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DIR, GUE, UTD, configuración hogarthiana, WKPP … Mucha gente confunde los términos que giran alrededor del DIR y de su génesis. Es habitual creer que la configuración hogarthiana es DIR … y no tiene porqué serlo. Así pues, aclararemos todo esto a lo largo del artículo.

El DIR se basa en unos principios que se pueden aceptar o no, pero que son fundamentados (a pesar de que algunos estén más de acuerdo con Groucho Marx cuando decía «… y si no le gustan a ud. mis principios, tengo otros») y que lógicamente se deben adoptar si se quiere bucear con este sistema.

Vamos a ver cuales son sus ventajas, pero también sus inconvenientes y sus problemas con otras maneras de ver las cosas.

Como siempre, este artículo refleja la opinión del Autor y no pretende ser nada más. Prepárense los «creyentes DIR», porque su contenido no va a ser complaciente.

La configuración hogarthiana.

Bill «Hogarth” Main era a finales de los años 80 del pasado siglo un destacado buceador estadounidense perteneciente a un grupo de exploración de cuevas llamado WKPP, siglas de Woodville Karst Plain Project que, como su nombre indica, tenía por objeto explorar y estudiar el karst de Woodville, enorme zona repleta de cuevas que se extiende desde Tallahassee, Florida (EE.UU.), hasta el Golfo de México, explorado entonces por buceadores de todo el mundo. En aquella época, los accidentes eran muy frecuentes y los buceadores de cuevas caían como moscas.

Este grupo comenzó a estudiar y analizar los accidentes de los que se conocían las causas, entendiendo que la diversidad de equipamiento, así como sus defectos e incoherencias en las configuraciones y ausencia de protocolos definidos, suponían uno los problemas y origen de accidentes más importantes en la exploración de cuevas. Hogarth empezó a desarrollar junto con el resto de su selecto club una configuración del equipamiento de exploración que fuera lo más depurada, lógica y estándar posible. Su resultado es conocido porque ha llegado más o menos inmodificado hasta la actualidad y se denomina «configuración hogarthiana «. Pero esto no es el DIR.

¿Qué es el DIR?

Simultáneamente, otros miembros de la WKPP llamados George Irvine (director por entonces) y Jarrod Jablonski empezaron a desarrollar una serie de protocolos sobre la base de la configuración hogarthiana y sobre muchas más circunstancias, como por ejemplo, la estandarización de los gases, etc. Toda la WKPP era una fuente de innovación constante, así como de nuevos conocimientos sobre descompresión y su teoría.

El conjunto [configuración hogarthianaprotocolosconocimientoshabilidades], una vez definido, sistematizado y estandarizado fue lo que se dio en llamar «DIR».

El análisis de los accidentes junto con la enorme experiencia acumulada de ese extraordinario grupo de buceadores, fue la base de la concrección del sistema, siendo el resultado inmediato que las muertes y accidentes graves se redujeron … ¡a cero!, en quienes adoptaron el sistema. (Hasta la fecha, ha habido poquísimos accidentes graves en el ámbito del DIR, casi siempre por enfermedad descompresiva en inmersiones extremas, en prácticamente todos los casos).

Se insiste en que el DIR no es la configuración -que sólo es una de las cuatro patas de la mesa-, sino la mesa completa y que un buceador puede llevar una configuración hogarthiana pero, si no adopta los protocolos -por ejemplo-, no se le podría calificar como buceador DIR (aunque nadie reparte carnés de pertenencia a este sistema).

DIR son las siglas de la expresión en inglés Doing It Right, que en español se pudiera traducir como «Haciéndolo Bien». Más adelante veremos las consecuencias que ha tenido para el sistema esta denominación.

No vamos a entrar más en su historia en esta entrada porque la haría muy extensa y, además, ya se puede leer en multitud de artículos que circulan por la red. Trataremos únicamente de la naturaleza del sistema.

¿Sistema de buceo o filosofía?

Toda física comporta su metafísica y esto no va a ser una excepción. Por ello, hay mucha gente que califica el DIR como, «conjunto de valores», «ética», «filosofía». Incluso como «filosofía de vida».

Independientemente de que cada uno pueda basar su vida en los principios que le dé la gana -desde el terraplanismo hasta la ciencia, o en vivir sin bajar de una columna de piedra como los estilitas (1)– parece una exageración calificar un sistema de buceo como «filosofía», concepto perteneciente a una categoría muy superior.

El DIR es sólo un sistema de buceo que pretende ser holístico, que se basa en determinadas consideraciones que adoptan personas muy diferentes en su forma de pensar. Por tanto, todos esos términos ampulosos carecen de sentido.

Lo de «holístico» ¿viene del Tibet?

Curiosamente, hay gente a la que le suena la palabra «holístico» a una suerte de entendimiento oriental, meditación o tantra. Nada más lejos de la realidad.

Holístico es un término filosófico inventado en el siglo XX que sin embargo refleja un concepto que ya se utilizaba en la antigua Grecia. Si se acude a la wikipedia, se podrá leer lo siguiente:

El holismo (del griego ὅλος [hólos]: «todo», «por entero», «totalidad») es una posición metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas (ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aún consideradas éstas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de éstas no puede explicar por completo el funcionamiento del «todo».

