Buceador rellenando su log book
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Cuando cualquier buceador aprueba su primer curso de buceo (OWD), recibe su flamante Cuaderno de Buceo (o Log Book en inglés). Se vive como un premio a lo conseguido. Poco a poco sus páginas vacías dejan de quedar en blanco. 1…2…3…4… 10 inmersiones. Parecen muchísimas. Si el de al lado tiene 50 y su propio equipo, se le mira con envidia como a un veterano y surge el deseo de verlas todas rellenas también, cosa que parece lejana y difícil.

Al acabar cualquier inmersión, se corre rápidamente a solicitar al compañero su firma y al instructor del centro su sello como prueba de que efectivamente se ha hecho una más. Pareciera que sin ese documento firmado y sellado no se hubiera buceado en realidad.

Se intenta escribir cada hoja con la mayor diligencia posible sin errores en los números y en los tiempos, pero lo que verdaderamente importa es la firma del compañero y el sello del centro que validarán la inmersión. ¡Una más! Y van …. El mágico número que creemos como único medio para medir nuestra experiencia y competencia en este nuevo mundo, requisito que además nos han hecho percibir como obligatorio.

Además, se anotarán con excitación las nuevas cosas que se hayan visto que, al principio, son todas. Falta papel para expresarlo.

Pero, pasadas estas bonitas emociones que todos hemos vivido, el cuaderno de buceo en realidad debiera ser un medio para conseguir otro tipo de fines. En esta primera parte de este artículo se explicarán cuáles. Dejaremos para una segunda los datos concretos realmente útiles, la explicación de cada uno y quizá un ejemplo de registro de inmersiones para buceo recreativo descargable.

Qué es el «cuaderno de buceo» o log book

Cuaderno de buceo, Log Book o Logbook, Diario de Buceo, Bitácora, … de estas maneras se denomina a lo que es un REGISTRO DE INMERSIONES (denominación que prefiere el Autor) con datos e información sobre cada una.

Puede ser un cuaderno en papel o un archivo informático que se puede rellenar manual o automáticamente descargando los datos registrados en el ordenador de buceo. Da igual el soporte ya que lo importante son los datos contenidos, aunque la versión digital presenta sus problemas, como luego se verá.

Página de log book 1
Página de log book 1

En cada página se anotan datos variados. La de la imagen es de las más serias que se han encontrado (de las estándar publicadas por las organizaciones de enseñanza).

Hay diseños de páginas de lo más variopintos. Unos más completos que otros, pero ninguno acercándose demasiado a la finalidad que en este artículo se propondrá.

Página de log book llena de dibujitos
Página de log book llena de dibujitos

Algunos diseños ofrecen la información a base de docenas -literalmente- de dibujitos para que el buceador haga una marca sobre el que corresponda, pareciendo destinados a población analfabeta. El Autor anima a firmarlas con una «X» o con el dedo pulgar convenientemente pringado con la primera sustancia untuosa que se encuentre, por cuestiones de coherencia.

En la actualidad, existen aplicaciones informáticas que se llevan en el teléfono móvil y que se rellenan y firman mediante el escaneo de códigos de barras y procedimientos similares, algunas quedando «validadas» en las bases de datos de las agencias de enseñanza a las que automáticamente quedan remitidas por Internet. Compatibilidades, pérdidas, funcionamientos «propietarios» para condicionar al cliente y demás zarandajas hacen que esto no deje de ser una complejidad innecesaria y evitable -pero muy vendible-.

¿Una mera contabilidad de inmersiones?

¿Alguna vez que alguien haya exigido a un buceador su cuaderno de buceo ha mirado algo distinto al número de inmersiones? Si ésa es la funcionalidad principal para el resto del mundo, un simple estadillo de una hoja cumpliría la función. Y, sin embargo, se completan multitud de datos que no importan a nadie más que a quien lo rellena. ¿Por y para qué?

Cierto es que la anotación «post mortem» ayuda a fijar determinados conceptos y, por ello, es entendible que el principiante tuviera que rellenar algunos como los relativos a la determinación de los grupos de descompresión y tiempos de intervalo en superficie en inmersiones sucesivas con finalidad didáctica. Gran parte de esto ha pasado a la historia junto con la enseñanza de las tablas de buceo. El ordenador lo sabe y hace todo. Entonces, ¿qué queda?

