coherencia

Sin embargo todo lo dicho, sí existe alguna organización de enseñanza que no sólo renuncia a traspasar el límite de los 30 m con aire, sino que incluso estructura todo su sistema de buceo renunciando al uso del aire mismo. La GUE (Global Underwater Explorers) ha establecido como estándar el Nitrox32 para inmersiones hasta 30 m y el trimix en distintas proporciones para profundidades mayores de 30 m. Han hecho buena la frase «¡el aire para las ruedas!». UTD, como segregación de la primera, hace lo mismo.

Esta plausible postura es muy coherente … y bastante irreal y poco práctica. Porque el problema del helio no sólo sigue existiendo, sino que -como se ha dicho antes-, se agrava cada vez más y los buceadores no van a renunciar a superar los 30 m sin helio. ¿O sí?

Sin embargo, esta posición aparentemente rígida tiene su explicación: la GUE está orientada a la formación de buceadores técnicos y científicos mediante un procedimiento formativo ampliamente descrito en un artículo de este blog titulado «UNA FORMACIÓN ALTERNATIVA«, que se recomienda leer si no se ha hecho. Este sistema se basa en dotar al buceador de unos protocolos, conocimientos, materiales y habilidades que sean IGUALES desde que se inicia en el buceo hasta que llega a realizar exploraciones en cuevas o profundas extremas, si decide llegar hasta ese nivel, pasando por todos los escalones intermedios.

Es por ello que, a partir de determinado nivel de complejidad en el buceo, una profundidad narcótica mayor de 30 m con aire que pueda producir una merma en el rendimiento cognitivo ante una situación compleja en la que la claridad de pensamiento suponga la diferencia entre no poder resolver una situación -incluso potencialmente mortal- y resolverla, no es aceptable. Y no sólo la narcosis derivada de N2 y O2, sino la derivada de una hipercapnia (exceso de CO2) producida por un exceso en la densidad del gas respirado.

Todo esto no se negocia en la GUE. No se contempla. No se forma a la gente para que haga una cosa un día y la contraria otro. Se podrá o no compartir esta postura, se podrá calificar de poco práctica, pero no de incoherente.

¿Límites? … ¿qué límites?

Ahora atravesaremos este auténtico océano de contradicciones hasta la postura opuesta: existe una asociación especializada en buceo profundo que mantiene la inercia del «aire profundo» y que recomienda a sus asociados distintos escalones máximos de profundidad para buceo con aire, comprendidos desde 30 m hasta 75 m, dependiendo estos del nivel de formación y experiencia de sus buceadores.

Afirman que, con el debido entrenamiento, ellos no han tenido accidentes graves. Esta manera de hacer las cosas ha sido y es todavía hoy defendida por figuras históricas del buceo como Bret Gilliam, autor de un interesantísimo artículo sobre el buceo profundo con aire titulado «A Practical Discussion of Nitrogen Narcosis for Deep Diving«, cuya lectura se recomienda aunque no se compartan sus tesis.

El lector habitual de este blog habrá pensado inmediatamente que a esa profundidad máxima de 75 metros la presión parcial de oxígeno es de 1,75 bar, muy por encima los límites para buceo recreativo de 1,4 bar ya admitidos universalmente como PpO2 máxima de fondo e, incluso, por encima de los 1,6 bar máximos para descompresiones (en el mundo entero, menos en España, lamentable e inexplicablemente -ya dedicaremos un artículo a esta anomalía legal patria-). Pues tiene razón. Pero el biotipo de buceador «aguerrido» parece creer que es casi inmune a todo mal.

También es preciso señalar que los adeptos al «aire profundo» sobrepasan los límites aceptados de densidad del gas respirado, establecido típicamente en 5,2 g/l como máximo operativo y en 6,2 gr/l como máximo absoluto. Ello redunda en una sobreproducción de CO2 y dificultades respiratorias (la densidad del aire a 75 m es de 10,6 g/l). La opinión del Autor sobre esto es que probablemente tenga más que ver con comportamientos adictivos que con el buceo y se ha expresado suficientemente en una anterior entrega titulada «LA NARCOSIS EN EL BUCEO – Segunda parte: GASES Y DROGAS» .