La relación entre el todo y la parte está lejos de ser un concepto meramente teórico y tiene una traducción mucho más cercana y práctica de lo que su definición sugiere.

Por ejemplo: en el buceo tradicional, el procedimiento de agregación sucesiva de equipo que vaya resolviendo aquello que se va presentando a medida que aumenta la complejidad, resulta en un todo que nos podrá mantener vivos, pero que resultará con disfuncionalidades evidentes. Poner o quitar algo no afecta a la totalidad, por lo que no puede ser un ejemplo de sistema holístico.

Pensar que el sistema es igual a la suma de sus partes, es una idea muy primaria. Sería como pensar que si queremos construir el mejor automóvil, deberemos comprar el mejor carburador, las mejores suspensiones, el mejor motor, los mejores frenos, etc. Pues bien, si lo hacemos así, probablemente cuando lo terminemos … el coche ni arranque.

Por el contrario, un sistema en el que cambiar un componente significa considerar la afección de la modificación a la totalidad del conjunto e, incluso, que pueda suponer el cambio del conjunto entero, sí es un sistema holístico.

Esto son conceptos generales aplicables en mayor o menor medida a cualquier actividad o sistema, desde la Arquitectura hasta el buceo. Dicho esto, es convencimiento del que esto escribe que el holismo es como la utopía, una diana que traza el camino, pero a la que nunca se llega.

Centrándonos en el DIR, material, configuración, protocolos y conocimientos están extremadamente entreverados y condicionados entre sí. Pero no totalmente, aunque ése es el objetivo. Si el lector tiene la curiosidad, empeño y paciencia de intentar entender el sistema, además de hacer un curso, podrá desmenuzarlo encontrando cosas mejorables (lo cual no es crítica, sino constatación de que es un camino sin final. Los absolutos perfectos no existen y pertenecen sólo al ámbito del idealismo y la religión).

La enseñanza y aplicación al buceo recreativo

Uno de los fundadores del sistema desde sus inicios en la WKPP, Jarrod Jablonsky, empezó a diseñar cómo debiera ser el acceso a todo lo que se había conseguido, fundando la primera agencia de enseñanza DIR. Así nació la GUE (Global Underwater Explorers). En su estructura, un buceador llamado Andrew Georgitis era el Director de formación técnica (GUE technical training director). Este último buceador será relevante para lo que en este artículo se cuenta puesto que fue el protagonista de la primera escisión importante del DIR, que dio lugar a lo que luego fue la agencia UTD.

Pero fue la GUE la encargada de organizar la formación y, por ende, dar a conocer y establecer los estándares DIR.

GUE es una agencia de enseñanza DIR, pero el DIR no es la GUE. Y veremos más adelante qué ha pasado con la denominación en la actualidad.

Desde el comienzo se entendió la relevancia de enseñar el sistema desde sus fundamentos a buceadores sin experiencia. Sin embargo, fue mucho después cuando se sistematizó la enseñanza, siendo hace relativamente poco tiempo cuando se ha dejado de entender como introducción al buceo técnico, dando la importancia que tiene al buceo recreativo en sí mismo y desde el primer día.

Sus ventajas de cara al buceo recreativo han sido ya comentadas en el pasado artículo titulado «Los caminos del aprendizaje. Tercera parte: UNA FORMACIÓN ALTERNATIVA«, cuya lectura se recomienda.

En dicha entrada se explicaron las ventajas que ofrece al ser un sistema de aprendizaje «inverso», es decir, un sistema en el que sus cursos básicos son un destilado de los niveles superiores -hasta el último-, de tal manera que se aprende sin tener que dar pasos atrás, siempre sumando a lo que ya se tiene, lo cual no se modifica en ningún nivel. Todo lo contrario que la enseñanza al uso.

Los principios

Sistematización y uniformidad

Una pretérita amistad refería un ejemplo muy descriptivo sobre la sistematización: una de las claves del éxito del ejército de la antigua Roma fue precisamente la sistematización. Se fabricaban todos los gladius (espada corta típica de los romanos) exactamente iguales en todas partes. Ello no era sólo por cuestiones de organización y economía -que también-, sino porque permitía a cualquier soldado romano que hubiera perdido su arma coger cualquier otra y encontrarse en el campo de batalla con una del mismo peso, longitud, forma y otras características idénticas a la suya, no requiriéndose ninguna adaptación en un momento tan crítico y peligroso, en el que décimas de segundo podían significar el final. Este principio se da en todos los ejércitos del mundo en la actualidad.

Esta película de romanos tan épica tiene una traducción a nuestra realidad de buceadores aficionados muy directa porque el DIR se creó sobre la base de estandarizar materiales, gases, habilidades y protocolos, de tal manera que dos buceadores de distintas partes del mundo que se encontraran por primera vez y ni siquiera hablaran el mismo idioma pudieran hacer un buceo complejo sin necesidad de acuerdos previos, pudiendo todos utilizar todo el material disponible indistintamente.

Simplicidad y minimalismo

Todo tiene que ser lo más simple que se pueda … pero no más simple de lo que deba.