¿Un diario de recuerdos?

Está muy bien y puede llegar a ser muy bonito para mucha gente escribir sus gratas vivencias en un diario, sea de buceo, sea de lo que sea. Hay quien hace auténticos álbumes de recuerdos. Pero su función no es otra que sentimental, sin ninguna consecuencia práctica. Algo muy personal, soberano y, por ello, no criticable.

Esto no se denosta. Únicamente se sugiere que no debe ser el propósito de hacer un registro de inmersiones -en caso que se decida hacer-. Al menos, no el único.

¿Información para los centros?

Algunos responsables de centros de buceo argumentan que el registro de inmersiones es una información muy útil para anticipar el conocimiento, experiencia y habilidades del buceador desconocido que llega a su centro.

Como se ha dicho anteriormente, salvo el número de inmersiones y sus fechas, no se sabe qué datos más de los que normalmente se pueden encontrar en cualquier modelo de cuaderno estándar pudieran ser de ayuda para evaluar ninguna habilidad o presunta experiencia. Ni siquiera las profundidades. Y ni aún aquellos parecen garantizar nada.

Y raramente aparecen algunos que sí proporcionarían información útil, como si las inmersiones pasadas se ha realizado en grupo tutelado o individualmente. Por el contrario, únicamente se suele registrar el nombre del compañero adjudicado.

Además, parece que el cuaderno es necesario porque existe frecuentemente una duda en los centros sobre la veracidad de las respuestas del nuevo buceador que a ellos acude cuando se le pregunta por su experiencia. Puestos a suponer que no se dice la verdad, ¿por qué no desconfiar también de un cuaderno fácilmente modificable por el interesado?

Y queda otra cuestión mollar que retrata indirectamente la enseñanza al uso: ¿no debiera ser suficiente la certificación de buceo? Junto con la simple información de cuándo fue la última inmersión, aquella debiera dar una idea suficiente de la competencia y estado del buceador (si las certificaciones certificaran realmente algo, claro). En cualquier caso, el responsable, guía o instructor siempre puede suponer provisionalmente una menor competencia a la hora de planificar la inmersión, hasta comprobar el desempeño en el agua.

Sea como fuere y aunque la utilidad reclamada para los centros fuera cierta, ¿ello justificaría alguna obligación de rellenar dicho documento con las objeciones anteriormente descritas?

Todo esto tiene un aroma a parvulario bastante deprimente, a juicio del Autor.

La verdadera utilidad

Como se ha dicho, la narración de momentos interesantes pueden ser agradable de recordar. Sin embargo, la principal utilidad de un cuaderno de buceo debiera ser la de registrar todo dato que pueda ser útil en futuras inmersiones, sin tener que suponer nada que ya se ha hecho antes en cada nueva inmersión. No es eficiente empezar de cero en cada inmersión.

Adicionalmente, anotar datos cuya puesta en negro sobre blanco delante de nuestra vista evidencien errores también es de gran utilidad, sobre todo para que no se vuelvan a producir.

Antes de dedicar tinta a describir la del pulpo que huía de nosotros (y que nunca más volveremos a leer), el registro de cada inmersión debiera suponer un verdadero debriefing o auto-interrogatorio personal (y mejor si es una puesta en común con compañeros, instructores o guías), obligando a pensar analítica y críticamente sobre lo que se ha hecho y cómo se ha hecho. Y cómo lo ven los demás. Si nos hemos pasado de la profundidad que debiéramos, si hemos hecho algo mal que haya disparado el consumo, cuestiones relativas a la narcosis experimentada, a la atención, al comportamiento ante una eventualidad, a las dudas y a lo que no sabemos, a lo que no hemos tenido en cuenta, a lo que nos ha sorprendido, sobre nuestros defectos técnicos y carencias, etc. Racionalizar sensaciones siempre ayuda a comprender.

Obviamente esto está reservado a quienes desean progresar. No tan útil para quién solo desea darse un paseo turístico subacuático tutelado de vez en cuando, algo totalmente legítimo y respetable por otra parte.