Contradicciones en la enseñanza del buceo recreativo «sin techo»

La coherencia suele ser un valor en cualquier sistema de enseñanza. En los cursos iniciales de buceo (OWD) se enseña que no se deben superar los 30 m de profundidad buceando con aire por los efectos narcóticos de este gas a partir de esta profundidad. No es un límite legal, como mucha gente cree, ya que una certificadora no hace leyes y sus límites adquieren tal condición solamente si de manera expresa se mencionan en textos oficiales (del Estado o de sus Comunidades Autónomas). Incluso hay compañías de seguros de buceo que las exigen -cuidado con esto-. Pero es una RECOMENDACIÓN.

Sin embargo, nada más obtener la certificación Advanced -o similar- en los que se amplían las recomendaciones de profundidad del OWD hasta los 30 m (el Autor sigue sin entender cómo se puede justificar esto haciendo una simple inmersión a esa profundidad inmediatamente después de terminar el curso de OWD), se ofrecen cursos de «buceo profundo», obviamente con aire, que alcanzan hasta los 40 m, profundidad máxima legal en España para el buceo recreativo «sin techo». Únicamente tres certificadoras -que el Autor conozca- renuncian al aire profundo y no ofrecen ningún tipo de cursos al respecto: GUE, UTD y NAUI.

O sea, se establece y enseña fuertemente un límite (3,16 bar de PpN2) para, sin solución de continuidad, impartir el día siguiente cursos cuyo objeto fundamental pasa por saltarse ese límite y llegar a una PpN2 de casi 4 bar. Notable. Y a nadie parece resultarle extraño.

Es más, seguramente habrá excepciones pero, preguntando a algunos instructores que los imparten, parece que los alumnos de este tipo de cursos no inquieren acerca de esta contradicción y desde luego no se les ofrece una explicación como la que se intenta con estas líneas. Simplemente, lo habitual es ignorar el problema.

Pero la cosa no acaba aquí. En el anterior epígrafe se ha supuesto que la agencias de enseñanza recreativa «sin techo» establecen una correlación implícita entre narcosis, capacitación y circunstancias de tal manera que se puede admitir un mayor nivel de narcosis a mayor capacitación pero ¿y las circunstancias?

Recordemos que no hablamos de buceadores expertos sino de principiantes descendiendo a 40 m con una sola botella y sin redundancia de ningún tipo. En términos generales ¿este tipo de buceador manejaría una situación complicada narcotizado a esa profundidad? ¿el escape libre en tal circunstancia es verosímil? ¿el único recurso en caso de fallo catastrófico es el compañero sin quedar otro? Al no limitarse más que la profundidad, ¿es esto tolerable en caso de esfuerzo intenso -aumento del CO2 y de la propia narcosis-?

El Autor es consciente de que muchos lectores entreverán un cierto alarmismo en estas afirmaciones. Al fin y al cabo, se baja a esas profundidades habitualmente sin casi formación, con aire y sin apenas accidentes graves. Cierto. Pero se sugiere una vez más que se lea el anterior artículo titulado «Todas las setas se comen … pero algunas, sólo una vez: EL FALLO CATASTRÓFICO Y EL ACCIDENTE DE BUCEO«. Y quizá sea necesario un artículo monográfico sobre la justificación de lo que se hace sobre la base del escaso número de accidentes. De momento nos quedaremos con el asunto de la coherencia.

Corolario.

El resumen de lo dicho podría ser el siguiente: mayoritariamente las certificadoras establecen y enseñan a sus alumnos un límite narcótico pero imparten cursos en los que se transgrede este límite, justificando esta incoherencia mediante su vinculación a las condiciones de la inmersión y, sobre todo, a la experiencia del buceador.