Esta frase resume la idea de que la simplicidad es un objetivo, pero no un absoluto. La simplicidad por la simplicidad, no es asumible.

Por ejemplo: una configuración podría ser más simple si tuviera una de esas segundas etapas que van integradas en el hinchador de la tráquea del dispositivo de flotabilidad, en vez de dos segundas etapas convencionales. Al menos, se ahorra un latiguillo. Sin embargo, consideraciones de seguridad sobre ese artefacto integrado lo hacen desaconsejable. Seguridad se impone a simplicidad. No es asumible una simplificación extrema que nos meta en problemas.

Buceador DIR

Si el lector observa una imagen de un buceador DIR, no parece que lo que lleva sea precisamente minimalista. Abruma la aparente complejidad y la cantidad de cosas que porta. Y, sin embargo, lo es. Porque lleva lo mínimo posible para mantener el nivel de seguridad preestablecido para las condiciones concretas en las que va a bucear.

La simplicidad no se acaba en el número de componentes del equipo, sino que va mucho más allá. Se prefieren componentes sencillos sobre complicados, tecnología antigua y muy probada sobre nueva. Pero eso tampoco ha estado exento de problemas como veremos.

Economía de recursos

Simplicidad, minimalismo y economía son conceptos relacionados, pero no iguales. Cuando se organiza una salida de buceo colectiva, si los integrantes llevaran -por ejemplo- el mismo regulador todos, sus equipos independientemente considerados tendrían el mismo grado de minimalismo que si no lo fueran. Sin embargo, el número de repuestos a llevar sería muy inferior, lo cuál redundaría en una mayor economía de recursos.

Utilizar tres modelos y marcas distintos de regulador es más ineficiente que utilizar tres reguladores de la misma marca y modelo. Y aquí, topamos con el mercado.

Los problemas

Topando con los personalismos

Las agencias que originalmente comenzaron a promover y enseñar el sistema DIR sufrieron episodios de desencuentros personales dentro de sus organizaciones que devinieron en desgarros internos y creación de nuevas agencias de enseñanza. Ello no dejaría de ser una anécdota que interesara sólo a los historiadores del buceo si no fuera porque estas nuevas organizaciones modificaron -y siguen modificando- detalles y protocolos de los estándares «originales» para adaptarlos a sus propias interpretaciones, muchas veces por razones comerciales. Y, aunque estas variantes no son extremadamente sustanciales, todo esto es un torpedo a la línea de flotación de la estandarización universal que siempre promovió el DIR y, en consecuencia, al propio concepto del DIR.

Y ¿no se puede crear una especie de comité o consejo que reúna a las principales agencias que sea el que de común acuerdo establezca los estándares para todos?, se preguntará cualquier civilizado lector. Sería lo deseable y quizá con el tiempo se realice esta idea -el Autor es de un optimismo malsano- pero estando todavía calientes los rescoldos de pasados desencuentros y vivos sus protagonistas, ni a corto ni a medio plazo parece probable.

¿Significa esto que no se puede hablar de un DIR sino de varios, anulando el concepto mismo de la denominación original? Pues esto es lo que está pasando ya que las distintas organizaciones no hablan ya de un término común sino de cada una de sus propias denominaciones (buceo GUE, buceo UTD, etc.), aunque todavía la cantidad de cosas comunes son suficientes como para poder seguir hablando de un único sistema, a juicio de quien esto escribe.

Últimamente parece que el nexo común es la configuración hogarthiana, lo cual es muy insuficiente, pues la configuración y el equipamiento sólo es una pequeña parte del conjunto. Veremos qué depara el futuro.

Topando con la evolución

Un ejemplo de lo anterior es la auténtica fobia en el ámbito DIR a la utilización de ordenadores, fomentando la realización de los cálculos de descompresión de cabeza (deco on the fly). Esto se basaba en dos ideas:

– que el buceador novel no desarrollaría criterios propios que le permitieran modificar sus perfiles o tomar determinadas decisiones si desde el principio dependía siempre de su ordenador, al que acabaría por seguir sin pensar (compudependiente). Y menos resolver una situación en que su ordenador fallara (sí … está el del compañero. Pero eso también implica otros problemas en cuanto a compatibilidad y diferencias en modelos y algoritmos, además de que no se debe renunciar a la autonomía).

– Que el ordenador falla y no se puede depender de un sistema electrónico tan complejo y frágil que, en realidad ni se controla ni se puede acceder a sus algoritmos para entender lo que realmente hace.

Sin embargo, la evolución de la tecnología está produciendo en la actualidad ordenadores extremadamente fiables, de código abierto, que dan mucha más información que los de antes y cuyo precio ha bajado tanto que es perfectamente factible llevar uno adicional de respaldo. En esas condiciones, ¿no habría que reconsiderar no llevarlo?

Se puede entender que se fuerce a los buceadores noveles a no llevar ordenador durante un tiempo por la razón antes aducida, pero no tiene sentido generalizarlo. Y, sin embargo, todavía muchísimos buceadores DIR ven a los ordenadores como artefactos satánicos. (Por cierto, todos planificamos con ordenador. ¿O es que alguien ha visto alguna vez planificar una descompresión con un ábaco chino o con lápiz y papel?).