Es muchísimo más útil y provechosa la crítica sincera de los errores y aciertos que la recopilación meliflua de momentos agradables. Y no son incompatibles.

Mención especial merece la anotación pormenorizada en el cuaderno de los ejercicios que se realizan en cualquier curso de buceo. En el futuro pueden servir de recuerdo y refresco después de una temporada sin bucear.

En resumen, no se trata de rellenar formularios, sino de aprender en cada inmersión y de constatar circunstancias que nos sean útiles en el futuro.

Cómo se ha dicho al comienzo del artículo, el cuaderno de buceo se percibe como un requisito obligatorio al principio. Sin embargo, es inhabitual que buceadores con ya algunos cientos de inmersiones lo sigan rellenando. Y cada vez es más raro que alguien lo pida. Se puede afirmar que está cayendo en desuso en la práctica.

En cualquier caso, habría que decir que el cuaderno de buceo NO ESTÁ CONTEMPLADO en la legislación nacional española (nuevo RD 550/2020) ni, por ello, es exigible por esta legislación. Sin embargo, existen organismos autonómicos que exigen la exhibición del cuaderno ante el requerimiento de una autoridad. Es más, algunos se otorgan la facultad de su emisión y exclusividad.

En estos Reinos de Taifas que algunos todavía llaman Reino de España existen Comunidades Autónomas con la potestad de exigir todo tipo de documentos -a veces, inexistentes-. Una vez más se recalca que, leyes y reglamentos técnicos que debieran ser objetivos e iguales para todos (puesto que, que se sepa, un buceador se ahoga igual siendo gallego que siendo andaluz), se fragmentan en diecisiete legislaciones parciales imposibles en la práctica de conocer por cada visitante y en las que cada estamento burocrático da rienda suelta a su peculiar forma de entender la actividad burocrática.

Por ejemplo, en Baleares, el Decreto 40/2007, de 13 de abril, por el que se regula el buceo
deportivo y recreativo
. Dice lo siguiente:

Artículo 5
Requisitos para la práctica del buceo deportivo y recreativo

Los requisitos necesarios para practicar el buceo deportivo y recreativo, tanto en un centro autorizado como fuera de éste, son los siguientes:
a) Certificado o título de buceador/a deportivo y recreativo.
b) Certificado de reconocimiento médico, donde se le reconozca apto/a para el buceo, de acuerdo con la normativa básica de seguridad.
c) El cuaderno de buceo, donde tienen que figurar las inmersiones realizadas, que tienen que estar selladas y autenticadas por un buceador/a titulado o un centro de buceo. Se pueden anotar en este cuaderno los diferentes cursos de capacitación realizados por el buceador/a y sus especialidades, firmadas y selladas por el centro donde se hayan impartido. En el caso de que el buceador/a no pueda aportar el cuaderno de buceo, el centro sólo le permitirá participar en aquellas actividades para las cuales esté cualificado de acuerdo con su titulación y se considerará que su experiencia no es superior a la mínima requerida para haberla obtenido.

(…)

Consta al Autor que la introducción del párrafo último que ofrece una alternativa para quien no disponga del Cuaderno de Buceo está dictado por un representante de un centro de buceo local de manera bienintencionada habida cuenta de que muchos buceadores, tanto nacionales como extranjeros, ni escriben ni conocen ni poseen dicho cuaderno. Sin embargo, se sigue con la mentalidad de intentar tapar los agujeros de los sinsentidos, pero sin atreverse a suprimirlos.

O, sin salir de lo insular, en el Decreto 35/2006, de 25 de abril, por el que se regulan los centros de buceo y las enseñanzas deportivas-recreativas subacuáticas en la Comunidad Autónoma de Canarias, se dice:

El Artículo 14. Expedición de títulos.
1. Los titulares de los centros de enseñanza de buceo deportivo-recreativo remitirán certificación comprensiva de los alumnos que hayan superado las correspondientes pruebas teóricas y prácticas.
A la vista de dicha certificación, la Consejería competente en materia deportiva-recreativa subacuática, expedirá el título correspondiente, junto con el cuaderno de buceador en el que se han de anotar las inmersiones realizadas y los reconocimientos médicos a los que deberá someterse el buceador cada dos años.