El Autor es partidario de las posturas sólidas y coherentes (como las de GUE y UTD), pero entiende que se sigan realizando inmersiones algo más profundas con aire y nitrox. Y le da la impresión de que muchos buceadores de estas asociaciones lo hacen así -a escondidas-, simplemente porque no pueden conseguir o pagar el precio del helio para fabricar trimix. Vino de pitarra del que da dolor de cabeza cuando no hay Vega Sicilia, ante la perspectiva de limitarse a beber agua.

Muchos buceadores «aguerridos» de la vieja escuela defienden sin ambajes el buceo profundo con aire, a veces forzando los ya estirados límites de presiones parciales máximas que la ley determina, cuando no saltándoselos. Hay incluso quienes todavía denostan el buceo con mezclas de helio como quien condena la farmacopea. Esta postura «terraplanista» debe ser rechazada por la comunidad buceadora en general.

En cualquier caso y dado que éste es un blog destinado fundamentalmente a buceo recreativo «sin techo», parece oportuno aconsejar al lector recreativo que considere no pasar de los 30 metros tanto por la cuestión de la narcosis como por otras razones ya tratadas en artículos anteriores, como el titulado «LOS LÍMITES DEL BUCEO RECREATIVO«. No habrá nada que considerar e irá tranquilo.

Pero, si decide transgredir el límite, se sugiere que lo haga al menos considerando cada vez su preparación y las condiciones específicas de cada inmersión, como aconsejan las certificadoras.

Porque saltarse un límite un día sí y otro no, sin ser consciente de lo que se está haciendo en todo momento, provoca que en poco tiempo el límite acabe desapareciendo para cualquier circunstancia. Y en el momento menos esperado, aparecen los problemas.


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4 comentarios sobre “

«Si bebes, no conduzcas».

LA NARCOSIS EN EL BUCEO – 4ª parte: CERTIFICADORAS Y LÍMITES DE PROFUNDIDAD PARA NARCOSIS

  1. Buenas…
    Como buceador absolutamente novato (10 inmersiones) la verdad es que me sorprende un poco la peligrosidad de determinadas acciones de buceo tal y como lo cuenta. No puedo rebatir nada por puro desconocimiento, pero si que me ayuda a tomar más en serio la preparación de mis próximas inmersiones…

    Un saludo, y gracias

    1. Hola.

      Con pocas o muchas inmersiones recreativas, no está demás que consideres como límite absoluto los 30 m por lo explicado en numerosos artículos desde distintos puntos de vista, entre los que te recomiendo EL FUNDAMENTO DEL «BUCEO RECREATIVO»: Primera parte: CONCEPTO Y SISTEMA y Segunda parte: LOS LÍMITES.

      Pero no se trata de alarmar ni de asustar a nadie. Se trata de pensar y de lograr que el buceador sea consciente de lo que hace y de por qué lo hace.
      A partir de ahí, cada uno podrá tomar las decisiones que estime oportunas con conocimiento de causa.

      Un saludo cordial y que disfrutes mucho del buceo, una de las cosas más maravillosas que ofrece la vida.
      G.

  2. Buenas tardes.

    Me pareció muy acertado el posteo. Ahora, desde mi punto de vista, considero que si se planifica correctamente y se bucea lo planificado (contemplando como actuar antes imprevistos), los márgenes de problemas se minimizan (no se eliminan, aclaro). Estar atento al compañero cuando se llega a los 30m y hacer pruebas entre ambos para controlas que no se está entrando en una narcosis, es una de las opciones válidas y asi sucesivamente hasta llegar a los 40m (límite del buceo deportivo).
    Le envío un cordial saludo.

    1. Es cierto que cuanto más precaución y cuidado se tenga menor es la probabilidad de un problema serio.

      Sin embargo, aún haciéndolo todo bien y como muy bien dices, existe la posibilidad de tenerlo.
      La dificultad empieza por reconocer el problema.
      Conducir un automóvil con una copa de más, aunque sea solo una, no es un buen comienzo en ningún caso.

      Todo ello está explicado en la primera parte de la serie de artículos dedicada a la narcosis:
      https://www.buceo.blog/narcosis-en-el-buceo-conceptos-y-equivocos/

      Si no has leído esa parte sugiero que lo hagas.

      Gracias por tu amable comentario.
      G.

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