Esto también es extensible a muchas más cosas: las luces LED proscritas en favor de halógenas o HID, los rebreathers cerrados y totalmente automatizados que han sido ignorados durante mucho tiempo de los estándares DIR, etc. Hay varios ejemplos.

Al final, todo tendría que depender de una evaluación de riesgos que debe ir modificándose con la evolución de las cosas, sin demonizar nada.

Afortunadamente, la realidad se abre camino y, a pesar de ciertas resistencias, estas cosas se van actualizando en los estándares DIR, aunque a muchos les dé urticaria porque consideran sacrosantos los principios, modos y maneras que les enseñaron en su momento (es lo que tiene lo sagrado, que es inmutable). Pero es un avance lento y costoso que en algunos casos es percibido como más propio de la mentalidad de los amish que van todavía en carro, que de alguien racional.

Topando con el mercado

Al principio los buceadores DIR confeccionaban su propio equipo de manera más o menos artesanal. Poco a poco aparecieron empresas que comercializaban equipo específico DIR. Como cabía esperar y aunque eran marginales, lógicamente un mercado basado en la -aparente- novedad y variación continua de sus productos no debía ver con buenos ojos la sistematización y uniformidad de los equipamientos que pretendía el DIR.

Una vez que el Autor constituyó su equipo, ocurrió el inesperado fenómeno de que no volvió a pisar una tienda de buceo, cuando antes disfrutaba mucho viendo todo tipo de cachivaches y archiperres que solucionarían sin duda sus problemas, comprándolos ocasionalmente. Todo muy anticomercial porque sigue con el mismo equipo (muy mantenido y que funciona maravillosamente bien, pero que ya da pena verlo), habiéndolo ampliado lógicamente sólo al aumentar la complejidad de su lamentable buceo.

Sin embargo, el sistema empujaba y se abría paso hasta el punto de que el buceo técnico -y, por ende, el DIR- se ha puesto de moda en los últimos tiempos, apuntándose al fenómeno todas las organizaciones de enseñanza recreativas, si bien muchas de manera más bien torticera.

Este auge repentino ha aumentado el número de compañías de material de buceo centradas en «equipamiento DIR» (aunque muchas -incluso pioneras- ya incluían en sus catálogos productos «sospechosos», es decir, que no cuadraban con sus procedimientos, se entiende que para sobrevivir comercialmente).

Pero es importante que el lector sepa que sólo algunas respetaban los estándares existentes, y que otras lo hicieron a su manera, introduciendo variantes de las que el comprador sólo se da cuenta si aquilata un cierto conocimiento previo sobre este tipo de equipo o solo después de comprarlo, cuando comprueba en carne propia las diferencias e inconvenientes.

Topando con la «individualidad y libertad personal»

Hay mucha gente para la que la adopción de un estándar y una uniformidad supone un ataque a su individualidad y a su libertad de elección y, por ende, a su propia personalidad.

Esto se constata en otros ámbitos hasta el punto de que la mercadotecnia presenta productos fabricados a cientos de miles o a millones como «personalizados». ¿No le parece al lector que comprar uno de los cien mil coches de una marca y modelo que se han producido sólo en ese año eligiendo uno de los veinte colores disponibles, el color de las siete posible lucecitas del habitáculo interior y cuatro detalles similares para luego pensar que por ello el coche está «personalizado» es un poco absurdo? Pues al parecer, funciona, como bien saben los vendedores, excitando el sentido de la individualidad del incauto, al que también denominan «cliente».

Y aquí el Autor se va «a mojar» declarando que su individualidad y su libertad personal dependen de muchísimas cosas que hace y deja de hacer en su vida (y de muchos otros factores que no puede controlar), pero en ningún caso de que adopte un sistema de buceo que suponga una cierta uniformidad por cuestiones totalmente racionales. ¡Faltaría más!

El lector, como siempre, tomará la postura que estime oportuna.

Topando con lo inhabitual

El que el DIR se originara en las amplias y magníficas cuevas de Florida (EEUU) lo determinó desde un principio. El Autor siempre ha mantenido que, de haberse originado en Mallorca y no en Florida, el sistema sería muy distinto. Quizá hubiera llegado al mismo nivel de coherencia, pero sería diferente.

Y sería diferente porque no se puede bucear en el tipo de cuevas que hay en las Baleares con un equipo de montaje de espalda (backmount) como el estándar DIR, pensado y parido en las amplias cuevas norteamericanas. Simplemente, no se puede entrar. No se cabe.

Si Bill Hoghart hubiera sido mallorquín, hubiera desarrollado su sistema sobre la base de la configuración de buceo en lateral o sidemount. (Bueno … y no se lo hubiera contado a nadie (2)).

Sea como fuere, increíblemente el sistema DIR -un sistema nacido dentro de las cuevas- ha ignorado totalmente hasta hace poquísimo la configuración de buceo en lateral o sidemount, único que permite bucear las cuevas de medio mundo. (En la actualidad, lo está incorporando pero como sistema ocasional y especializado, pero de una manera un tanto forzada por la presión de la también reciente moda del sidemount).

