¿¿De verdad hay que aprender a abrir una botella de buceo??

La primera parte de la respuesta correcta a esta pregunta sería que hay una parte relevante de gente que no tiene claro cómo se abre y cierra cualquier válvula o grifo de una botella o, lo que es lo mismo, cómo se aprieta y afloja un tornillo. Cualquier tornillo en el mundo -con contadísimas e irrelevantes excepciones que no vienen al caso-.

La segunda parte es que, aunque se sepa cómo abrir o aflojar una grifería, muy poca gente lo hace con la corrección que se debiera. En esta entrada se explicará el porqué.

Juntando las dos partes, la respuesta es que, en las condiciones actuales, parece necesario procedente reflexionar sobre cómo abrir y cerrar correctamente una botella de buceo, por increíble y estrafalario que le pueda parecer al lector.

Apretando y aflojando tornillos

Regla para apretar o alojar tornillos. Los cuatro dedos indican la dirección de giro para el apriete.

Quien esto escribe suele entretenerse e, incluso, disfrutar observando y analizando a la gente cuando está ejecutando cualquier tarea. Es por ello que, año tras año, observa cómo una cierta parte de buceadores recreativos en un barco abren o cierran su botella «probando» en qué dirección se gira el pomo para obtener el resultado deseado. Incluso en alguna ocasión en que ha sido necesario intervenir y se le ha señalado al sujeto la regla general, se han recibido muestras de sorpresa. Como si se le hiciera partícipe de un secreto.

Por ello y pensando que pueda haber una cierta probabilidad -aunque fuere pequeña- de que el lector no lo tenga claro, mencionaremos que existen algunas reglas popularmente difundidas como la que figura en la imagen adjunta en la que señalando el tornillo que se desea manipular con el pulgar, la dirección del resto de los dedos muestran la del sentido de apriete.

Otros se conforman con la regla: «Sentido horario: apretar. Sentido anti-horario: aflojar»

Hasta una frase atribuida a Karl Marx -cuya veracidad el Autor no ha podido comprobar- permite enunciar una regla para el apriete de tornillos diciendo «Si no sabes en qué dirección se aprieta o afloja un tornillo, recuerda: la derecha oprime, la izquierda libera«. Al margen de la veracidad de esta anécdota y de su evidente intencionalidad política, quizá sirva para recordárselo al lector que lo precise.

El peligro de «el de al lado»

El buceador ya se ha equipado, pero con todo ya ajustado y a punto de irse al agua, le asalta la duda de si ha abierto su botella o no. Y, como suele suceder, no llega con la mano al grifo para poder comprobarlo.

En esa situación pide a alguien que tiene al lado que confirme que esté abierta y que, de no estarlo, se la abra. La habitualidad -rayana en reincidencia- de esta práctica en la que increíblemente no se incide en la enseñanza moderna habitual, no requiere demostración. En cualquier barco con una muestra cuantitativamente suficiente de buceadores se puede observar, a nada que uno se fije. E, incluso, no es raro que lo pidan a veces los propios instructores, como el Autor ha constatado muchas veces, dando lugar la circunstancia a alguna anécdota jugosísima que no se narrará aquí para que quien esto escribe no sea calificado de sádico por el admirado y esforzado colectivo de docentes. (Quizá en otra ocasión, una vez que el Autor ya haya sido excomulgado oficialmente por el sector, que todo se andará).

Como se dice, esto ocurre porque el compañero que lo pide ya se ha equipado pero luego duda y le da pereza desequiparse -o no tiene tiempo para hacerlo-. Porque si se dudara y no se llegara a la válvula para comprobar si está abierta, lo correcto sería desequiparse y comprobarlo uno mismo. Se tarde lo que se tarde y espere quien espere. (Una vez más se pone de manifiesto la importancia del tiempo, del orden y del sosiego necesario para equiparse, recogidos en la primera parte de este artículo).

También y como se ha explicado al principio de este texto, la apertura de cualquier válvula o desapriete de tornillo se realiza siempre igual, en sentido antihorario mirado desde el extremo exterior de la pieza, hecho que no es conocido por mucha gente que cada vez, simplemente … prueba.

Si además se le pide esto al compañero que está a nuestra izquierda, la apertura de la válvula (que casi siempre estará orientada hacia nuestra derecha) se realizará desde el lado contrario al extremo del pomo. Y el sentido de apertura no estará tan claro para quien manipula, aunque sepa cómo se hace. Hasta los más avezados tienen que pensarlo un momento porque no es una maniobra habitual abrir o cerrar así.

Si el lector cometiera el desatino de pedirle «al de al lado» que le abra la botella que tiene a su espalda, minimice en lo posible el error pidiéndoselo al «de al lado de su derecha», por lo menos.