Es decir, la Consejería canaria, cuando el buceador obtenga una titulación que ya no existe en el buceo recreativo (ver «LOS LÍMITES DE LAS TITULACIONES DE BUCEO RECREATIVO EN ESPAÑA«) le proveerá a solicitud de un cuaderno oficial de esa Consejería para apuntar las inmersiones junto con los reconocimientos médicos -que ya tampoco son exigibles necesariamente-. Y, por supuesto, implícitamente se colige que ningún otro cuaderno es válido. La Consejería canaria debe pensar que fuera de sus islas no existe el resto del mundo en un bonito ejemplo de ombliguismo contemplativo.

Lo que la Comunidad Autónoma de Andalucía exige en su DECRETO 216/2003, de 22 de julio, del Buceo Deportivo-Recreativo, también es para nota . Y así varias comunidades más. No continuemos con los ejemplos regodeándonos en el sufrimiento.

Se puede argumentar que se trata de Decretos anteriores al actual Reglamento del año 2020 (RD 550/2020) y que tendrán que ser adaptados a éste. El Autor no confía demasiado en la coherencia de estas modificaciones y se recuerda al lector que legislaciones autonómicas y nacionales que entran en conflicto entre sí permanecen legalmente válidas ambas, en tanto en cuanto éste no se resuelve. Y llevamos casi dos años en esta tesitura sin perspectiva alguna de arreglo.

Resumiendo, mientras en la legislación nacional no se contempla, en muchas autonomías se exige el «Cuaderno de Buceo» con las inmersiones realizadas, «selladas y autentificadas». Y, además de lo dicho, cabe preguntarse:

– Selladas … ¿por quién? ¿obligatoriamente por un centro de buceo como dice la legislación balear? ¿Es que obligatoriamente se ha de acudir a un centro para poder bucear? ¿no se pueden acreditar inmersiones sin pasar por un centro?

Y, en todo caso ¿qué validez podría tener ese sello? El que parezca que fuera de los centros de buceo no hay vida denota que las legislación está dictada en gran medida por las asociaciones de centros de buceo y las agencias de enseñanza sin intervención alguna del buceador de a pie -o de aleta-. Basta analizar el actual y reciente Reglamento de 2020. (Claro que, en el caso español, cabe pensar que esta ausencia se deba a una crónica resistencia patria al asociacionismo. No conviene culpar siempre a los demás).

– ¿Firmadas por un buceador titulado? Ya vimos en la entrada titulada «LOS LÍMITES DE LAS TITULACIONES DE BUCEO RECREATIVO EN ESPAÑA» que, en el buceo recreativo, en general ya no existían las titulaciones, es decir, documentos extendidos por organismos oficiales, sino que lo que existían eran acreditaciones o certificaciones de empresas privadas. Con la apariencia de ser algo la «certificación de buceador titulado» en realidad dicha expresión quiere decir «el compañero certificado». ¿Qué capacidad legal tiene éste para acreditar nada?

– Así mismo, ¿quién es competente para «autentificar»? ¿Hay que ir a un notario o a un funcionario? ¿y cómo podría éste acreditar que lo que se dice es verdadero? ¿o vale con que te lo «autentifique el de al lado»? Es sorprendente que unos organismos públicos contemplen esto ignorando que su exigencia es un acto de jurisdicción voluntaria en el que la Ley exige la intervención de un tercero (Juez, Letrado de la Administración de Justicia, Notario o Registrador) actores necesarios para autentificar un hecho o autorizar un acto. Lo demás es literalmente humo.

Esperemos que con la mencionada adaptación al nuevo Real Decreto nacional (nuevo RD 550/2020 ), las distintas administraciones autonómicas y locales repriman sus irrefrenables ansias burocráticas de seguir pidiendo absurdos papeles que cualquiera se puede falsificar en una tarde de aburrimiento, de más que dudosa utilidad pública y sin ninguna validez real ni responsabilidad ulterior.