Y, ¿ésto por qué? Quizá el lector pueda pensar que se deba a esa característica tan estadounidense de pensar que el mundo no existe fuera de sus fronteras. Y quizá tenga algo de razón -o mucha-. El Autor simplemente constata que el desarrollo en las cuevas de Florida se focalizó en éstas, lográndose para esas condiciones un sistema muy depurado, fundamentado e inteligente que, cuando ha querido incorporar el buceo en lateral, se encontró con que no había manera de adaptarlo a sus estándares ya que, al ser holísticos, precisaban ser cambiados sustancialmente (3).

Dado que se está en proceso de integración de esta configuración de buceo en el DIR por la principal agencia que lo promueve (alguna menor ya lo ha hecho con no demasiada fortuna), el Autor está deseoso de ver el resultado de dicha integración -que no cree posible, en realidad-.

El maldito nombre

Realmente la expresión «Haciéndolo Bien» (DIR o Doing It Right) se presta a que quien lo desconoce o es contrario al sistema proteste automáticamente diciendo: «¿y todos los demás lo hacemos mal?«. Aun reconociendo que el nombre no es un prodigio de corrección política, esto ha sido utilizado por sus detractores sin piedad hasta el punto de que sus inventores han renunciado y renegado de él.

Sin embargo, el Autor siempre ha creído que ello es injusto porque atribuye una condición excluyente que no tiene por qué existir (y que quizá venga derivado de las intervenciones públicas un tanto rudas de uno de sus fundadores, George Irvine, tipo genial pero bastante «peculiar» que desde luego no estudió en la Escuela Diplomática). Por ejemplo, este blog se llama «Buceo Racional». ¿Quiere ello decir que el autor considera que todo lo que no esté contemplado o esté en oposición a lo que aquí se expresa es irracional? Evidentemente, no. Pero parece que a la expresión DIR sí se le supone tal intención.

La secta

«Los hombres de negro» … «el lado oscuro». Son expresiones un tanto peliculeras con las que habitualmente se califica al DIR y a los buceadores que han adoptado su sistema.

Es curioso lo del color negro, pero a juicio de quien esto escribe tiene una explicación que justifica que fuera el color predominante o casi único en los equipos de los buceadores DIR.

Como se ha dicho anteriormente, los equipamientos DIR frecuentemente eran confeccionados por los propios buceadores, que no disponían de los medios de las fábricas actuales para colorear los tejidos y siliconas con los que están hechos los equipos. Además de ello y aunque el Autor no ha podido comprobarlo, parece que los colorantes aportan a los tejidos un poco más de flotabilidad, cosa que no eran bien recibida por una comunidad en la que el aquilatamiento de las características del equipamiento era uno de sus sellos distintivos.

Parece todo esto un poco exagerado. El Autor, tan dado a buscar explicaciones marginales que a veces resultan las más verosímiles, opina que también era una manera más o menos inconsciente de expresar el rigor y seriedad que el sistema quería transmitir. «Sin tonterías, colorines, ni concesiones», para ilustrar exageradamente la idea.

Sin embargo, cuando el color fue llegando al buceo -no hace tanto- y los fabricantes de equipamiento DIR fueron creciendo y éste se empezó a incorporar a los productos de los fabricantes generalistas, también se expandió al DIR. Basta ahora con buscar cualquier equipamiento DIR para constatar que el color está presente en todas las gamas de productos, incluidos los fabricantes pioneros como Halcyon.

El Autor no puede resistirse a contar que nunca -ni una sola vez- ha visto vestido totalmente de negro al fundador de todo esto, Jarrod Jablonsky, con el cual ha tenido el privilegio de bucear varias veces.

Hoy, es muy frecuente ver buceadores DIR con equipamiento de todos los colores. Hasta de camuflage, (se supone que con el propósito de invadir algún país enemigo. La erótica del Panzer sigue siendo irresistible, al parecer).

La animadversión

Es un hecho que el DIR suscitó una cierta animadversión por parte de la comunidad del buceo desde sus inicios.

Ello se pudo deber a muchos factores, unos evidentes y otros soterrados pero no por ello menos influyentes: la resistencia a lo nuevo, la creencia de que la uniformidad niega la libertad personal, la falta de integración en el mercado y en la industria del buceo entonces existente, la negación del propio conocimiento y experiencias -a veces durante toda una vida- que supone la aceptación de un sistema radicalmente distinto … y la actitud prepotente de muchos buceadores DIR. Empezar llamando stroke -George Irvine dixit– (que el Autor traduce libremente como embolio) a todo buceador no DIR, no es ni un prodigio de diplomacia, ni una buena manera de empezar algo que se quiere extender.

Incluso en algunos países la resistencia proviene de una suerte de «nacionalismo o chauvinismo técnico», como sucede todavía hoy en Francia, cuna del buceo autónomo moderno, muchos de cuyos buceadores reivindican sus esencias negando todo lo que procede de fuera de sus fronteras.

La prepotencia de una pequeña parte -sólo parte- de la comunidad DIR tiene origen en la revelación de un sistema en el que todo tiene su porqué. Esto, unido frecuentemente a la edad, produce en el buceador que lo descubre algo que pudiéramos llamar «síndrome del converso».