Nadie puede tirarse al agua sin estar seguro totalmente de que su botella está COMPLETAMENTE abierta porque la persona que ha manipulado la apertura de su botella sepa, o no sepa, cómo abrir o cerrar un grifo. El que esto escribe ha visto muchísimas veces cómo con la mejor intención alguien cierra la válvula del compañero, en vez de abrirla. O se la deja a medias.

Ello nos devuelve al principio reiterado una y otra vez por doquier en este blog:

La responsabilidad del equipo es única y exclusivamente del buceador que lo lleva. Cada uno debe ser responsable de que su botella esté totalmente abierta. Nadie debe tocar la botella de otro.

El innecesario «cuarto de vuelta»

Válvula antigua o «pillar valve»


A todo el mundo le han enseñado al manipular el pomo de la válvula a, una vez llegados a la posición límite de apertura, realizar un retroceso de 1/4 de vuelta para que no quede abierta a tope.

Esta práctica tenía sentido en el pasado para evitar que las antiguas válvulas («pillar valves«) se bloquearan cuando estaban totalmente abiertas, impidiendo o dificultando su cierre posterior. Los metales disímiles que utilizaban se unían al enfriarse bajo presión. Y el diseño no resolvía el problema. La solución era asegurarse de que la válvula no se abriera del todo.

La válvulas modernas se han vuelto más fáciles de abrir y cerrar, tanto a consecuencia del empleo de nuevos materiales como a algunos cambios de diseño (orificios más grandes, asientos y anillos de apoyo de silicona, etc.,).
Las válvulas ya no se bloquean ni se atascan al estar completamente abiertas. Por lo tanto, el retroceso de 1/4 de vuelta no tiene función ni lógica alguna en este momento.

Lo que era correcto hacer en los años 60 y 70 del pasado siglo puede muy bien no serlo hoy. Sin embargo, buceadores e instructores de todo el mundo siguen enseñando esta práctica, transmitiendo y reproduciendo lo que les dijo su instructor, lo que les ha dicho la gente con experiencia, lo que han visto o lo que está escrito en textos de buceo. Un «mantra» más a añadir a la colección de pequeños sinsentidos acumulados a lo largo del tiempo que asolan el buceo recreativo.

Pero, por la razón que fuere, el caso es que la inmensa mayoría de los buceadores actuales siguen dando un 1/4 de vuelta contraria al finalizar la apertura de su grifería. Si se les preguntara el porqué, sin duda la mayoría admitirían que en realidad no entienden el fundamento de la vuelta de 1/4. (Razón de más para informarse y reconsiderar en lugar de seguir ciegamente una práctica). «Eso es lo que dijo mi instructor» o «Lo he estado haciendo de esa manera durante muchos años años«. O el consabido «por si acaso». No lo entendemos pero lo hacemos «por si acaso». Y «no perjudica». Pero, ¿estamos seguros de que esta práctica no sea perjudicial?

Los inconvenientes y potenciales peligros del «1/4 de vuelta»

Aparte del hecho de que el retroceso de 1/4 de vuelta ya no sea necesario desde un punto de vista técnico, es opinión de quién escribe de que no debería hacerse no tanto por su inutilidad, sino por otras razones de distinta relevancia:

Una consideración previa: ¿cómo se mide el que sea sólo 1/4 de vuelta? No se mide, sino que se hace «a ojo». Y mucho buceador acaba dando 1/3 o media vuelta. Es muy frecuente.

Restringiendo la apertura de la válvula un 1/4 de vuelta, la sección de paso del gas queda disminuida, lo que minora un poco el flujo de aire. Probablemente no sea un gran problema pero … hay que saberlo. Al igual que hay que saber que 1/3 o media vuelta puede ser ya una restricción que empieza a ser más relevante, dependiendo del modelo de la válvula. Y, sobre todo, esta consideración habrá de ser tenida en cuenta para lo que a continuación se dirá.

Pero todo puede empeorar con la formación al uso: los buceadores muy novatos pueden confundirse fácilmente con este tipo de «consejos». ¿Es un 1/4 de vuelta o una vuelta completa? ¿Cómo se mide un 1/4 de vuelta? ¡Tal vez era un 1/4 de vuelta abierto! En cambio, todo abierto o todo cerrado es difícil de confundir.

Ahora vamos a ilustrar un caso menos infrecuente de lo que se podría suponer. El propio buceador o «el de al lado», se ha confundido y, en vez de abrir la botella, la está cerrando. Aplicando el principio del retroceso del 1/4 de vuelta que-le han-enseñado-a-saber-porqué, la deja abierta un poco, en lo que corresponde a ese 1/4, 1/3 o media vuelta que ha retrocedido. Respira de su regulador un par de veces y comprueba que da gas. Como ya estaba equipado y a punto de tirarse, tiene prisa, no lo hace despacio para agotar el gas que hay en el circuito y mirando simultáneamente el manómetro (cosa que muchas veces por las urgencias del momento, incomodidad o cualquier otra razón, se obvia). Hay gas. Todo «perfecto» y … al agua.