El lector avezado habrá ya deducido que en estas legislaciones no se contemplan los registros de inmersiones en soporte informático, inviables de ser «firmados y autentificados» por el compañero y el centro de buceo para la arcaica burocracia local (aunque quizá esto sólo sea un problema de tiempo y perfeccionamiento de los procedimientos informáticos, códigos de barras, app´s y esas cosas).

Corolario

Lo primero que deberá estar pensando el lector después de leer todo esto es que rellenar tanto dato, en vez de irse a tomar cervezas de inmediato con los amigos, debe ser insoportable.

A esto, el Autor le contesta diciendo que todo ello se puede automatizar mucho, si se hace bien. Pero, sobre todo, que se puede llegar a disfrutar MUCHO de hacerlo si además se incorpora un debriefing con los compañeros. Y, en niveles de buceos más complejos, también se llega a disfrutar de la preparación de gases, del equipo y la planificación de la inmersión. (Hay ocasiones en que uno ocupa más de medio día en estas cosas para hacer una sola inmersión).

Si se decide rellenar un registro de inmersiones, se sugiere al lector que, además de plasmar los datos que verdaderamente sean útiles en el futuro (ya veremos próximamente cuáles y porqué), cada página sea un análisis FEROZ de cada inmersión y de sí mismo. Sincero y sin concesiones. Con participación de los compañeros, como se dice y si ello es posible, ya que la mirada y opinión externas siempre son útiles. A veces más que la propia. También con sinceridad y sin concesiones hacia los demás. (El poder decir cualquier cosa que realmente se piense y que afecte a la seguridad del grupo es un requisito indispensable sobre todo en otros niveles de buceo. Una omisión debida a cortesía mal entendida puede resultar peligrosa en ciertos entornos).

El contenido de un cuaderno de buceo relleno con estos propósitos no o sólo es un ejercicio muy provechoso -incluso personalmente- sino quizá sea una de las mejores formas de que el buceador sepa dónde está realmente, de cuáles son sus dudas y carencias, de lo que tiene que mejorar y de cómo ganar en seguridad.

Y tampoco le sobran unas gotas de disciplina al cóctel.

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5 comentarios sobre “

Cómo no tropezar con la misma piedra.

EL CUADERNO DE BUCEO – Primera parte: EXIGENCIA Y PROPÓSITO

  1. Para mi el logbook es como las fotos, un recuerdo de donde y con quien he estado/buceado. Indicado para momentos de nostalgia en el futuro. solo una vez nos lo pidieron en Columbretes, algunos del barco lo rellenaron delante de los guardas, mientras nos los miraban al resto, alguno se olvido hasta del mes de las ultimas 20 inmersiones en el mar Rojo, Agostoooooo!!!! en las vacaciones!!!! Acuerdate!!!!!! le ayudaba un compañero. El buceo da para relatar cientos de divertidos momentos.
    ¡Buen articulo, me encanta leerte!

  2. Hoy en día habiendo todas las aplicaciones que hay, donde conectas tu ordenador de buceo y ves por pantalla donde has buceado, profundidad, tiempo, paradas de seguridad hechas, paradas de seguridad no respetadas, consumos, CAS, etc… y puedes adjuntar fotografías con datos gps veo un atraso ir con un libro analógico, pero para gustos los colores. Yo utilizo subsurface-pc + Subsurface-mobile y una maravilla.

    1. Hola.

      El medio es casi lo de menos. Lo importante es la información que contiene.
      Y, en ese sentido, muchos datos pueden obtenerse del ordenador -como muy bien dices- pero otros no. Porque el ordenador no conoce tu lastrado, protección térmica, equipamiento, etc. Obviamente esos datos y muchos otros de relevancia hay que introducirlos, bien sea escribiéndolos a bolígrafo, bien tecleándolos en un ordenador o similar.
      Cuestión de preferencias pero he perdido tantos archivos informáticos en mi vida que no me fío mucho de lo digital.

      Gracias por el comentario.
      G.

  3. Tienes razón, pero en el momento que descargas los datos de tu inmersión las app’s te permiten poner los datos que antes mencionas e incluso fotos tanto de la inmersión como del compañero que te ha acompañado (soy muy malo para recordar caras y nombres …🤷‍♂️ y toda ayuda es poca).

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