Al Autor le consta personalmente y de primera mano que esta actitud no es compartida en absoluto por las principales figuras de la comunidad DIR, empezando por su fundador Jarrod Jablonsky, ni por sus instructores, sospechando que está localizada mayoritariamente en los niveles más básicos del DIR.

Afortunadamente, parece que la fiebre remite porque también lo hace la novedad, quizá también porque va mermando la vehemencia juvenil de los protagonistas y porque la realidad se abre camino al margen de las cuestiones personales y ya cada vez más organizaciones adoptan la configuración hogarthiana y algunos protocolos DIR. Incluso sus materiales específicos se han integrado de una manera u otra en el mercado. La industria del buceo va asimilando e incorporando el DIR, aunque ya no lo llame así.

Como se ha repetido en varios artículos anteriores, buceadores de todo el mundo han realizado gestas increíbles y muy meritorias con los sistemas tradicionales. Incluso algunos lo han hecho en unas condiciones en las que uno no se explica cómo pueden estar vivos todavía.

Pero el Autor piensa que esos buceadores extraordinarios han realizado sus gestas en gran medida a pesar de sus procedimientos y no gracias a ellos. Y cabe preguntarse qué hubiera hecho esta gente excepcional en el seno de un sistema mucho más depurado.

Pero, en cualquier caso, esas personas merecen como mínimo todo el respeto que se sea capaz de otorgar, aunque se entienda que sus procedimientos y equipamientos sean muy mejorables. La aparición de un pipiolo DIR recién llegado que mira por encima del hombro todo este bagaje no deja de ser algo rayano en la caricatura. Aunque, para ser justos, a veces es desesperante la cerrazón de quienes no admiten la más mínima crítica o sugerencia de cambio, parapetados en su «experiencia» … y en la «prueba incontestable» de que siguen vivos.

La desnaturalización: los «pseudo DIR»

Muchas agencias de enseñanza e instructores individuales están introduciendo en su enseñanza poco a poco aspectos parciales del DIR (lo cual es un oxímoron).

Desde la configuración hogarthiana hasta protocolos de donación de regulador o de comprobación de válvulas, el problema es que cada cual lo hace a su manera porque no se renuncia a la «mentalidad recreativa» de adaptar lo que haga falta a las preferencias del usuario.

De esa manera, se pueden ver buceadores con equipamiento «hogartiano» que se enganchan el manómetro a una anilla del pecho, que prescinden de elementos necesarios o que, yendo de esta guisa, no siguen ningún protocolo.

Esto no deja de ser parte de la adscripción a la moda del buceo técnico por cuestiones de mercado, ahora con la moda de la configuración hogarthiana. Pero asumiendo solo la superficie. Nada de lo verdaderamente esencial.

El Autor ha tenido oportunidad de bucear con varios compañeros de este tipo «pseudo DIR» y, sinceramente, salvo que suelen tener una flotabilidad mejor que la habitual en recreativo, hubiera preferido bucear con un buceador recreativo puro para no esperar cosas que evidentemente no hubiera obtenido de estos buceadores. Buceadores recreativos disfrazados podría ser el resumen. Y se previene al lector de este tipo de cosas de tal manera que, si quisiera introducirse en el sistema, mirara con cuidado si lo que se enseña es real o una simple y mala imitación.

Corolario

El DIR tuvo un propósito muy claro desde el principio, como fue el desarrollar un sistema que evitara la sangría de muertes de buceadores que se producían en las cuevas de Florida y de México. Este propósito se consiguió hasta reducirlas a cero literalmente. Sin embargo fue mucho más allá, extendiéndose fuera de las cuevas a ámbitos de buceo extremos como profundidad, pecios, etc., dando lugar al sistema completo que es hoy, tanto en modalidad técnica como en recreativa.

La idea de que cualquier buceador de cualquier parte del mundo comparta un mismo equipamiento, materiales, configuraciones, protocolos, conocimientos, habilidades y forma de hacer las cosas fue una idea revolucionaria que se topó con numerosos inconvenientes, unos externos y otros internos. Unos inmerecidos, otros esperables y algunos muy merecidos.

Sea como fuere, la dispersión, el mercantilismo, la incomprensión, la resistencia de gran parte del mundo del buceo al cambio, la aparición de escuelas e instructores «pseudo DIR» ha deteriorado esta idea que, a pesar de todo sigue vigente y abriéndose paso en todo el mundo poco a poco y con todas las dificultades referidas.

Se recomienda encarecidamente al lector que se interese por el sistema puesto que es de gran interés. Pero se le sugiere que, si desea aceptarlo y formarse en él, lo haga en su totalidad. Porque aceptarlo parcialmente no es solo no aceptarlo, sino negarlo. La estandarización «al gusto del interesado» no es estandarización, sino su negación. No se engañe a sí mismo pensando algo que no es.

Pero dado que este blog está destinado fundamentalmente al buceo recreativo, la pregunta que el lector inmediatamente se hará es: ¿es necesario todo esto para el buceo recreativo si no se pretende continuar hacia niveles más altos? La respuesta que el Autor puede dar sinceramente es … NO.