Comienza su inmersión sin problema. Baja poco a poco y llega al rango en que está lo que van a ver, pongamos entre 20 y 30 m. Cada uno del grupo se centra en lo que le interesa. Se separan imperceptible pero claramente unos de otros. Y, súbitamente y sin haber hecho nada … al inspirar NO HAY GAS. Nada.

Con el susto y la inyección de adrenalina, se le pasa por la cabeza que se ha estropeado el único regulador que lleva. Es grave y ya empieza a no aguantar. El CO2 en sangre se le dispara también, al punto de rozar el pánico (esto será objeto de próximos artículos). Mira a su alrededor buscando al compañero, que ha seguido nadando por delante sin enterarse de nada y se ha alejado. Él se ha quedado atrás respecto del grupo. ¿Llegará? ¿Optará por un escape libre a superficie? El final de la escena la deberá proponer el lector, como en las telenovelas modernas malas.

Lo que ahora nos importa es entender que el caudal y flujo de paso de gas que permitía la escasa apertura del 1/4, 1/3 o media vuelta no era suficiente a esa profundidad y el regulador ha dejado de dar gas. El «retroceso de 1/4 de vuelta» ha propiciado esta situación.

El avezado lector que objete que el error estuvo en no mirar el manómetro, tendrá razón, pero se le sugiere que lea la entrada «Todas las setas se comen … pero algunas, sólo una vez: EL FALLO CATASTRÓFICO» en la que -entre otras muchas cosas- se afirma que muy frecuentemente los incidentes devienen en accidentes no por un único fallo, sino por la coincidencia o concatenación de dos o más errores.

Otras situaciones parecidas con iguales resultados

El episodio que se ha narrado a efectos meramente ilustrativos, se podría haber producido en otros supuestos diferentes.

Por ejemplo porque la válvula estuviera en mal estado de mantenimiento, cosa muy habitual en los centros recreativos en los que cada válvula pasa diariamente por docenas de manos, muchas de las cuáles la abren y cierran como si se tratara de un ejercicio para fortalecer antebrazos o como si fuera lo último a hacer en la vida.

De esta manera y a modo de ejemplo, no es infrecuente manipular válvulas que ofrecen resistencia o se atascan a mitad de su recorrido.

Si ello ocurriera y el buceador no reparara en el poco recorrido que ha realizado al abrirla, puede pensar que ha llegado al tope cuando todavía ha abierto sólo una parte, en cuyo caso la restricción provocada por la «falsa» apertura se agrava aún mas con el retroceso del 1/4 de vuelta.

Otro caso frecuente es el del buceador que, montando su equipo, todavía sin ponérselo y para comprobar que funcionan las etapas secundarias del regulador (principal y octopus), abre un poco la válvula de la botella. Como no va a iniciar la inmersión, no le parece importante hacerlo completamente. Sólo es para comprobar el funcionamiento de otra parte del equipo.

Pero, hete aquí que después de comprobarlo tiene un despiste, alguien le pregunta algo y se olvida de lo que ha hecho. Y pasado un rato, se pone el equipo -quizá con la habitual precipitación y nerviosismo que suele preceder a las inmersiones iniciales-, respira del regulador, que le da aire de sobra en ese momento … y se tira al agua con la posibilidad de repetir la escena de inacabado e incierto desenlace descrita en el ejemplo anterior.

Llegar con la mano a la grifería durante la inmersión

Antes de la entrada en el agua, se sumará a los elementos a chequear la correcta fijación de la botella al chaleco o ala, comprobando la sujeción de la cincha. Sobre este extremo, en la segunda parte de este artículo habría que decir que se debe revisar la posición de la altura de montaje de la botella respecto del chaleco. Casi la totalidad del los buceadores la monta muy baja, de tal suerte que es totalmente imposible que acceda a la grifería con la mano durante la inmersión. Hay gente que la monta prácticamente a nivel de de sus nalgas. Las consecuencias que se derivan de este error están suficientemente descritas en la mencionada segunda parte de este artículo. Pero lo que ahora nos importa es que de esa manera el buceador no es capaz de comprobar y manipular su propia válvula si no se desequipa.

Ya en el agua, si fuéramos capaces de llegar con la mano a la grifería, comprobaremos en el agua que nada impide que lleguemos. Pero, ¿para qué querría un buceador con monobotella y un solo regulador abrir o cerrar su único grifo? En el buceo técnico es un requisito absolutamente imprescindible pero en el buceo recreativo no debiera serlo puesto que no se dispone de fuente alternativa de respiración, (independientemente del asunto de quienes llevan monobotella con doble grifería y dos primeras etapas, cuestión que sería objeto de un artículo por sí mismo).