Para el buceador recreativo prototipo, que realiza unas 10 a 20 inmersiones al año como mucho, que habitualmente va tutelado en grupo y no pasa de los 30 metros de profundidad, no es necesario casi nada, aunque también hay que decir que todo lo que se adquiere en este sistema no sobra y redunda en la seguridad y disfrute del buceador, que desarrollará una técnica totalmente inédita para lo que probablemente conozca hasta el momento.

El conocimiento y la técnica al final se transforman en seguridad y disfrute.

Buena suerte y mucho cuidado.

(1) – Los estilitas eran monjes cristianos del siglo V de Oriente Medio que vivían en permanente soledad sobre una pequeña plataforma colocada sobre una columna (stylos en griego), sin bajar nunca de ella y muchas veces durante toda su vida. Se recomienda encarecidamente ver la película de Luis Buñuel «Simón del desierto» sobre San Simeón El Estilita. (Cuidado milennials y similares, no se vayan a traumatizar: es en blanco y negro).

(2)Esta afirmación se entenderá después de leer «Queridos mallorquines«, de Guy de Forestier.

(3) – Hubo intentos de adaptación como el de Georgitis (antiguo director de formación de la GUE) con el puente de conexión de UTD, que el Autor considera como un intento de añadir un dispositivo de conexión entre botellas que permitiría mantener los protocolos DIR (intento fallido puesto que no funciona igual que los aisladores de bibotellas al ir conectado a las cámaras de baja presión de las primeras etapas … no justificándose la complejidad que introduce. Pero eso es otra historia).

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16 comentarios sobre “

Cómo estropear una buena idea:

El DIR (y la madre que lo parió)

  1. Georgitsis creo que cuando salió de GUE y antes de montar UTD hizo un par de cosas intermedias, creo que fue director de formación de NAUI primero y luego hizo algo que se llamaba the 5th day, todavía tengo unos DVD por ahí….

  2. Sin intención de molestar a nadie ni de crear polémica creo que el rechazo que DIR provoca en muchos de los no-DIR, más allá de lo que mencionas sonre la sobervia de algunos de sus miembros (depués de todo una organización o un estilo no puede ser responsabilizado por el comportamiento de una minoría de sus miembros o seguidores) es la presunción de que no solamente puede ser usado por todo buzo en toda situación, sino además de que es la mejor opción en todas ellas.
    ¿Es realmente la mejor solución para bucear en las cuevas de Florida? No lo se, no buceo en cuevas, no puedo opinar al respecto.
    ¿Es la mejor solución para bucear naufragios en el Atlántico Norte, a tan solo unos pocos miles de kilómetros de esas mismas cuevas? No, ni por casualidad. Muchos de los buceadores de naufragios locales (locales desde mi punto d evista, en la costa Este de los EEUU) tomamos a DIR, como sumamente inapropiada; a sus afirmaciones de grandeza como una broma; y a sus mas acerrimos defensores como personajes simpáticos, pero no mucho más de ello.
    Lo siento, no me apedreen, es mi opinión, no tienen que compartirla, pero habría que ponerse a pensar en los porqué.
    ¿Tiene asiertos? Sin duda.
    ¿Cosas buenas? Por supuesto.
    ¿Es la menor en toda situación y circunstancia? No, para nada.

    1. Hola.
      En este blog nunca molesta una opinión discrepante. Todo lo contrario, cuando alguien aporta razones que contradicen, matizan o completan el argumentario de lo que aquí se expone, es totalmente bienvenido porque de lo que se trata es de razonar, debatir y mejorar.
      E, incluso, diría que las conclusiones de cada uno son lo de menos, pues este blog aspira únicamente a servir de apoyo para producir ese razonamiento.

      Por ello, agradezco el comentario pero echo de menos las razones que lo apoyan. Sería de gran valor que argumentaras tus objeciones porque podrás entender que, sin ellas, todo se queda en juicios de valor personales.

      Un saludo cordial.
      G.

  3. Es cierto, lo mío fue solamente eso, una opinión, un juicio personal.
    En otro ámbito de cosas, felicitaciones por tu blog, está muy bien, bien escrito, bien redactado, y luce fantástico. No es común, y no solamente en español; en inglés tampoco se encuentran muchos blogs que no quieran venderte algo.
    Pablo.-

  4. Buenos dias.
    En primer lugar quiero felicitarle por el atrticulo ya que es uno de los mas coherentes que he leido respecto a esta «filosofía/estilo» de buceo.
    Me gustaría plasmar mi opinión, compartiendo el concepto de que INDUDABLEMENTE este metodo aporta un sentido de seguridad al buceo, sobre todo determinados tipos de buceo, cuevas, profundo, etc…pero que «por desgracia», y como se comenta en el articulo, algunas empresas del sector promueven los «modismos», buscando el beneficio económico, y hay mucho buceador que solo vé a los hombres de negro y sin querer aprender o saber la razón de esa configuración se compra un latiguillo largo, o se cuelga el octopus amarillo del cuello con un barbuquejo, pero allá cada cual.
    También me gustaría hacer una observación sobre las tablas de buceo. Con ábacos chinos no, pero la FEDAS/CMAS, sin entrar en denominacion DIR ni similar, enseña en su curso de Buceador 2 estrella de buceo recreativo, equivalente a un nivel avanzado y acercándose a un rescue diver, a planificar y simular un buceo con paradas, calculado con tablas, lápiz y una tablilla donde apuntarlo.
    Quizas esto ayuda a que algunos buceadores recreativos, con buen nivel de formación, tomen conciencia de la importacia de la seguridad en el buceo y al final buscando información llegan al buceo técnico, DIR o cómo se quiera denominar
    PD.- si estuviera activo el boton derecho del raton, podría correguir la gramática. Disculpas por las faltas de ortografía.

    1. Efecivamente, existe una cierta atracción para ciertas personas por la imagen «de negro» que ofrece la equipación DIR (aunque no solamente ocurre en este sistema). Y que algunas es lo que buscan.
      Esto es estadísticamente -digámoslo así- inevitable.

      Pero me gusta pensar que, incluso quienes llegan atraidos por la estética, finalmente quedan seducidos por la ética.

      Soy un optimista, lo confieso.?

      Muchas gracias por el comentario.
      G.

  5. No estoy de acuerdo con su opinión en el tema de la uniformidad, se ha demostrado ampliamente que el trabajo en equipo y la uniformidad de sistemas y criterios aumenta en gran medida la seguridad, no solo en buceo sino en cualquier ámbito de alto riesgo, como los astronautas. Que le parece mas importante, un aumento de la seguridad o la satisfacción (o «libertad») personal de que cada uno decida como proceder?, El sistema DIR ha demostrado estadísticamente un gran aumento en los índices de seguridad, dar importancia a la actitud de un grupo de tontos DIR (que los hay en todos los grupos humanos) para desacreditar un sistema no parece lógico. Accidentes mortales puede haberlos a cualquier profundidad y no depende del número de inmersiones ( aunque obviamente aumenta la probabilidad con su número), por lo que la afirmación de que los recreativos con pocas inmersiones y de menos de 30m no necesitan beneficiarse del incremento de seguridad DIR, parece poco acertada, sería como decir: como utilizo poco la moto, pongamos 1 vez al mes, y circulo a menos de 30km/h, no necesito el casco

    1. Hola, Alfredo.
      Creo que ha habido una mala expresión o interpretación de mis palabras ya que se defiende y alaba el valor de la uniformidad en los equipos de buceo que aporta el DIR. Y no sólo en este artículo, sino en varios.
      Sin embargo, lo que se dice es que en el ámbito recreativo, aunque sigue siendo beneficioso, no es crítico.

      Personalmente mi formación es DIR y defiendo su enseñanza desde el primer día en el que se mete una aleta en el agua por primera vez. Sin embargo, aun pareciéndome lo deseable y óptimo, ello no puede llevarme a denostar otros sistemas con los que se bucea habitualmente con suficiente seguridad y con los que se han logrado incluso grandes cosas. Aunque personalmente me gusten menos.

      Agradeciéndote el comentario, recibe un saludo muy cordial.
      G.

  6. En resumen, haciendo alusión al nombre de su blog, para un buceador responsable el «Buceo Racional» es lo que debería imperar siempre y no dejarnos llevar por el «Buceo Emocional» y, nos guste o no, hasta el momento no existe un sistema de buceo mas seguro que el DIR (cada aspecto se fundamentó y probó antes de adoptarse). Por su puesto que todo sistema es mejorable, y si alguien tiene alguna idea de como aumentar todavía mas la seguridad, la eficacia y la eficiencia en cualquier tipo de inmersión, por favor que lo comparta por el bien de todos

    1. Hola Chema.

      Hay varias agencias de enseñanza que -pudiéramos decir- siguen el sistema DIR, con sus peculiaridades. La principal es la GUE (Global Underwater Explorers). También UTD (Unified Team Diving). Así mismo, IANTD y algunos instructores de TDI siguen los protocolos. Y quizá también algunos de otras agencias.
      Siendo sincero (mi formación empezó en GUE), ésta es mi preferida, sin despreciar a nadie.

      En España tienes varios instructores GUE. Entrando en su página, https://www.gue.com/diver-training/gue-instructors , tienes un listado completo. Algunos son portugueses y muy buenos (hablan español perfectamente).
      Aunque la mayoría son conocidos míos (y algunos incluso amigos), no voy a recomendarte a nadie en particular. No debo.

      Respecto de UTD, estoy más desconectado de esa asociación por lo que anteriormente he dicho, pero tienes también en Cabo de Palos a Sergi Pérez, excelente instructor. https://www.mangamar.es/contacta/

      El sitio perfecto es Cabo de Palos, puesto que allí tienes a la mayor parte en Mangamar (UTD) y en el Centro Islas Hormigas (GUE). Pero también puedes organizar algo en Madrid con Juandi Alcázar.
      Respecto a IANTD, yo hablaría con Víctor Córdoba, a ver qué te dice. https://www.iantdspain.com/contacto/

      Lo que sí te recomiendo es que hables antes con ellos, porque no tiene mucho sentido -a mi juicio- presentarse a hacer un «Fundamentals» sin haber practicado ciertas cosas antes.

      Espero haberte aclarado algo, pero si tienes cualquier consulta, no dudes en escribirme, que te ayudaré en lo que pueda.

      Recibe un saludo muy cordial
      G.

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