Sin embargo y como se acaba de explicar, es muy frecuente que alguien se tire al agua con la botella a medio abrir, de tal manera que cuando llega a una determinada profundidad el regulador no recibe suficiente flujo de aire como para funcionar, quedándose literalmente sin gas, repentinamente y sin aviso alguno.

El tener que quitarse el equipo para llegar a la válvula, no parece ni la mejor solución ni la más rápida. Si llegara con la mano, podría abrirla totalmente sin problema.

Por tanto, podemos decir que la accesibilidad a la válvula por parte del buceador recreativo no es imprescindible, pero no sobra.

El único punto negativo que podría atribuirse a la posición de la botella que permitiera la accesibilidad es que el regulador queda muy cerca de la cabeza, aunque ello no debiera suponer ningún obstáculo durante la inmersión ni al entrar en el agua mediante una voltereta hacia atrás, si se tiene la precaución de poner una mano sujetando máscara y regulador en la boca y al mismo tiempo la otra en la parte posterior de la cabeza para no golpearse con éste en la nuca.

O todo, o nada

La solución es obvia y sencilla:

la válvula de la botella sólo puede estar en dos posiciones: o TOTALMENTE ABIERTA o TOTALMENTE CERRADA. EN NINGÚN CASO SE DEBE DEJAR EN POSICIÓN INTERMEDIA. Ni siquiera provisionalmente.

Aunque el chequeo se haga con el compañero, es muy importante que ninguno manipule el equipo del otro. Y sí, el Autor será de una pesadez insoportable, pero no se cansará de repetir que la responsabilidad del equipamiento es única y exclusivamente del buceador que lo lleva y que cada uno debe ser responsable de que su botella esté totalmente abierta. Nadie debe tocar la botella de otro.

El divemaster que va cerrando botellas para la travesía sistemáticamente y sin advertirlo a la gente, es un peligro, no debiendo ser tolerada esta práctica.

Pero para implantar esta manera correcta de proceder, lo primero es proclamar la importancia de la responsabilidad única e individual del buceador sobre su equipo y no enseñar ni repetir el mantra del retroceso de 1/4 de vuelta en la enseñanza básica y sí el accionamiento correcto de la válvula todo-abierta o todo-cerrada.

Romper esta inercia quizá sea lo realmente difícil.

Soluciones artificiosas

VÁLVULA CON INDICADOR VISUAL DE APERTURA

Todo esto es perfectamente evitable. El orden, el tiempo suficiente, la concentración sin distracciones, abrir las válvulas propias uno mismo sin dejar que otros intervengan, etc.. Pero, una vez más, chocamos con la impenitente realidad.

Por ello y siendo circunstancias estadísticamente muy frecuentes, se han comercializado válvulas con ayudas visuales. En la fotografía adjunta se puede observar un modelo de válvula que, cuando está abierta, sobresale del pomo un plástico verde y cuando está cerrada, el plástico visible es rojo, indicado la situación de apertura de la válvula sin necesidad de hacer, comprobar o saber nada.

La opinión de quien esto escribe sobre este tipo de soluciones es ambivalente: por un lado, claramente evitarían un gran número de incidentes y algunos accidentes; pero por otro, propende a la producción de un buceador dependiente, que no reflexiona ni sigue protocolos. Que resuelve los problemas mediante la acumulación de artificiosidades y no mediante la formación.

La opinión del Autor es irrelevante a estos efectos ya que la generalización de este tipo de sistemas dependerá de otros factores como patentes, costos, etc. Pero su simple existencia es ya indicadora de la magnitud del problema.

Corolario

Es sorprendente la reproducción y transmisión ciega de rutinas que hace tiempo perdieron su sentido y que, en cambio, pueden resultar en errores potencialmente graves.

El que este tipo de cosas sigan siendo enseñadas por gran parte de las organizaciones certificadoras es incomprensible. Afortunadamente, cada vez más empresas de este tipo van rectificando poco a poco, bien suprimiendo de sus textos las referencias al respecto, bien aconsejando explícitamente no realizar el retroceso del 1/4 de vuelta. Sin embargo, muchos instructores suelen «complementar» la enseñanza reglada reproduciendo estos errores en las prácticas -con la mejor intención, pero perpetuando el problema-.

Como se ha intentado explicar, no es tan inocente la simple apertura de la válvula de una botella de buceo.

En este blog se pretende que el lector valore las razones que él se dan y obre en consecuencia, según su conclusión y responsabilidad individual. Y colectiva, si fuera instructor.

(1) Se sugiere leer la entrada titulada «¿Me están robando? El misterio del gas desaparecido».

Un comentario sobre “

Como pollos sin cabeza: EQUIPAMIENTO Y COMPROBACIÓN DEL MATERIAL

Tercera parte:

ABRIENDO LA BOTELLA.

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